domingo, 30 de enero de 2022

Con 13 años, Don Romero me pega en el culo - Parte 1


Era junio de 1997, ya había cumplido 13 años, estaba de vacaciones y pensaba conseguir un trabajo de verano para poder comprarme videojuegos, ropa y salir con mis amigos.

Caminando encontré un anuncio en una ferretería que necesitaban un ayudante de 13 y 14 años, el dueño era Don Romero, un hombre grande y corpulento como de unos 45 años, a quien conocía desde pequeño.

Entré y saludé: Hola Don Romero, ¿cómo está?

Bien, ¿Que necesitas?

Vengo por el anuncio de ayudante.

¡Qué bien! , así que tienes ganas de trabajar

Si, ando con ganas de tener dinero para este verano y poderme comprar videojuegos.

Bueno, como te conozco de pequeño y conozco a tu mamá, creo que no me vas a fallar.

Por supuesto Don Romero, ¿Qué tengo que hacer?

Entonces el me explicó que tenía que ayudarlo en el negocio, ordenando estanterías, clasificando la mercadería, y que también tenía que hacer mandados y ayudarlo a atender el negocio entre otras cosas.

Si, con gusto, dije.

Acordamos la paga, el horario y cuando empezaría. Me dijo que como estábamos cerca de las fiestas, él se iba a tomar una semana de vacaciones, y volvería empezando el mes de julio, por lo tanto empezaría el 1 de julio a trabajar.

Quédese tranquilo Don Romero, el 1 de julio estaré aquí.

Al irme del negocio, de repente me doy vuelta para hacerle una pregunta, entonces noté que me había estado mirándome el culo, (en esa época llevábamos la camisa adentro del pantalón y no suelta como ahora, y al llevar puesto un tejano se notaba lo redondo y carnoso que era mi culo), me hice el tonto, le hice la pregunta, me respondió , nos volvimos a saludar y me fui.

Ya en mi casa le comuniqué a mis padres la noticia, y se pusieron contentos.

Así que ahora, vas a tener dinero , dijo mamá.

Sí, me voy a comprar un montón de videojuegos y de ropa.

Me parece muy bien, respondió

Entré en mi habitación, me empecé a acordar como el verano pasado había recibido nalgadas de las niñeras Gutiérrez y García y empecé a excitarme, me desabroché el pantalón y me hice una buena paja AHHHH AHHHHH Que Placer.... Mi culo desnudo recibiendo palmadas y volviéndose cada vez más rojo.... AHHH... AHHH.... AHHH... y entonces OH... SORPRESA !!!, sucedió ..., al acabar, me saltó un chorro de líquido blanco espeso era.... semen: había tenido mi primer orgasmo húmedo.

Ahora podría ser padre, dije riéndome; no me olvido de ese día , fue el 25 de junio de 1997, tenía 13 años.

Discretamente, fui a buscar papel higiénico y limpie el charco de semen que había en el suelo, luego me tiré en la cama y pensé en Don Romero: ¡Que tal, si el me daba nalgadas este verano!, sabía que le gustaba mi culo, y pensaba que seguro le gustaría tenerme recostado entre sus rodillas y dejarme el culito bien rojo.

Pasó la semana, por fin llegó julio....

Lunes 1 de julio de 1997, puntualmente voy a la Ferretería de Don Romero.

Hola, Don Romero, ¡Buenos días!

¡Buenos días! Adrián, listo para comenzar a trabajar.

Listo, Que tengo que hacer.

Me enseño a clasificar mercadería, luego me dio para hacer mandados, lo ayude a atender el negocio. Terminamos el día, muy contentos. Él dijo que estaba muy conforme conmigo.

Llegando a mi casa, me di cuenta que no lo podía desilusionar enseguida, esperaría al menos un tiempo, un mes, quizás, en hacer algo que mereciera ser castigado.

Pasó Julio, Don Romero estaba encantado conmigo, incluso lo había pescado otra vez mirándome el culo, jaja.., de nuevo me hice el tonto, y pensé : Pronto voy a estar sobre tus rodillas y me dará una azotaina en mi culo desnudo.

Por fin, llegó ese día. Miércoles 5 de agosto. Don Romero, fue por un momento a su casa, por una puerta trasera del negocio, entonces yo abro la caja registradora y saco 200 €,-, El vuelve de repente y me pesca infraganti.

¿Qué estás haciendo?

Me quedé mudo.

Eres un ladrón, yo confiaba tanto en ti y me has defraudado. Acaso, no te pago bien? en el día que te corresponde ? te traté como a un hijo? Y tú así me pagas?

Perdóneme, Don Romero...

Para qué ¿Dime para qué querías el dinero?

No supe que decirle

Seguro para comprarte cosas que no necesitas y aparentar con tus amigos.

Disculpe Don Romero, no va a volver a pasar.

Bueno, estás despedido, coge tus cosas y vete.

No, Don Romero, no me eche, por favor

Que quieres que haga? Que tenga a un ladrón?

Deme otra oportunidad, castígueme

Castigarte, Cómo?

No sé, quizás, dándome una buena azotaina 

Se quedó pensando

Pégueme muy fuerte, así aprendo una buena lección, que me hará sentir mejor, y prometo no volver a defraudarlo.

Está bien, dijo, por esta vez, pero la próxima vez te echo.

Gracias.

Voy a cerrar el negocio y te voy a dar un buen y merecido castigo.

—Estaba súper contento y excitado, después de un difícil momento, había conseguido lo que quería, ser castigado por Don Romero muy duramente—

El cerró el negocio y bajo las cortinas para que nadie viera, luego encendió algunas luces.

Me miro y dijo:

Te voy a dar unos buenos azotes en el culo, primero con la mano y luego con el cinturón ¿De Acuerdo?

Si, Don Romero, lo merezco.

Entonces agarró una silla, se sienta y dice:

Ven, ponte enfrente de mis rodillas

Yo obedezco.

Ahora bájate los pantalones

Sí, Don Romero

Me bajo los pantalones y le pregunto ¿Los calzoncillos también?

Él duda y dice: Inclínate sobre mis rodillas

Yo me inclino sobre sus rodillas, mirando y apoyando las manos en suelo, entonces él toma la cintura de mis calzoncillos y los empieza a bajar. Levanto un poco el culo para ayudarlo a bajarlos completamente, luego el levanta un poco mi camisa, dejando expuesto todo mi culo.

—Me había salido con la mía, estaba sobre las rodillas de Don Romero, con el culo al aire, esperando tener una buena sesión de nalgadas.—

Quieres que te diga, Algo?

Sí, Don Romero

Tienes un muy lindo culo: blanco, redondo, carnoso y... suave, lástima que va a quedar muy rojo.... , luego me lo acaricia y me da dos palmaditas.

Gracias, y déjemelo bien rojo, lo merezco.

Así, será y empezó:

SPANK... SPANK... SPANK... SPANK... AY... AY... AY...

Él empezó pegándome con su pesada mano lentamente, pero muy fuerte en cada nalga y centro de mi culo.

Luego fue aumentando la intensidad....

SPANK SPANK SPANK SPANK SPANK SPANK... AY AY AY...

Duele?

Sí, mucho.

Por supuesto, vas a aprender la lección

SPANK SPANK SPANK SPANK SPANK SPANK SPANK... AY AY AY...

Él siguió aumentando la intensidad y siguió calentando mis nalgas que se ponían cada vez más y más rojos.

De repente empezó a descargar palmadas con la velocidad de una ametralladora

SPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANKSPANK

Mi dolor aumentó y empecé a llorar WAAH.. WAAH... SNIF.. SNIF... AY... AY...

Él siguió pegándome, dura y rápidamente con su mano pesada y grande, mis nalgas ardían de dolor, pero también sentía una excitación inmensa, mi tita (pene) se empezó a poner dura.

Entonces, paró y me empezó acariciar las nalgas

Tienes el culo bien... bien... coloradito, es una hermosa manzanita...

Levántate y acompáñame al espejo...

Me levanto, froto mis nalgas ardientes y me miro en el espejo

Que te parece ?

GUAU!!! que rojo, dije.

Anda al rincón por 20 minutos que ahora viene el cinturón...

Obedecí

Levántate la camisa y ajústala, así exhibes todo tu culo, luego ponte las manos sobre la cabeza y la nariz sobre la pared. Y quédate hasta que yo te diga.

Sí, Don Romero.

Sabía que Don Romero se sentó y miró mi culo deleitándose y excitándose. Yo también hacía lo mismo mostrándoselo, a pesar de mi dolor, mi tita estaba parada como un mástil.

Pasaron los 20 minutos exhibiendo mi culo en llamas, entonces me dijo que viniera y me inclinara sobre el respaldo de una silla y que apoyara las manos en el asiento de la misma.

Hice lo que dijo, él se sacó su grueso cinturón, lo dobló y empezó el castigo:

SMACK!!! SMACK!!! El cinturón se estrella en mis nalgas...

SMACK!!! AY!!! Dolía como el infierno

Serán 200, Como lo que quisiste robarme....

Está bien... me lo merezco

SMACK!!! SMACK!!! SMACK!!! AY!!! AY!!! AY!!!

El dolor de cada lenguatada de cinturón era inmenso.

Mi culo se estaba llenando de marcas, y como mi culo ya estaba rojo muy oscuro, con las marcas del cinturón se ponía cada vez más de color azul violáceo.

Yo estaba llorando a mares... WAAH!!! SNIF!!! AY!!! WAAH!!! SNIF!!! AY!!!

Llegando a los 180 cinturonazos, dijo:

Quiero que a partir de ahora digas 180, Gracias Don Romero; 181, Gracias Don Romero y así hasta llegar a los 200. Así aprenderás la lección para no robar.

Ok Don Romero

180 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

181 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

182 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

183 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

.............................................................................

198 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

199 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

200 SMACK !!! AY !!! Gracias Don Romero

Has aprendido la lección Adrián?

Si.

Está bien, quiero que te levantes y vuelvas al rincón en la misma posición de antes y por otros 20 minutos

Me levanté, acaricié mis ardientes nalgas mientras lloraba.

Mi culo empezó siendo blanco como la espuma, después de las nalgadas a mano se puso rojo brillante, y con el cinturón quedo azul violáceo lleno de marcas.

Luego de mirarme el culo fijamente por 20 minutos Don Romero vino con una crema y me la paso por las nalgas... AHHH... Muchas Gracias....

El me siguió masajeando suavemente las nalgas mientras yo me excitaba cada vez más y mi tita se paraba .Notando que tenía la tita parada me dijo:

Puedes jugar con tu tita, mientras te paso crema, eso te ayudará a descargar tensiones

AHHHH!!!! Gracias Don Romero, y me empecé a pajear mientras él me pasaba crema masajeándome las nalgas.

Cada tanto me daba 2 nalgaditas suaves y yo me excitaba acelerando la paja, hasta que llegó la descarga, un inmenso chorro blanco de esperma que pegó en la pared y llegó hasta el suelo, mientras Don Romero me seguía acariciando las nalgas y pasando crema.

Oh, disculpe, Don Romero ...

No, por eso no te hagas problema, yo te lo permití, así te podías descargar bien.

Ahora voy por papel y lo limpio., mientras volvió a darme 2 nalgaditas suaves.

Volvió, secó la pared y el suelo y me dio papel para que me limpiara la tita.

Aprendiste, la lección, Adrián?

Si, Don Romero.

Dolió?

Si, como el infierno, pero lo merecía. Me hizo sentir mejor. Gracias.

Bueno, Vístete, nos vemos mañana

Me vestí, me dio un abrazo y un beso en la mejilla.

Nunca me iba a olvidar de ese miécoles 5 de julio de 1997, el verano pasado había recibido nalgadas de dos niñeras, pero esta vez fue un hombre corpulento y fuerte el que me las propinó, y que me dio permiso para hacerme una paja mientras me pasaba crema por las nalgas ¡¡¡ FUE TAN EXCITANTE!!!

Al llegar a mi casa mi mamá me preguntó:

Como te fue?

Hoy tuve un día muy duro, trabajé mucho, hice muchos trámites.

Ve a descansar hasta que esté la cena.

Entré a mi habitación, me bajé los pantalones y calzoncillos, me mire el culo en el espejo, estaba rojo, azul y violeta por las marcas. Me tiré en la cama, con el culo para arriba y me quedé profundamente dormido hasta que mi mamá me llamo para cenar. Había sido la tarde más excitante que había tenido y pensaba en repetirla pronto.


Con 12 años mi niñera me pega en el culo - Parte 2

Habían pasado 2 meses de la fantástica azotaina que me había dado la Señora Gutiérrez, cuando una mañana mi mamá me dijo que saldría a la noche con mi padre, y que llamaría nuevamente a la Sra.Gutiérrez para cuidarme, le respondí como la primera vez que tenía 12 años y que me sabía cuidar solo, pero dije que está bien, que no había problema (en realidad estaba feliz , no podía creer volver a ver de vuelta a la Sra. Gutiérrez, ya empezaba a pensar cómo conseguir otra alucinante zurra para esa noche).

Mi mamá llamo a la Sra. Gutiérrez, pero le respondió que esa noche estaba ocupada, le recomendó a otra niñera, la señora Carolina García, una niñera muy severa, más que ella, y adicta al spanking, mi mamá lo pensó y dijo que estaba bien, se comunicó con García y acordó venir a las 8 de la tarde.

Dieron las 8:00, llegó la señora García, una mujer rubia, alta e imponente, ella comunicó sus condiciones, entre ellas, que procedería a aplicar una muy buena zurra en el culo si yo me portaba mal, mi mamá me preguntó a mí, yo le dije que no había problema (era justo lo que estaría esperando, no era la Sra. Gutiérrez, pero era una mujer muy severa e imponente a que le mostraría con gusto mi culo, para otra inolvidable paliza).

Mis padres se despidieron y quede a solas con mi nueva niñera, me dijo que me quedara viendo televisión mientras preparaba la cena, yo me estaba aburriendo viendo tele, cuando cogí una pelota de fútbol y empecé a rebotarla, de repente se me escapó y dio contra una lámpara de luz haciéndola pedazos, al oír el ruido apareció la Sra. García furiosa y me preguntó qué había pasado, yo le explique y ella me respondió que si estaba loco jugar con una pelota en el comedor, que ella me había ordenado ver televisión y que por eso iba a ser castigado muy duramente, me dio una pala y escoba para recoger los pedazos de la lámpara y ponerlos en el cubo de la basura, yo obedecí.

Ella sacó una silla de la mesa del comedor, y se sentó, yo sabía lo que vendría, fui hasta donde estaba ella, me baje pantalones y calzoncillos (esa noche estaba con una camiseta roja y un pantalón corto azul) y me incliné sobre sus rodillas, enseñándole mi culo blanco y carnoso como había hecho antes con la Sra. Gutiérrez, ella dijo : se ve que sabías lo que vendría y levantó un poco mi camiseta roja para tener todo mi culo a la vista y dijo: te voy a dejar el culo más rojo que la camiseta.

Ella me acomodó y empezaron las nalgadas SPANK... SPANK... SPANK... SPANK... AY... AY... AY..., ella pegaba más fuerte que la Sra. Gutiérrez, y eso que pegaba fuerte, SPANK.. SPANK... SPANK... AYY.-. AYY... AYY... sus golpes eran muy fuerte y rápidos, golpeó duramente por todo mi culo, arriba, abajo, centro, nalga derecha, nalga izquierda, todo mi culo era rojo como un tomate y dolía como el infierno, estaba vez empecé a llorar SPANK... SPANK... SPANK... SPANK... SPANK... AYY... AYYY... AYY... SNIF... SNIF... AYYY...

Después de más de 20 minutos, se detuvo, acarició mis nalgas y dijo que me levantase, yo obedecí, voltee mi cabeza y mire mis nalgas, tenía razón mi culo había quedado rojo como mi camiseta, froté mis nalgas con las dos manos y empecé a saltar por el dolor.

Ella dijo que esto solo era la primera parte, que ya estaba la comida, que me vistiera y luego vendría la segunda y la tercera parte. –¿Qué? Yo le respondí. Dijo que ella era muy severa y que habría dos partes, más.

Me vestí, cenamos, pasaron 2 horas, ella volvió a agarrar una silla, se sentó y me dijo me ponga de nuevo sobre sus rodillas, yo volví a estar con el culo al aire de nuevo, entonces ella agarró un cepillo de pelo de madera que había traído entre sus implementos, y empezó de nuevo con las nalgadas SMACK... SMACK... SMACK... SMACK... AYYY... AYYY... AYY. AYYY. Como dolía AYYY... AYYY... SMACK... SMACK... Al rato empecé a llorar como un bebé SNIF... SNIF... SNIFF. AYY... SMACK..., ya mi culo había pasado del rojo fuego y se parecía cada vez más al azul de mis pantalones caídos, ella no se detuvo SMACK... SMACK... AYY... AYY... SNIF... el suelo se había convertido en un mar de lágrimas pero ella seguía pegándome duramente con el cepillo... SMACK... SMACK... AY... AYY... AYY... SNIF... SNIF... SNIF...., después de 15 minutos de cepillo entonces se detuvo, acarició mis nalgas, espero un poco y me hizo levantar, yo de nuevo me mire el culo y el color se parecía más al azul de mis cortos que al rojo de mi camiseta, agarre mi culo con las manos y di saltos, esta vez mas altos y más rápidos, el dolor era inmenso...

Ella dijo que descansara mi culo por 10 minutos y que vendría la última parte, sería con un tawse . Yo pregunté –¿Qué era eso? Ella respondió: Una correa de cuero cortada en 2 partes que se usaba en las escuelas escocesas, generalmente en la mano pero ella lo haría en mi culo como se hacía en algunas escuelas.

Pasaron los 10 minutos, aunque un poco aliviado, mi culo seguía estando en el fuego, de dolor pero también de excitación, estaba por probar una correa de cuero, con 2 tiras separadas como si fuera un pequeño látigo. Me hizo indicaciones de inclinarme sobre la mesa de comedor, lo hice, mostrando mi culo azul violáceo, entonces el cuero del tawse pegó en culo CRACK... CRACK... CRACK...AYYYYYYYYY..... AYYYYYYYYYYYYY... AYYY... Dolía más que el infierno, CRACK... CRACK... CRACK... AYYYYYYYYY AYYYYYYYYYY AYYYYYYYYYYYYYYY Comencé de nuevo a llorar SNIFF.... SNIFF... CRACK... CRACK.,, AYYY... , Ella no se detuvo hasta los 50 golpes de tawse en mi culo, yo lloraba a mares, y tenía el culo marcado por los golpes, después de 2 minutos de descanso, ella me ordenó ponerme de pie, volví a mirarme el culo, esta vez de color azul más oscuro que mis pantalones y marcado, García me dijo que no me preocupara que las marcas iban a desaparecer, tardarían pero desaparecerían, yo lloraba al tiempo que agarraba mi culo, no tenía ni fuerzas para saltar esta vez, fue entonces cuando ella saco un frasco , me hizo inclinar de nuevo en sus rodillas, pero esta esta vez para ponerme crema en el culo masajeándome las nalgas y empezó a cantar: Sana, sana culito de rana, si no sana hoy, sanará mañana, la verdad me sorprendió esas palabras tan tiernas en una mujer tan severa, y me dijo, que la zurra fue muy dura, pero que lo tenía bien merecido, a lo que respondí, si, nana, tienes razón.

Me hizo levantar de sus rodillas y me dijo que fuese al rincón, con las manos en la cabeza, yo lo hice ella se acercó, me levantó un poca la camisa roja, me volvió a pasar crema y dijo que me quedará allí, que mis padres están a punto de volver y ella quería que me vieran, yo le dije que no, por favor, me daba vergüenza que mi mamá me viera el culo y la tita, no me había visto desnudo desde que me empecé a bañar solo... quizás una vez cuando tenía 7 años, pero después nunca más.

Ella insistió, me dijo ¿Si me la mostraste a mí, porque tienes vergüenza de que tu mamá te vea el vulo y la tita? No supe que responderle, no le podía responder que mostrársela a ella me calentaba.

Entonces, llegaron mis padres, mi papá se fue directo a su dormitorio, y la niñera llamó a mi mamá, ella entró al comedor y me miró el culo, y preguntó que pasó, García dijo que había desobedecido jugando con una pelota en el comedor y que había destrozado una lámpara, que el color que tenía mi culo así como las marcas iban a desaparecer que me había puesto crema suavizante y que le dejaba el frasco por si acaso lo necesitara. Mi mamá se acercó a mí, todavía en el rincón y me dió cinco fuertes nalgadas en mi culo desnudo por primera vez y dijo : Esto tenía que haberlo hecho desde que eras más chico y no te comportabas como corresponde y remató con otros dos fuertes azotes, anda vístete, despídete, vete a tu habitación y acuéstate. 
Yo me vestí y salude a la Sra. García, mi mamá le agradeció lo que hizo, diciendo que tanto ella como la Sra. Gutiérrez eran dos excelentes niñeras que la habían convencido del poder de la disciplina y que no dudaría en llamarlas para otra ocasión.

Llegué a mi dormitorio, súper excitadísimo, no podía creer la noche que había tenido, como la otra vez me bajo los pantalones y los calzoncillos frente al espejo, miro mi culo que estaba todavía de color azul y nuevamente me hice una súper-súper paja recordando todo lo pasado: bajarme los pantalones, mostrar el culo, la zurra con la mano, el cepillo de pelo y el terrible tawse, la pasada de crema y los azotes finales de mi mamá. AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!! QUE PLACER !!!!!!!!!!!!!!!!!! AHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!! , nuevamente tuve un orgasmo seco, esta vez, todavía mejor al que había tenido hace tres meses con la visita de la Sra. Gutiérrez. Fue mi más maravillosa noche, no le mostré mi culo a la Sra. Gutiérrez, como esperaba, pero si, a la Sra. García que era también severa y excitante, y al final mi mamá me vio el culo después de 5 años, al principio me dio vergüenza, pero después cuando me dio las nalgadas me empezó a gustar mostrarle de nuevo el culo, como cuando era pequeño. Seguro que desde ahora voy estar esperando repetir o superar esta maravillosa noche, tanto con la Sra. Gutiérrez como con la Sra. García, pero esta vez no voy a esperar 3 meses para volver a tener otra zurra, ahora que perdí la vergüenza de mostrarle el culo a mi mamá, seguro voy a portarme mal a propósito para que mi mamá me dé una buena azotaina como merezco y estoy seguro que la próxima vez no serán sólo unos pocos azotes.


Con 12 años mi niñera me pega en el culo - Parte 1


Hola, me llamo Adrián, cuando tenía 12 años en 1996, durante unas convivencias con mi clase de 1⁰ ESO, al bañarme junto a mis compañeros, me empezó a llamar la atención los hermosos y carnosos culos que ellos tenían, mirándome el mío, descubrí que era igual de carnoso como el de los demás chicos. 

Cuando regresé de los tres días de convivencias,  con el colegio, yo me deleitaba mirándomelo en el espejo de mi habitación o del baño, también empecé a tener la fantasía de aparecer desnudo en una revista mostrando mis nalgas.

Un día mis padres tenían que salir y decidieron contratar a una niñera, yo le dije que a los 12 años, ya era grande, pero ellos insistieron, contratándola. 

Eran las 8 de la tarde cuando llegó la niñera, la Señora Gutiérrez, una mujer corpulenta, mediana estatura y pelo negro. 

Mis padres me la presentaron, entonces ella hizo una pregunta: 

¿Si no se comporta bien, tengo permiso para disciplinarlo? 

Mi mamá dijo: ¿en qué consiste la disciplina?, en darle unas buena azotaina en el culo respondió la niñera, mi madre sonrió y me preguntó a mí: ¿Qué quieres: azotes o un día sin salir, ni ver televisión?, yo pensé y opté por los azotes. 

En verdad estaba sorprendido y caliente al mismo tiempo, era la oportunidad de no solo mostrar mis nalgas, sino de tener por primera vez un Una buena zurra y yo ya pensaba en conseguirlo sin que la niñera se diera cuenta que fuese a propósito.

Mis padres se fueron y me dejaron a solas con la Sra. Gutiérrez. Yo ya tenía un plan en mente, como ella me había dicho que no comiera nada antes de la cena, yo fui a la cocina, me dirigí al frasco de galletitas que había en el armario, lo manoteé y lo deje caer, se escuchó un fuerte ruido y se hizo pedazos. 

Ella llegó furiosa y dijo: No te dije que no podías comer antes de cena, ¿mira lo que hiciste?, tenía mucha hambre le respondí. 

Ella me miro enfadada, me dijo que recogiera las galletitas y el frasco roto y lo pusiera en el cubo de la basura. Yo agarré la escoba y obedecí, entonces me dijo: ¿Ya sabes lo que te espera?, No, ¿Qué?, Una buena azotaina en el culo y con el culo al aire. ¿Qué? le respondí y me empecé a quejar, pero al final dije: bueno, está bien, acepto el castigo. (En realidad era lo que quería: obtener unos azotes y desnudar mi culo. Estaba Súper Excitado)

Ella entonces agarró una silla de la cocina, se sentó y me hizo señas de ir hacia dónde estaba ella, yo fui a su lado y me dijo: Bájate los pantalones (estaba vestido de con una camiseta azul y un pantalón corto blanco) , procedí a bajarme los pantalones hasta las rodillas, entonces me miró y dijo: los calzoncillos también; me bajé mis calzoncillos blancos y los junté con mis cortos, tapé mi tita (pene) con las manos, ella retiró mis manos diciéndome que me inclinara sobre sus rodillas, yo lo hice apoyando la manos en el piso , ella me levantó un poco la camiseta para dejar expuesto todo mi culo y me acomodó para una posición óptima. NO LO PODÍA CREER MIS DESEOS SE HACÍAN REALIDAD, MOSTRAR MI BLANCO Y CARNOSO CULO, CON EL ADICIONAL DE UNAS BUENAS NALGADAS QUE SEGURO ME DEJARÍAN EL CULO MUY... MUY ROJO.

Entonces empezó la paliza: SPANK... SPANK... SPANK... SPANK... Ella pegó primero en el medio del culo, luego alternado cada nalga, y centro de mi culo SPANK... SPANK... SPANK... AY... AY... AY... yo respondía.

Al principio pegó lentamente, luego cada vez más rápido, pero siempre muy fuerte. No dejó milímetro cuadrado de mi culo sin azotar. SPANK... SPANK... SPANK... AYYY... AYYYY... AYYYY..., yo gritaba de dolor pero al mismo tiempo me excitaba mucho... Luego de 10 minutos de duras e intensas nalgadas se detuvo, y me dijo que me le levantara, me levanté , me di vuelta, me miré el culo, estaba rojo brillante , puse mis manos en mis nalgas y empecé a dar saltitos tratando de aliviar el dolor.

Ella entonces dijo, Falta la segunda parte, tu falta fue demasiado grave. ¿Qué, más todavía? le respondí. Si, más, entonces me ordenó que me inclinase sobre la mesa de la cocina, obedecí exhibiendo mi culo al aire rojo fuego. Agarró una cuchara de madera grande que estaba colgando sobre el mueble de la cocina (pensar las veces que mi mamá la usó para cocinar y ahora aterrizaría con fuerza en mi pobre culo) y empezó a golpear mis doloridas nalgas SMACK... SMACK... SMACK... AAAAYYYYYYYYYYY... AAAAAAAYYYYYY... AAAAYYYYYYYY... ¡Como picaba la cuchara! ¡Dolía como el infierno!!! , después de 40 golpes en cada nalga, ella se acercó y toco mis nalgas ardientes... dijo que es suficiente, que me levante y vaya al rincón por 30 minutos, con las manos arriba de la cabeza y la nariz en la pared, lo hice, me puse en el rincón como ella ordenó, ella se acercó, levantó un poco la camiseta y la sujetó, para que exhibiera todo mi culo, al tiempo que me dio con la mano 10 azotes para terminar.

¡¡¡ MI SUEÑO SE HABÍA HECHO REALIDAD!!! ESTABA MOSTRANDO MI CULO DESNUDO, MUY... MUY...ROJO, DESPUÉS DE UN UNA ZURRA, LA NIÑERA LO MIRABA. Después de los 30 minutos ella vino con una crema suavizante y la paso por todas mis nalgas ardientes al tiempo que mi tita se ponía tiesa AAAAHHHH!!! ¡¡¡Que Alivio y Que placer!!!! Ella pasó la crema dando masajes en mi culo por 1 o 2 minutos.

Me puse la ropa y cenamos, yo sentado sobre un almohadón, luego miramos tele. A la medianoche llegaron mis padres, la niñera le explicó el incidente a mi mamá, le dijo que me dio una azotaina y que podía ver si quisiera, yo me negué a mostrarle el culo a mi mamá, diciéndole que estaba bien, que me lo merecía, mi mamá estuvo de acuerdo. La señora Gutiérrez se fue, dejándole su tarjeta esperando volver. Yo saludé y me fui a mi habitación.

Cuando entré enbmi habitación me bajé los pantalones y calzoncillos, mirándome el culo (que estaba todavía muy rojo) en el espejo, me hice una súper paja recordando todo lo que había pasado, desde quedarme con el culo al aire, pasando por el spanking con la mano y con la cuchara hasta que me pasó la crema AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!! QUE PLACER !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Al final tuve mi orgasmo seco, el mejor de toda mi corta vida.

Había tenido una experiencia inolvidable, gracias a la Señora Gutiérrez, una niñera que había conocido apenas unas horas atrás, que hizo que le mostrase el culo, dándome fuertes azotes con la mano y con la cuchara de madera, para finalizar pasándome crema en mis nalgas ardientes y desnudas. Todo eso en una sola noche. Desde esa noche, yo esperaba, que mis padres volvieran a salir de vuelta, para que la Señora Gutiérrez volviera y repetir esos momentos tan calientes y alucinantes.


sábado, 29 de enero de 2022

Adrián aún usa calzoncillos de niño pequeño

Era un cálido día de agosto y habían pasado 3 semanas desde mi 13⁰ cumpleaños. 
Adrián, pronto estaría comenzando su primer año en la escuela secundaria, lo que marcaría un cambio significativo en su vida. Con cada cumpleaños, cada hito y cada evento, Adrián esperaba y rezaba para que finalmente señalara el final de las nalgadas desnudas que eran el castigo elegido por sus padres para su niño travieso. 
El año pasado, cuando cumplió 12 años, realmente sintió que finalmente sería el fin de que lo sometieran a ese infantil castigo. 

Finalmente, era oficialmente un adolescente y realmente creía que tener los pantalones y la ropa interior bajados hasta los tobillos y ser arrastrado sobre el regazo de su madre o su padre finalmente sería cosa del pasado.

Durante años, tener el trasero al descubierto y recibir nalgadas en la rodilla fue prácticamente el castigo estándar para Adrián. Sin duda, se equilibró con castigos, acostarse temprano, pérdida de privilegios y otras medidas disciplinarias más políticamente correctas, pero nada tuvo un mayor impacto en él, tanto literal como figurativamente, que una azotaina con el culo al aire. 

Por esta razón, siguió siendo el método de disciplina preferido por sus padres, independientemente de su edad. No es que fuera un chico particularmente malo. Por el contrario, en realidad se portaba bastante bien, quizás debido a la firme pero justa disciplina de sus padres. 

Pero en ocasiones, como con la mayoría de los niños, superó los límites y sería responsable de sus acciones. La mayor parte del tiempo su comportamiento mostraba que a pesar de su avanzada edad, todavía era un niño muy travieso y parecía que solo un castigo apropiado para un niño travieso sería suficiente. Si bien Adrián quería argumentar que debería estar exento de los castigos infantiles, sus padres simplemente insistieron en que su comportamiento y no su edad cronológica dictarían cómo y cuándo sería castigado.

Fue una lección que aprendió muy bien en su fiesta de su 12⁰ cumpleaños. Sus padres habían accedido a invitar a algunos de sus amigos más cercanos a una pequeña fiesta. Adrián esperaba una fiesta más involucrada. Sintió que, dado que se estaba convirtiendo en un adolescente, su fiesta debería ser una verdadera explosión. Sus padres simplemente negaron con la cabeza cuando el pobre adolescente recién nombrado no pudo ver la ironía en él al anunciar que ahora era un adolescente y no debería ser tratado como un niño mientras al mismo tiempo se quejaba de que quería una fiesta más elaborada como cuando era un niño. Si fuera tan maduro como decía ser, habría apreciado más la reunión íntima con sus amigos que las fiestas exageradas con castillos hinchables que sus amigos tenían cuando estaban en primer grado. Un adolescente de verdad se habría sentido mortificado si sus padres sugirieran tal fiesta. Por supuesto, esa no era la clase de fiesta en la que Adrián estaba pensando, pero como la mayoría de los niños inmaduros, él realmente no sabía lo que quería y estaba pensando en una injusticia que simplemente no existía.

Con esta actitud gestando bajo la superficie, se sentó con 4 de sus amigos más cercanos en la terraza mientras abría los regalos que le habían traído. Toni, Marc, Iker y su mejor amigo Juan estaban reunidos a su alrededor mientras abría sus regalos uno por uno. Su madre estaba a un lado cortando su pastel de cumpleaños recién cantado. Toni, Marc e Iker tomaron el camino más fácil y simplemente le compraron tarjetas de regalo de Amazon. Juan era su mejor y más cercano amigo y queriendo mostrar algo de pensamiento en su regalo, en realidad había hablado con la madre de Adrián y recibió una sugerencia para un regalo que realmente quería. 

Cuando Adrián abrió la caja, era un videojuego que él realmente pidió a principios de verano, pero a pesar de este hecho, estaba decepcionado con el regalo. En la tontería que es la mente de un niño pequeño inmaduro, Adrián había asumido que sus padres le habrían comprado ese juego para su cumpleaños y cuando vio que Juan se lo había regalado a él, en realidad sintió que le habían estafado un regalo de cumpleaños. El niño tonto había pensado que si Juan recibía un regalo que esperaba que sus padres recibieran, se quedaría corto en regalos de cumpleaños. Fue pensar así lo que demostró que, a pesar de sus afirmaciones en contrario, Adrián realmente era solo un niño pequeño e inmaduro por dentro.

A medida que Adrián internalizaba su decepción, se le hizo difícil ocultar su desdén y dejó el juego a un lado sin siquiera darle las gracias a Juan.

Juan, más astuto que Adrián, se dio cuenta de esto y simplemente salió y preguntó: ¿Hay algún problema con el juego? ¿No es ese el que querías?

Sí, es el que quería, está bien. Adrián respondió con sarcasmo.

La sonrisa abandonó el rostro de Juan y se quedó abatido ante la clara decepción en la voz de Adrián. Después de todos los problemas por los que pasó Juan para conseguirle lo que quería, esperaba que él apreciara más su regalo. Juan estaba madurando mucho más rápido que Adrián, tanto física como emocionalmente. Juan había llegado a aprender la alegría de dar a alguien un regalo bien pensado y, de hecho, disfrutó dar más que recibir. Pero Juan, en muchos sentidos, todavía era solo un niño y se tomó un poco mal el aparente rechazo. En lugar de dejarlo pasar, empujó un poco el tema.

Si ese es el juego que querías, ¿por qué estás enfadado? preguntó, sintiéndose un poco rechazado, con los ojos llorosos muy levemente.

Fue en este punto que Adrián mostró exactamente por qué todavía necesitaba que le bajaran los pantalones y los calzoncillos y que le azotaran su trasero travieso como si tuviera 5 años.

Recogió el juego y se lo arrojó a Juan gritando: Toma, te gusta tanto, juega.

La esquina del juego dio en el brazo de Juan y dejó escapar un leve aullido. No es que le doliera mucho, al menos no físicamente, pero sí que le pilló por sorpresa. Pero justo cuando Juan estaba a punto de ponerse de pie y gritarle al pequeño desagradecido, la madre de Adrián habló.

¡Adrián!, ¿Qué diablos te ha pasado? Su madre estaba estupefacta y avergonzada por lo absolutamente infantil que se estaba comportando con su invitado. Se acercó a su hijo, lo agarró del brazo y lo levantó de la silla.

El corazón de Adrián ya comenzó a latir con fuerza en su pecho. Tenía muchas esperanzas de que ahora que era un adolescente sus días de azotes terminarían, pero la mirada en los ojos de su madre le dejó muy claro que estaba tristemente equivocado. Adrián había visto esa mirada muchas veces a lo largo de los años y sabía que le esperaba una zurra. Aún así, mantuvo la esperanza de que ahora que era un adolescente se libraría del castigo infantil.

Adrián entró en pánico cuando su madre lo agarró y lo levantó. Sintió que su estómago se revolvía profundamente dentro de él mientras su corazón saltaba hasta el fondo de su garganta. Rápidamente miró a sus amigos. Mientras que Iker, Toni y Marc tenían sonrisas en sus rostros, Juan tenía una mirada mortalmente seria en la suya.

El silencio de la madre de Adrián le decía mucho. Su madre trató de nunca azotar con ira y el hecho de que ella estaba trabajando duro para mantener la calma y el control realmente solo reafirmó que su trasero pronto pagaría el precio de su indiscreción infantil.

Adrián se resignó a que lo arrastraran a la casa y tal vez lo arrastraran hasta su habitación, donde su madre le desnudaría el trasero y le broncearía el trasero con su confiable cepillo de madera, como solía hacer cuando él se portaba mal. Estaba agradecido de que su habitación daba al frente de la casa y no a la parte trasera donde estaba la terraza. Con el aire acondicionado encendido en la casa y todas las ventanas cerradas, tal vez sus amigos no serían capaces de averiguar qué sucedió realmente cuando lo arrastraron adentro.

Pero cualquier esperanza de que los azotes de Adrián pasaran desapercibidos por sus amigos se hizo añicos cuando su madre agarró los pantalones cortos elásticos que llevaba puestos y se los bajó hasta que le cayeron hasta los tobillos.

¡NO! Mami, por favor no me pegues aquí delante de mis amigos. Lloró, las lágrimas ya comenzaban a formarse en sus ojos ante la repentina e inesperada exposición de sus ajustados calzoncillos blancos.

El pánico se apoderó de Adrián y se sintió abrumado por la vergüenza insoportable que ahora estaba sufriendo. Allí estaba él, con 12 años y hace solo unos momentos, 4 de sus amigos más cercanos le cantaban el cumpleaños feliz . Ahora estaba parado allí, su madre agarrando con fuerza su brazo mientras sus pantalones cortos estaban en sus tobillos y sus calzoncillos ajustados a la vista de sus amigos.

Sus amigos, incluso Juan, no pudieron evitar reírse en voz baja en el sitio del pobre Adrián parado allí con aspecto de niño de 5 años con sus calzoncillos infantiles a la vista. Ninguno de ellos habría sido atrapado en calzoncillos ajustados y cada uno de ellos llevaba calzoncillos o calzoncillos bóxer. Si bien ninguno de ellos realmente lo pensó dos veces antes, de repente, los 4 de forma independiente comenzaron a darse cuenta de lo mucho más joven que se veía Adrián del resto de ellos. Él parado allí en ropa interior, su mamá llevándolo hacia un banco cercano, realmente hizo que el niño pareciera mucho más joven que sus 12 años.

Juan especialmente comenzó a notar que Adrián se parecía mucho más a su bebé de 8 años y menos a un adolescente como él. Adrián era prácticamente del mismo tamaño que su hermano pequeño y tenía la misma mirada de niño pequeño en su rostro. Juan no pudo evitar mirar el bulto prácticamente inexistente en la parte delantera de los calzoncillos de Adrián. Juan se había vuelto muy consciente de cómo se estaban desarrollando sus propios genitales y el pene cada vez más largo que tenía ahora. 

Como la mayoría de los niños de su edad, Juan solía explorar sus genitales en la privacidad de su cama justo antes de quedarse dormido. Le gustaba pasar los dedos por su pequeño pene y estaba fascinado con el calor que irradiaba su ya impresionante erección de 5 pulgadas. A menudo lo envolvía con la mano para calentar sus dedos helados, lo que envió un escalofrío arriba y abajo de su cuerpo. Por supuesto, su exploración pronto lo llevó a tener un orgasmo y eso también se convirtió en una sensación que no pudo evitar querer explorar más. Acababa de asumir que todos sus otros amigos se veían iguales allí abajo, pero ahora mirar la falta de bulto de Adrián lo hizo dudar. Su hermano pequeño tenía un bulto más grande en sus calzoncillos que Adrián parecía estar haciendo en sus calzoncillos ajustados. Era una imagen que solidificó la idea de que Adrián se parecía más a un niño pequeño y menos a un adolescente. Su hermano pequeño tenía un bulto más grande en sus calzoncillos que David parecía estar haciendo en sus calzoncillos ajustados.

Mientras Juan observaba la escena que se desarrollaba ante él, los sentimientos melancólicos que estaba experimentando por el hecho de que Adrián rechazara su regalo pronto fueron reemplazados por un placer culpable al ver que Adrián recibía su merecido. Adrián estaba actuando como un niño mimado y Juan estaba ciertamente feliz de ver que le bajaban los pantalones y aún más feliz de ver que, como el niño pequeño que era, Adrián todavía usaba calzoncillos blancos de niño. Diablos, incluso el hermano de 8 años de Juan se graduó en calzoncillos hace años, queriendo parecerse más a su hermano mayor. Pero el pobre Adrián estaba atrapado en calzoncillos ajustados y ahora todos sus amigos lo sabían. Mientras Juan continuaba mirando al niño de aspecto patético que su mamá arrastraba, sintió que su pene se agitaba en sus calzoncillos. Pronto creció a su longitud completa de 5 pulgadas y estaba empujando la parte delantera de sus pantalones cortos.

Adrián, por otro lado, estaba mortificado. ¿Cómo podía su madre bajarle los pantalones delante de sus amigos de esa manera? Ahora todos sabían que todavía estaba obligado a usar ropa interior ajustada como un niño pequeño. Le había rogado y suplicado a su madre que le comprara unos calzoncillos tipo bóxer como los que usaban todos sus amigos y todo lo que ella decía era, ya veremos. Cada día que tenía que ponerse los calzoncillos vivía con el temor de que se descubriera su vergonzoso secreto. Siempre tuvo mucho cuidado de asegurarse de que la cintura de sus calzoncillos nunca se mostrara por encima de sus pantalones. Con frecuencia veía calzoncillos bóxer en sus amigos y compañeros de clase, lo que servía como un recordatorio constante de que él y solo él usaban calzoncillos ajustados entre sus compañeros. Ahora, ese secreto estaba fuera y en plena exhibición para que 4 de sus mejores amigos lo vieran.

Su situación no terminó con la exposición de sus calzoncillos a sus amigos, eso por sí solo ya habría sido suficientemente malo, pero el hecho de que su madre los expusiera al bajarle los pantalones en preparación para una azotaina lo empeoró mucho más. ¿Cómo podría volver a mirar a sus amigos a los ojos sabiendo lo que estaban a punto de presenciar? A medida que los pensamientos fluían por su cabeza, realmente comenzó a entrar en pánico cuando se dio cuenta rápidamente de que su madre casi siempre lo golpeaba en el trasero desnudo. Al darse cuenta de que sus calzoncillos también estaban en peligro de ser bajados, Adrián comenzó a temblar y temblar con ansiosa anticipación de que su exposición a sus amigos aún no estaba completa. A pesar de lo vergonzoso que era ser visto con sus calzoncillos ajustados, de repente significaban todo en el mundo para él, ya que eran lo único que impedía su exposición total.

Aún así, lloró, mami, lo siento. Por favor, no me azotes , mientras sus ojos se humedecían por la vergüenza y la vergüenza que estaba sufriendo. ¿No podemos al menos entrar? Por favor, no me azotes aquí delante de todo el mundo. Pero sus súplicas no parecieron tener impacto en la determinación de su madre de hacer justicia rápida y firme a su pequeño travieso. Él la había avergonzado por su comportamiento y ella no sintió la necesidad de evitarle una vergüenza a cambio. Su amigo había sido testigo de su mal comportamiento, por lo que también deberían ser testigos de su castigo.

Sabía que no debía resistirse activamente a su madre. Todavía era mucho más fuerte y más grande que él y luchar contra ella habría sido un gran error. Pero estaba paralizado por el miedo y la vergüenza y estaba rígido e inmóvil mientras trataba de escapar de la realidad de que le bajaran los pantalones de esa manera frente a sus amigos. A pesar de su resistencia pasiva, su madre no tuvo problemas para arrastrar al niño pequeño desde donde estaba hasta un banco en la terraza donde ella se sentó.

Adrián se sintió tan impotente y vulnerable cuando su madre lo llevó al banco. En algún momento de ese proceso, los pantalones cortos se le salieron de las piernas, de modo que sus ajustados calzoncillos blancos eran la única prenda que tenía puesta de cintura para abajo. A pesar de que era un cálido día de verano, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y se estremeció un poco cuando la cálida brisa de verano sopló sobre sus piernas ahora completamente desnudas. Podía oír los latidos de su corazón en sus oídos y temblaba incontrolablemente, pero estaba tan abrumado por las emociones que era difícil procesar cuán completamente humillado estaba realmente el niño.

Mientras todo sucedía tan rápido, aún logró mirar a sus amigos mientras observaban la escena que se desarrollaba rápidamente ante ellos. Uno por uno, sus ojos llorosos se encontraron con los de ellos, cada uno con su propia expresión, pero todos con la misma alegría silenciosa al ver cómo arrastraban al niño malcriado hacia el banco.

Adrián se volvió una vez más hacia su madre, con los ojos húmedos por las lágrimas que ya corrían por sus mejillas y cerró los ojos con fuerza esperando que le bajaran los calzoncillos en cualquier momento. De repente, sintió que su cuerpo caía por los aires mientras lo subían al regazo de su madre. Sintió que su camiseta se levantaba ligeramente cuando su madre colocó su brazo sobre su cintura para estabilizarlo para la inminente nalgada. Antes de que pudiera siquiera registrar lo que estaba sucediendo, sintió el fuerte golpe en su trasero cuando su madre pasó su mano por la parte trasera de su ropa interior.

Sucedió tan rápido que Adrián gritó sorprendido: ¡AY! Mami, no, por favor, no me pegues.

Al principio, se sintió mortificado por la realidad de recibir una azotaina por encima de la rodilla frente a sus amigos, pero se sintió aliviado de que sus calzoncillos, por vergonzosos que fueran, permanecieran en su lugar. También se alegró de que su madre no recuperara el cepillo de madera para el cabello que era su herramienta favorita para azotar. Su ligero alivio duró poco cuando su madre una vez más bajó la mano sobre la parte inferior de su ropa interior.

¡AY! Mami, por favor, gritó al darse cuenta de que, si bien sus calzoncillos podrían haberlo evitado la indignidad de tener su trasero al descubierto, hizo poco para protegerlo de la mano firme de su madre. Y si bien su mano puede no haber tenido el mismo ardor que el cepillo para el cabello, todavía causó una impresión suficiente en su tierna y pequeña parte trasera como para hacerlo llorar.

¡AZOTE!, ¡ AY! ¡MAMI! NO, por favor no me pegues. , se lamentó cuando comenzó a llorar incontrolablemente ahora.

Con cada golpe en su trasero, las lágrimas y el llanto se intensificaban y sus súplicas incontrolables solo aseguraban a su madre que sus azotes estaban teniendo el efecto deseado.

Mientras continuaban las bofetadas, Adrián se retorcía y se movía en el regazo de su madre. Su madre nunca esperó que se quedara quieto o estoico para una azotaina. De hecho, si Adrián se hubiera acostado sobre su regazo y hubiera recibido cada azote sin siquiera un gemido, habría sentido que los azotes estaban perdiendo su eficacia. El hecho de que tuviera que volver a colocar al niño que luchaba en su regazo le aseguró que estaba transmitiendo su mensaje.

¡Azote!, ¡ Ay, mami, no! 
¡Azote!, ¡ Por favor mami, lo siento! 
¡Azote!, ¡ No me pegues más!

Pronto estaba llorando como un bebé y no se podía discernir nada de sus súplicas. Sus súplicas coherentes pronto fueron reemplazadas por llantos y sollozos discordantes mientras los azotes lo reducían a un niño pequeño contrito y arrepentido.

Juan se sentó, a meros pies de distancia, y se encontró hipnotizado al ver el breve trasero cubierto de Adrián mientras se meneaba y forcejeaba sobre el regazo de su madre. La camiseta de Adrián ahora estaba levantada hasta los hombros. El ligero bronceado de la piel de Adrián después de un verano de pasar el rato en la piscina hizo que los calzoncillos blancos brillantes se destacaran aún más. A pesar del ligero sentimiento de culpa por ser el catalizador de los azotes de Adrián, Juan disfrutó mucho al ver a su amigo reducido a un niño llorón. 

Hacía que Juan se sintiera mucho más masculino y superior y le gustaba la sensación. Una sensación que estaba teniendo un tremendo impacto en la dura erección que ocultaba en sus pantalones cortos.

Juan observó con fascinación cómo el culito de Adrián se retorcía en el regazo de su madre. Miraba fijamente mientras él tensaba su trasero anticipándose al siguiente azote, un movimiento que hacía que sus calzoncillos se apretaran contra su trasero y hacía claramente visible la forma de sus glúteos redondeados. Juan imaginó cómo se vería su trasero sin la mínima proyección de sus apretados calzoncillos y se encontró comenzando a respirar más pesado y más rápido con los pensamientos.

Mientras Juan observaba cada azote golpear el trasero de su pobre amigo, con cada grito y cada llanto, Juan sintió un hormigueo en su pene.

¡Azote!, ¡ AY, NO! Adrián lloraba entre sollozos mientras las lágrimas corrían libremente por sus mejillas y caían suavemente sobre la cubierta de abajo.

Cuando Adrián se redujo a un niño pequeño que sollozaba y lloraba, se había olvidado del hecho de que sus amigos estaban allí presenciando todo y, en cambio, solo se estaba concentrando en la sensación de escozor en su trasero. Era como casi todos los otros azotes que había recibido antes. Al principio, parecía que nunca terminaría, pero finalmente se detuvieron. Por lo general, le tomó unos minutos darse cuenta de que los azotes se habían detenido, ya que al final estaría llorando incontrolablemente. Con 12 años de experiencia azotando a su travieso hijito, su madre sabía exactamente cuánto tiempo y con qué fuerza debía azotarlo para conseguir el efecto deseado sin que se volviera excesivo. Se había llegado a ese momento y sostuvo a su hijo sobre su regazo mientras el niño seguía llorando durante unos minutos.

Juan seguía mirando la parte inferior cubierta de los calzoncillos de su amigo, concentrándose en la parte superior de sus piernas donde se encontraban con sus calzoncillos. Juan podía ver la ligera curva de las mejillas de Adrián sobresaliendo por debajo de sus calzoncillos y el enrojecimiento de su trasero allí como evidencia de cuán efectiva había sido la azotaina. Sería un espectáculo que Juan recordaría durante mucho tiempo.

Juan miró a los otros chicos y notó que sus sonrisas y risitas habían sido reemplazadas por un silencio avergonzado. Seguro que todos secretamente disfrutaron ver los pantalones de Adrián bajados y su pequeño trasero travieso recibiendo el castigo que tanto merecía, pero aun así, estaban avergonzados por su amigo. Después de todo, este todavía era su cumpleaños y todavía había un pastel y un helado sin comer. No había duda de que presenciar la azotaina, sin importar cuánto lo hayan disfrutado en secreto, arruinó seriamente la fiesta. De repente, Juan se sintió culpable por disfrutar los azotes de Adrián y su erección disminuyó rápidamente cuando la culpa se apoderó de él.

La madre de Adrián levantó al niño de su regazo. A estas alturas, su llanto había disminuido de un llanto incontrolable a un sollozo silencioso, pero todavía estaba bastante molesto. Se quedó allí secándose las lágrimas de los ojos, momentáneamente ajeno al hecho de que estaba parado allí con su trasero cubierto a la vista. Sus pantalones cortos todavía estaban tirados en el suelo donde se le habían resbalado mientras lo arrastraban hacia el banco.

Mientras Juan observaba a Adrián parado allí limpiándose las lágrimas y tratando de recuperar la compostura, comenzó a darse cuenta de lo débil, pequeño y vulnerable que se veía su joven amigo. Si bien Juan era solo unos meses mayor, de repente se encontró mirando a Adrián de la misma manera que miraba a su hermano menor. Se preocupaba por Adrián, se preocupaba mucho por él. Estaba empezando a sentir lástima por él y por lo indefenso e inocente que se veía en esos calzoncillos ajustados, ahora apretados en su raja inferior dejando poco a la imaginación. La vista de un Adrián pequeño y derrotado hizo que Juan quisiera caminar hacia él y abrazarlo y sin pensar que eso era exactamente lo que comenzó a hacer.

Cuando la madre de Adrian vio que Juan se acercaba, le dio un codazo a Adrián para que se disculpara con Juan por arrojarle la caja. Juan se paró frente a su amigo y se dio cuenta de cuánto más alto que él era. Miró al niño que estaba de pie frente a él en sus diminutos calzoncillos.

Lo siento, Juan. Gracias por el regalo. Oyó que le decía el chico entre sollozos reprimidos.

Escuchar el remordimiento genuino de su amigo y la voz mansa y contrita hizo que el pulso de Juan se acelerara. Extendió la mano y colocó sus brazos alrededor del niño más pequeño y lo abrazó. Adrián apoyó la cabeza en el hombro de Juan y dejó escapar algunos sollozos más y lloró un poco al sentir el calor del cuerpo de su mejor amigo. Instintivamente, Adrián colocó sus brazos alrededor de Juan y lo abrazó con fuerza mientras su llanto comenzaba de nuevo al revivir la mala forma en que trataba a su mejor amigo. Juan frotó la espalda del niño y le susurró suavemente al oído que lo perdonaba y que estaba contento de haberse dado cuenta de la forma infantil en que había estado actuando. Sintiendo el temblor de Adrián, aún llorando, su cuerpo cerca del suyo, estaba causando que el pene de Juan se agitara una vez más en sus pantalones cortos y una extraña sensación irradiara desde su estómago e ingle.

Juan apretó al niño contra él mientras su ingle presionaba el estómago de Adrián. Juan, todavía frotando la espalda del niño, encontró que sus manos se movían más y más abajo de su cuerpo hasta que sus manos estaban contra la cintura de los calzoncillos de Adrián. Sintió un ligero escalofrío recorrer su cuerpo al sentir la cinturilla elástica de los calzoncillos ajustados del chico y el recuerdo de cómo su mejor amigo todavía estaba allí de pie en tan sólo sus calzoncillos. Quería desesperadamente pasar sus manos por el breve trasero cubierto del chico, para sentir el calor que irradiaba a través de su ropa interior debido a sus recientes azotes, pero tenía miedo de hacerlo. Mientras estaba allí, con las manos apoyadas en la parte superior de los calzoncillos de Adrián, incluso se imaginó colocando sus manos dentro de los calzoncillos de Adrián y sintiendo su trasero desnudo recién azotado. Tragó saliva y su pulso se aceleró a medida que crecía el deseo de tocar el trasero del chico, pero en el fondo sabía que simplemente no podía justificar sus acciones. Le dio a su amigo un fuerte apretón final y sin pensarlo le dio un beso en la mejilla antes de soltarlo y dar un paso atrás.

Mientras saboreaba la salinidad de las lágrimas del rostro de Adrián, al instante se arrepintió de haberlo besado. Rápidamente miró a los otros chicos sentados allí, pero no podía decir lo que estaban pensando. No podía creer que acababa de besar a su mejor amigo, pero sentía tanta lástima por el niño indefenso, de pie allí llorando con solo sus calzoncillos de niño para proteger su modestia. Si bien sintió que merecía los azotes que recibió, también se sintió mal por el niño por tener que soportar la humillación frente a todos sus amigos y sus instintos protectores se activaron. Así fue como se sintió cuando vio a su hermanito llorando o herido y a menudo lo abrazaba y lo besaba también. No quiso decir nada con el beso más que decir cuánto se sentía mal por su pobre amiguito, pero también mostró cómo Juan ya no veía a Adrián como un igual. sino como un niño pequeño que necesitaba su protección y guía. Cambiaría su relación durante mucho tiempo.

Por suerte, la madre de Adrián rompió la tensión al declarar que lamentaba tener que castigarlo pero que él se alegraba de ver que había aprendido la lección y que todos lo habían perdonado. Le dijeron que recuperara sus pantalones cortos, entrara y se lavara la cara y cuando volviera a salir, todos podrían fingir que nunca pasó nada y que ella serviría el pastel.

Adrián, de repente recordó que estaba parado allí con sus calzoncillos a la vista, rápidamente recuperó sus calzoncillos y se vistió rápidamente. Entró corriendo a la casa mientras los otros 4 niños se miraban unos a otros inseguros de cómo actuar después de los eventos que acababan de presenciar. Por su parte, Juan se sentó allí procesando las complejas emociones que acababa de experimentar.

Juan no creía que fuera gay, ya que a menudo se encontraba mirando a las chicas del vecindario y fantaseaba con cómo se veían desnudas. Tampoco se encontró fantaseando con otros niños, pero ver a Adrián en calzoncillos y cómo apenas los llenaba, escucharlo llorar como un niño pequeño mientras observaba a su madre azotar su trasero de niño travieso desencadenó algo en Juan que nunca antes había sentido. .

Esa noche, cuando Juan estaba solo en la cama, cerró los ojos y repitió la escena en su cabeza. Mientras se imaginaba de nuevo que le bajaban los pantalones cortos a Adrián dejando al descubierto sus apretados calzoncillos, se quedó sin aliento al verlo. Se imaginó a sí mismo mirando la parte delantera de los calzoncillos de Adrián que ocultaban lo que debe haber sido un pene pequeño e inmaduro mientras sentía crecer su propia erección de 5 pulgadas en su mano. En su fantasía, imaginó que esta vez su madre le bajaba los calzoncillos al niño y dejaba al descubierto su pequeño pene sin vello. Si tan solo Juan supiera que su fantasía era precisa y que Adrián era de hecho totalmente calvo y pequeño abajo, habría hecho que su fantasía fuera aún más poderosa. Acarició su vara en crecimiento lentamente mientras imaginaba bofetada tras bofetada cayendo sobre el pequeño trasero indefenso de Adrián y escuchó el eco de sus gritos y súplicas mientras el asalto continuaba en su trasero desprotegido. Tan pronto como las imágenes de los eventos del día se reprodujeron en su cabeza, embellecidas por la imaginación de Juan, una vez más sintió que su cuerpo se estremecía cuando un fluido delgado pero pegajoso escapó de su pene palpitante. Cuando Juan recuperó un pañuelo para limpiar la evidencia, la experiencia lo confundió. Entendió por qué pensar en las chicas desnudas de su clase le provocaba estos sentimientos tan poderosos, pero le llevaría un tiempo entender por qué ver a su mejor amigo azotado y llorando tenía el mismo efecto en él. una vez más sintió que su cuerpo se estremecía cuando un fluido delgado pero pegajoso escapó de su pene palpitante. 

Eso fue hace más de un año, y Adrián, que ahora tiene 13 años, se preguntó si tal vez este sería el año en el que finalmente superaría que le azotaran el trasero. Dado que recibió una nalgada menos de un mes antes de cumplir 14 años, no era razonable que Adrián considerara la idea y sería menos de una semana después cuando descubriera lo equivocado que estaba. Y la peor parte de esa nalgada sería que su mejor amigo Juan, una vez más, estaría allí para presenciarlo.



domingo, 23 de enero de 2022

Dos peques con el culete rojo



¿Qué convierte a los niños en pequeños monstruos? Era una tarde de sábado perfecta, los hermanos Kevin y Adam estaban jugando en el patio. Kevin estaba actuando como el malo y dejando que Adam lo atrapara, como solo el pequeño Batman podía hacerlo. Ambos muchachos tenían puestos pantalones cortos y camisetas de verano y nada más. Corriendo en el patio trasero, bailando alrededor de la morera.

Kevin miró el montículo de tierra y su ingeniero interno comenzó a enviarle señales. Acababa de regresar de ver Godzilla con su tío. La inspiración lo llenó y la necesidad de crear un pueblo para poder fingir ser un lagarto gigante lo venció. Abrió el agua a la manguera y roció el área hasta que tuvo un bonito pozo de barro y un pequeño estanque. Su hermano pequeño, Adam, observaba a su hermano mayor y quería unirse.

¿Qué estás haciendo? Adam de ocho años le dice a Kevin de 9 años.

Voy a construir una ciudad, con caminos y casas y esas cosas. ¿Quieres ayudarme a construir, entonces podemos jugar a Godzilla y aplastarlo? 
Ah, sí, haré la cueva de los murciélagos. No rompas mi cueva de murciélagos.

Tienes que ayudarme a hacer la ciudad también, ok, entonces puedes hacer tu cueva de murciélagos. 
Está bien.

Ambos muchachos se sentaron en el lodo húmedo y crearon múltiples montones de tierra. Había una especie de orden en él, y una especie de caminos entre las pilas. Cada niño fue cubierto rápidamente de pies a cabeza con barro. Ya no parecían niños sino Ewoks sin pelo, sucios Ewoks sin pelo. Ambos fingieron ser Godzilla. Los niños se habían convertido en pequeños monstruos, ya no eran niños pequeños. Kevin hizo sonidos de gente llorando aterrorizada mientras presionaba sus pies descalzos en el suelo viscoso. Hizo girar los dedos de los pies para hacer huellas más grandes. Hay una alegría primaria, al dejar que tus pies se hundan y se mezclen con el barro. Cada niño sintió esta alegría y gruñó un gruñido feliz.

Tengo pipí, Kevin. 
OK vamos.

Kevin Ewok Godzilla entró a la casa a través de una puerta corrediza, con Adam Batman Godzilla justo detrás. Los chicos se dirigieron al baño y se pararon hombro con hombro, cada uno sosteniendo su pequeño pene y orinaron. Poniéndose los pantalones cortos cubiertos de barro en su lugar, volvieron a salir al desierto del patio trasero. La alfombra blanca que no disimulaba demasiado bien las huellas de los pies negros, era la evidencia de este viaje. Un error que cometen la mayoría de los Ewoks y Godzilla cuando viajan. Diez minutos después, la madre de Kevin y Adam vio el camino. Madre estaba infectada, ella también se convirtió en un monstruo. Se convirtió en Mama Godzilla, encontró a los niños afuera y emitió su grito de Godzilla. Este grito es poderoso, los chicos están aturdidos y congelados en el barro. El grito también tiene un poder mágico. Papá aparece casi al instante. No importa en qué parte de la tierra esté, el grito lo hace aparecer. Esto ha sido probado científicamente al menos una vez.

¿Que esta pasando aqui? dice papá.

Vimos Godzilla en casa del tío, así que estábamos jugando. Kevin inocentemente.

Es ampliamente conocido que las Mama Godzilla no pueden hablar, se comunican con colores en la cara o con un elaborado baile. Mama Godzilla señala a los niños y luego señala el rastro de barro en su alfombra blanca que alguna vez estuvo limpia. Luego, ella y papá giran la cabeza hacia atrás y miran a los niños.

¿Por qué entraste en casa todo cubierto de barro? pregunta papá.

Teníamos pipí. dijo Adán.

Podrías haber hecho pipí allí en el árbol.

No puedo hacer pis en un árbol, soy Batman. Batman hace pipí en el lavabo.

Papá se golpea la frente con la mano. Señala a los niños, luego señala un área a la que quiere que vayan. Parecen conocer el idioma de papá y saben que es mejor que se muevan. Ahora papá consigue la manguera, que fue el comienzo de todo esto. Los rocía a ambos desde la cabeza hasta los pies descalzos. Luego, papá les quita toda la ropa y los rocía nuevamente. No les queda ni una mota de barro. Papá toma 2 toallas y envuelve a dos niños pequeños. Papá les sonríe a cada uno mientras se paran frente a él. Recoge a cada uno y los lleva a la casa. Uno por uno, pone a cada niño en el pasillo, desnudos, con la nariz tocando la pared. Ambos muchachos en su lugar ahora, cada uno sabe que está en problemas. Papá se inclina entre ellos, respirando en sus cuellos, susurra.

Tu madre me ha pedido que me asegure de que nunca más te sientes.

Ambos niños giran la cabeza aterrorizados para mirar a su papá.

He decidido daros una buena azotaina.

Los niños respiran , se miran entre sí con un alivio parcial y luego vuelven a mirar a su padre.

Por supuesto, tendré que azotar muy, muy fuerte. Me aseguraré de que sus traseros queden más rojos que un tomate, y que ambos no puedan sentarse. Pueden llorar       . Dijo papá, y puso sus manos en la parte superior de los dos hermosos niños. Les revolvió el cabello y luego volvió sus cabezas para mirar hacia la pared nuevamente.

Papá fue al baño y comenzó a bañarse; le puso burbujas y se aseguró de que fuera agradable y cálido. Puso dos toallas nuevas y esponjosas en el armario. Se sentó en el inodoro y miró hacia el pasillo a sus pequeños desnudos. Las narices pegadas a la pared, las manos hacia abajo a los lados.

Adam, ven aquí chico.

Voy, dice Adam y gira y corre hacia su papá. Salta a los brazos de su papá y lo abraza. Papá le devuelve el abrazo, luego lo pone de pie frente a él y lo mira.

Deberías saber mejor que tener barro por toda la casa.

Tuve que ir a hacer pis

Lo sé, pero la próxima vez, haz pipí antes de jugar en el barro. Godzilla siempre hace pis antes de demoler una ciudad.

En serio, ¿come 30 minutos antes de nadar también?

Apuesto a que lo hace. Papá dice y toma al niño y fácilmente lo levanta sobre sus pies y lo coloca sobre el regazo de espera de su padre.

No quise papá.

Lo sé cariño, pero quiero que pienses en tu trasero antes de volver a ensuciar la casa.

Papá hace los ajustes finales y comienza con agradables y crujientes azotes en el pequeño y regordete trasero. Su hijo menor se contonea y se mueve mientras la mano de papá baila sobre sus mejillas. Las huellas de manos rosadas se convierten en huellas de manos rojas. Papá azota las piernas superiores y luego las inferiores unas cuantas veces más. Frota el culito y luego levanta a su hijo. Pone a su hijo menor en las burbujas y vuelve a sentarse.

Kevin, ven a buscar un poco.

Sí papi. dice Kevin, y se da la vuelta lentamente y camina aún más lento hacia su padre.

No es justo para ti, solo tienes un año más que tu hermano, pero espero más de ti. Necesitas ver lo que haces y lo que él hace. Papi explica y pone al niño sobre su rodilla izquierda y luego usa su pierna derecha para callarse. Papá toma la muñeca derecha de su hijo y se la clava en la parte baja de la espalda. Esta posición ata al niño y no lo deja escapar. Kevin siente que esto se va a quemar cuando comienza a gemir.
Papá levanta la mano y la mantiene allí unos momentos.

¡azote! ¡Azote! No camine en la casa cubierta de barro. 
¡Azote! ¡Azote! No dejes que tu hermano entre en la casa cubierto de barro.

Por favor, no más papi.

¡Azote! ¡Azote! ¡Azote! Una última cosa. 
¡Azote! ¡Azote! No molestes a tu madre. 
¡Azote! ¡Azote! ¡Azote! Muy bien, todo hecho. Vamos a meterte en el baño con tu hermano.

Lo siento mucho, papi. Kevin llora y salta tan pronto como su padre lo suelta. Kevin no pierde el tiempo saltando a los grandes brazos de su papá para un abrazo reconfortante. Kevin tiene el trasero rojo y ardiente, y necesita un fuerte abrazo. Papá se lo da a su hijo mayor. Papá apoya su propia cabeza sobre la de su hijo. Kevin se calma y suelta su apretón, y papá lo siente y pone al niño en el baño. El tierno trasero de Kevin toca el agua tibia y se estremece antes de acomodarse. Ahora ambos muchachos desnudos están en las burbujas.
Papá comienza el proceso de fregar a sus dos hijos. Adam hundió la cabeza en el agua y volvió a salir a tomar aire, sonriendo.
Bueno, pareces feliz de nuevo, Batman.

Papi, no soy Batman en este momento. Soy Aquaman.

Papá sonríe para sí mismo, recuerdos de sí mismo a esta edad y de su propio papá azotándolo. Se enjabona el jabón y vuelve al trabajo, limpiando a sus pequeños monstruos.


sábado, 15 de enero de 2022

Satisfaciendo mi curiosidad




Tenía 12 años y estaba confundido: la presión se había estado acumulando durante mucho tiempo. Todas las mujeres me interesaban y, en particular, me hacía la misma pregunta una y otra vez: ¿cómo se sentiría si ella me azotara el trasero?

Traté de preguntarle a mi mamá acerca de todo, pero me acobardé en el último minuto cada vez. Nunca me habían azotado, por lo que ser travieso parecía inútil; si a estas alturas nunca hubiera sufrido un azote en el trasero, parecía poco probable que sucediera. 

Estaba frustrado y cada vez más desesperado. Pregunté a mis amigos sobre los castigos en casa; solo uno de mis compañeros admitió que su madre le había dado una palmada en el trasero. Era una mujer físicamente intimidante, y la idea de ser azotada por ella me aterrorizaba y me excitaba en igual medida.

Aún así, donde hay voluntad, hay una manera: descubrí que podía hacer un trabajo medio decente golpeando mi propio trasero. La emoción de una mujer haciéndolo no estaba allí, por supuesto, pero el escozor de mis propios golpes era bastante real.

De vuelta en casa, pasé por una breve etapa en la que intenté ser travieso; supongo que estaba tratando de obtener una reacción de mamá, tal vez una amenaza que pudiera aprovechar. Por supuesto, no pasó nada.

Me avergüenza decir que a veces me sentaba allí preguntándome qué se sentiría si mamá me golpeara el trasero desnudo. Me imaginé retorciéndome y pateando mientras el escozor en mi trasero aumentaba con cada golpe. De vez en cuando pensaba de la misma manera en los profesores o en las madres de mis amigos; me sentía menos culpable de esa manera.

La madre de mi mejor amiga, por el contrario, no era una de mis figuras de fantasía. Era una mujer encantadora pero bajita. Pequeña, burbujeante, amistosa y una dama amable, pero no podía imaginarme siendo azotado por ella. Ella simplemente no parecía el tipo.

Sin embargo, un día me encontré a solas con ella en su cocina mientras mi amiga subía corriendo las escaleras por algo. Su madre me preguntó cómo me iba el colegio e hizo una pequeña charla general. Estaba bromeando cuando la interrumpí y le dije: “¿Puedo hacerte una pregunta?”. "Por supuesto, Adrián".

Con la promesa asegurada de que la conversación sería privada, le pregunté cómo hago para hacer una pregunta embarazosa. Ella me dio un buen consejo simple. Dijo que debería pedirle a mi madre que hablara con ella si algo me molestaba. “Solo dile que estás confundido o avergonzado pero que necesitas hablar con alguien en quien puedas confiar. Cualquier madre decente te ayudará, ¡ese es nuestro trabajo!” Agregó que si mamá no podía o no quería ayudar, yo podía volver y hablar con ella al respecto. Sin embargo, en ningún momento le dije el tema.

Esa noche hablé con mamá a solas. Le conté la conversación con la mamá de mi amiga y los consejos que me había dado. Hablé de mi frustración y le rogué a mamá que no le dijera a nadie. Mamá accedió sin dudarlo a venir y hablar conmigo de inmediato; parecía bastante preocupada.

Fuimos a mi habitación y ella cerró la puerta. Le pedí que me prometiera que no se reiría ni se enfadaría conmigo. Para mi asombro, ella me abrazó, bastante inusual entre nosotros en ese momento. "Lo prometo", dijo ella. "Ahora, solo dime cuál es el problema y lo hablaremos".

Me senté en mi cama. Mamá dio la vuelta a la silla de mi dormitorio y se sentó frente a mí. Estábamos muy cerca, casi tocándonos. Miré su regazo, esto no fue fácil. Al final, dije una mentira piadosa: dije que mis amigos y yo habíamos estado hablando, y parecía que a la mayoría de ellos les habían dado una azotaina en las nalgas sobre las rodillas de su madre. Le dije a mamá que tenía curiosidad acerca de cómo se sentía y que me había alterado un poco. Sin mirar a mamá a la cara, le pregunté si me daría unos cuantos azotaina.

Esperé, mi corazón latía con fuerza en mi pecho. No podía mirar a mamá, solo miraba esas rodillas sobre las que tanto quería recostarme.

Finalmente, se inclinó hacia adelante y tomó una de mis manos entre las suyas. “Adrián, cuando yo era un poco más joven que tú, mi hermana, tu tía, rompió un adorno. Mi mamá me culpó y me envió a mi habitación. Mi hermana no admitiría haber roto el adorno porque sabía que mamá estaba enfadada. Mamá vino a mi habitación y me dijo que me daría una hora para confesarlo y que si no lo hacía, mi castigo sería peor. Le dije que no habíasido yo, y lloré a mares porque no me creyó.

“Una hora después ella regresó. Me pegó en el culo, muy fuerte, por decir mentiras”. Me quedé aturdido por esta historia. ¡Mi mamá había sido azotada por la abuela! Mamá continuó: “Me golpearon por nada y me sentí muy enfadada tanto con mi hermana como con mi madre. Lloré hasta dormirme. Al día siguiente, le rogué a mi madre que le pidiera a mi hermana que confesara, pero nunca lo hizo.

“Cuando te tuve a ti y a tu hermana, decidí no pegarles nunca a ninguna de las dos a menos que estuviera absolutamente seguro de que erais culpables. Por suerte, solo tuve que dar una azotaina a tu hermana una vez y sabía que era culpable, porque saliste con papá”.

Mis oídos realmente se pincharon ahora. Mi hermana había sido azotada, ¡esto era una novedad para mí! Todo lo que pude lograr fue una sonrisa acuosa y un asentimiento. Mamá le devolvió la sonrisa. Todavía estaba procesando la imagen de mi hermana siendo azotada cuando mamá dijo: "¿Quieres que te de una azotaina ahora o a la hora de dormir?"

Me desperté: ¡Dios mío, se estaba ofreciendo a darme una azotaina! Volví a mirar su regazo y murmuré: “Si realmente hubiera sido malo, ¿me darías una azotaina ahora o a la hora de dormir?”. “Bueno, creo que preferiría esperar hasta la hora de irte a la cama. Te explicaría por qué te están dando una azotaina, entonces te pondría por encima de mis rodillas y recibir tu castigo como un niño grande. Luego, por la mañana, espero que te despiertes listo para decir que lo sientes y comenzar de nuevo. ¿Está todo claro, Adrián?

Asentí, mi cabeza ahora en un torbellino. Estaba tan emocionado y muy agradecido con la madre de mi amiga por su consejo. Mamá se puso de pie. "Entonces eso esta arreglado. A la hora de dormir, tú y yo tendremos una conversación, joven, ¡y te irás a la cama con el culito muy dolorido! Giró la silla hacia atrás: la promesa de una paliza a la hora de acostarse era enormemente emocionante pero se sentía muy real.

Jugué un poco el juego. “Solo recuerda, mamá, ¡realmente no he sido travieso!” Mamá sonrió, pero logró decir con voz severa: "¡Sigue diciendo esas mentiras, Adrián, y tu castigo será mucho peor!" Obviamente, estaba recurriendo a su propio castigo infantil para el 'guión'.

Esa debe haber sido una de las tardes y noches más largas de mi vida. La hora de acostarse parecía tardar una eternidad en llegar. Mi hermana se había ido a su habitación y papá estaba viendo una película vieja, cuando mamá me miró y señaló con un movimiento de cabeza hacia la puerta. ¡Era hora!

Estaba más nervioso de lo que esperaba. Aunque no estaba realmente en problemas, se sentía bastante real. Murmuré buenas noches a mi papá mientras pasaba, mamá me siguió fuera de la habitación y se volvió hacia la cocina mientras me dirigía a las escaleras. ¡Cinco minutos, Adrián! Esas palabras me atravesaron: estaba tan nervioso que consideré seriamente preguntar si podíamos "detener el juego".

Acababa de ponerme el pijama cuando mamá entró en mi habitación y cerró la puerta detrás de ella. Con una mirada severa una vez más en su rostro, dijo: “Esta es tu última oportunidad, Ad5. ¿Rompiste ese adorno? Tenía las manos en las caderas y parecía bastante aterradora. Realmente me sentí como un niño travieso y culpable y se me revolvió el estómago. “No, mamá, por favor, ¡no fui yo!” Mamá ahora parecía muy seria. "Muy bien, Adrián, como vas a seguir mintiéndome, no me dejas otra opción".

Una vez más giró la silla para mirarme y me tomó con firmeza por la muñeca. “Esto es lo que les pasa a los niños traviesos que dicen mentiras…” Me atrajo hacia ella y me colocó sobre su rodilla.

Es increíble las emociones que se te pasan por la cabeza en un momento así. Mientras mamá me bajaba los pantalones del pijama, repetí que no había roto el adorno. Cuando mamá me mostró el trasero, sinceramente sentí en ese momento que era un escenario real: ella lo hizo sentir muy real.

Mientras miraba la alfombra de mi dormitorio, la escuché decir: “Si hubieras admitido que rompiste el adorno, habrías recibido 100 golpes, pero como continúas diciendo mentiras, ¡recibirás 200!”.

Sentí miedo subir en mi pecho – 200 golpes parecían mucho. Después de todo, se suponía que esto serían solo unos cuantos azotes para que pudiera experimentar una nalgada maternal. Todo esto se sentía muy real, pero no protesté, tal vez, de alguna manera, no pude. Me quedé quieto, colgando sobre las rodillas de mi mamá, esperando mi destino.

Entonces sentí la mano de mi madre en mi trasero desnudo por primera vez en mi vida. Los 200 golpes aterrizaron lentamente, bien repartidos pero cada uno lo suficientemente fuerte como para hacer que mi trasero realmente doliera. El último golpe fue el más fuerte, y me sacudí bajo su fuerza. ¡Así que de eso se trataba todo el alboroto!

Cuando mamá hubo terminado, retorció los pantalones de mi pijama de nuevo sobre mi trasero bien golpeado y me volvió a poner de pie.

¡Adrián, tienes que irte directo a la cama! Has sido muy travieso y espero una disculpa completa por la mañana. ¡Considérate afortunado de que no haya ido a buscar una de las pantuflas de tu padre y te haya dado otros 200!”. "Lo siento, mamá", susurré con voz débil, y me deslicé en la cama. Mamá devolvió la silla de mi dormitorio al lugar que le correspondía y se fue. 

Me quedé allí, tratando de asimilar lo que acababa de suceder. Me quedé quieto, apreciando el cálido cosquilleo en mi trasero.

Había sido un buen día. Supe que mi mamá había sido azotada por la abuela. Descubrí que mamá le había dado una azotaina en el trasero a mi hermana. Pero lo mejor de todo, yo mismo había sido azotado por mamá.

A la mañana siguiente, mamá entró en mi habitación bastante temprano. Tan pronto como la vi, inesperadamente, las lágrimas comenzaron, simplemente no pude evitarlo. Mamá me abrazó tan fuerte que pensé que tendría que ir al hospital. Me preguntó si la experiencia era lo que esperaba. A través de mis lágrimas, dije que se había sentido real, como si realmente hubiera dicho mentiras y me hubieran azotado por ello.

Mamá me besó. “También me pareció real. Estoy seguro de que lo has adivinado, pero usé mi propia memoria de la infancia para hacerlo. Creo que si no lo hubiera hecho, solo habrían sido unas cuantas palmaditas sin sentido en tu trasero”.

Me sostuvo con el brazo extendido y vi orgullo y amor en sus ojos. "Ahora", dijo, "baja a desayunar en 10 minutos, o te azotaré el trasero otra vez, ¡y esta vez será frente a tu papá y tu hermana!". Sabía que estaba bromeando, por supuesto, pero, sin embargo, ¡bajé en cinco!

Mi curiosidad había sido satisfecha, mi trasero había sido bien golpeado y sentí como si me hubieran abierto un forúnculo. Quería preguntarle a mamá sobre los azotes de mi hermana, pero cuando abordé el tema, mi madre me puso firmemente en mi lugar. “Con mucho gusto te lo contaré todo, siempre y cuando, por supuesto, no te importe que le diga a tu hermana que tuve que desnudarte el trasero anoche para que también te azotara”.

No hace falta decir que retrocedí al instante, y hasta el día de hoy, no tengo idea de por qué mamá le pegó a mi hermana. 

domingo, 9 de enero de 2022

Helena en casa de sus tíos



Helena era una niña la verdad que muy desobediente pero pronto pasaria algo que le cambiaría.
En su pueblo no había escuelas,así que sus padres decidieron mandar a Helena con su tía y tío. 
Sus tíos tenían una única hija que ya le contaba a su ''primita'' lo doloroso que resultaba vivir con sus padres pues ellos azotaban a la niña sin compasión.
Ella contaba muchas cosas; que si le daban con la vara, con el cinturon, azotainas a cuatro manos...

Helena,  no se lo creía pues sus tíos se veían muy amables, de todas formas "pensaba Helena" nunca azotarían a su sobrina por muy mal que se portara, pero se equivocaba.
A la semana siguiente empezaba la escuela, asique Helena viajó a casa de su tía que vivía bastante lejos, pues ella viviría en casa de su tía hasta que terminara sus estudios.
El primer día la tía de Helena, se sentó al lado de Elena y dejó las reglas bien claras;

-Helena, nosotros somos muy considerados y cariñosos "explicaba" pero si te portas mal te ganarás unos azotes en las nalgas tanto mías como mi marido y tú no te quejarás o será peor, te podremos azotar con una vara, cinturón, cepillos, tablas, paletas de madera e incluso con la manguera que es lo más doloroso, y claro que una azotaina a dos o cuatro manos "cuando emilia (su tia) terminó de decir esto Helena se quedó aterrorizada, todo lo que ella creia era justamente al reves" a tu prima ya le azotamos mil veces incluso dos o tres veces por dia, y tu por ser mi sobrina no serás una excepcion.
Helena era de Barcelona allí no escuchaba de mucha gente nada de azotes, pero su tia era de un pequeño pueblo ,allí sí que habia escuchado mucho sobre nalgadas.

Helena intentaba portarse bien, era buena estudiante, ciertamente si que recibio una que otra regañina pero solo de palabra por sacar menos de un 8 en un exámen. Últimamente iba bajando en notas, ellos le dieron la advertencia de que si seguía así le ganaría una buena azotaina bien fuerte. 
Ella observaba como su prima era azotada casi todos los días a veces pensaba que era por puro capricho de los padres.
Un día tenian un importante exámen de biología, la verdad muy dificil. La prima le advertia que estudiara pero ella pasaba ¡pero si está chupado! -decia Helena.
Pero pronto descubriría que no.
El día del exámen Helena se quedó en blanco, pero al fin y al cabo, penso ella, habré aprovado y con buena nota.

Al día siguiente entregaron los exámenes y cuando Helena lo vio se le quedó la cara blanca ¡por favor profesor subame la nota si no mis tíos me azotaran! -suplicó Helena al final de la clase.
Lo siento mucho Helena, ya te he dicho muchas veces que estás bajando mucho la nota y si te azotan la verdad creo que te lo mereces, lo que me extraña es no haberte azotado yo ya. Y recuerda que tienes que traerlo firmado.

La prima le contaba a Helena todo lo que le iba a pasar y ella se aterrorizaba y lamentaba.
Helena, no enseñó su exámen.
Al siguiente día el profesor advirtió que si no lo firmaban sus padres le azotaria y la prima ya le dijo que dolia bastante...
Asique en casa lo firmo, al día siguiente lo presentó, esa no era la firma el profesor reconocia perfectamente la firma.
Asique dijo a los alumos que tenía que hacer una llamada.

Llamó a sus tíos y ellos negaron firmar nada asique llegaron a un acuerdo...
Al final de las clases llamo a Helena y le dijo que viniera a su despacho. Ella obedeció y el profesor le obligó a quitarse las braguitas y subirse la falda ella se preguntaba porque llorando pero obedecio.
El profesor la tumbó en sus piernas y le dijo por falsificar la firma te has ganado una azotaina.

El profesor la tumbo en sus rodillas y la azotó durante media hora, con su mano, que parecía de acero. Helena pensaba que no aguantaba más. Por fin terminó, ella estaba bañada en lagrimas y pataleaba durante el castigo. A sus 13 años había recibido su primera azotaina y fue si profesor.

El profesor le mandó a casa y ella fue llorando, por el camino su culo parecia que ardía.
Al llegar su tía le esperaba con un cinturón más ancho en la mano.
Le azotó sin parar ella suplicaba que parara que el profesor ya le habia dado una azotaina, pero ella seguía.
Más tarde le tumbó bocabajo en sus piernas y cogió un pimiento super picante que tuvo que coger con guantes y dijo, creo que esto no lo podrás soportar te puedo asegurar que vas a llorar desesperadamente como nunca lo has hecho -y luego sonrio malvadamente.
Helena no sabia que iba a pasar.
Su tía le abrió las nalgas muy doloridas y introdujo el pimiento eso picaba y Helena chillaba como una loca no paraba de llorar le rogo que lo sacaba y ella lo metio aún más adentro y dijo no te lo he metido del todo para que te pique.
Ella sufría y se movió, y el pimiento sele salió... asique la tia se enfadó ahora te vas a enterar... fue a la cocina a por chile y salsa de tabasco y todo lo introdujo en el ano y como no cabia todo entre las nalgas. Ella, no aguantaba suplicó y su tía dijo que la iba a castigar al menos durante un par de horas y que el pimiento lo tendría todo el día. 
No lo podía creer...
Luego con un cepillo le dio otros 100 azotes en subpobre culo ya dolorido.
Después de dos horas castigada, desnuda de cintura para abajo con el pimiento dentro de su culo, ella fue al baño a hacer caca y no paraba de llorar. Su tia la llamo le dijo que se tumbara en sus piernas.
-mas no! -suplico- .
Ella dijo-tranquila solo quiero volver a ponerte el pimiento.
Ella lloró y como se resistió pues otras 200 nalgadas con la zapatilla muy fuerte.
Luego le puso un pimiento, y otra vez 2 horas después y volvia a poner uno nuevo por si ya no picaba y le ''tapono el culo'' para que no se te ocurra tirarte un pedo. Y así si te lo aguantas te dolerá y aprenderás.
Le puso un supositorio y lo volvio a poner todo ella le ponia laxantes en las comidas pero uno que hacia que la caca fuera más dura e hiciera caca más a menudo así apendreria.
Los pimientos los llevo toda una semana y le producieron hemorroides temporales de modo que cuando era azotada la tia le azotaba entre las nalgas para que doliera más y los castigos fueron durante toda la semana y los castigos fueron frecuentes y Helena atendió la leccion.

domingo, 2 de enero de 2022

Después de pegarme delante de mí amigo, ahora delante de su mamá

Hola, soy Adri de nuevo. Mi amigo Timmy y yo nos quedamos arrodillados en nuestras esquinas, con nuestros traseros desnudos recién azotados a la vista, mientras esperábamos a que la mamá de Timmy viniera a recogerlo. Timmy y yo no nos atrevíamos a movernos de nuestros rincones por miedo a que nos volvieran a pegar.

Después de lo que parecieron horas, la mamá de Timmy, llegó para recoger a su hijo. Mi mamá saludó en la puerta y la llevó a la cocina. Mi mamá preparó una taza de café mientras hablaba con su mamá. Hablaron sobre su viaje, luego le preguntó a mi mamá cómo se había comportado Timmy. Mi mamá le contó todo, cómo jugamos afuera hasta que comenzó a llover, cómo entramos a jugar abajo, que nos dijo que teniamos que limpiar el desorden en mi habitación, cómo derribamos y rompimos una lámpara mientras luchábamos después de que ella dijo que no lucháramos en casa, incluso que nos había dado unos azotes a los dos y nos había hecho arrodillarnos en un rincón con los pantalones bajados. Su mamá dijo que no estaba de acuerdo con dar nalgadas a los niños y que solo usa tiempos muertos con su hijo Timmy.

Mi mamá respondió, sé que no le das nalgadas, lo puedo decir por su comportamiento. Tiene una actitud engreída y no escucha muy bien. Necesitas tenerlo bajo control antes de que sea demasiado tarde. No quieres que la ley lo corrija, ¿verdad? 

La mamá de Timmy respondió:
Supongo que tienes razón en eso, pero no sé qué hacer. Simplemente toma su castigo como una broma. Mi mamá respondió: Es muy simple. Si quieres tenerlo bajo control y respetarte, debes azotarlo.

Bueno, no creo que pueda, probablemente sea demasiado tarde ahora y, francamente, no sé cómo dijo su mamá. Mi mamá se rió entre dientes, es mejor tarde que dejar que la ley se encargue de él, y es realmente bastante simple .

Bueno, ¿cómo le das una nalgada a Adrià? Preguntó. cada vez que le doy un azote a Adrià, siempre uso una cuchara de madera que llamamos cuchara de las nalgadas. Siempre le doy nalgadas en su trasero desnudo, sobre mi rodilla. Te mostraré si quieres. Está bien, eso suena bien, dijo la mamá de Timmy.

Mi mamá me llamó para que subiera a la cocina. Cuando llegué a la parte superior de las escaleras, todavía estaba jugueteando con mis pantalones, tratando de volver a subirlos. ¿Si mamá? Yo pregunté. ¿Ustedes dos limpiaron su habitación como les pregunté antes? preguntó mi mamá. No , respondí con un suspiro.

Ya veo dijo mi mamá. Ve a buscar la cuchara para azotar y tráela aquí. AHORA ! ella ordeno.

Pero mama !! Lloré. Sin peros, hoy me desobedeciste dos veces. Respondió mamá. Fui al cajón donde se guardaba la cuchara para azotar, lo abrí y agarré la cuchara grande de madera. Cuando regresé a la mesa de la cocina, mi mamá había movido su silla al aire libre, a la vista la mamá de mi amigo para que fuera testigo de mi segunda paliza del día. Le entregué la cuchara a mi mamá, luego me tomó del brazo y me colocó frente a ella, de espaldas a la mamá de Timmy, que ahora mr estaba viendo el culo rojo.

Por favor, no me pegues delante de la mamá de Timmy, le rogué. No sirvio. Tal vez la próxima vez hagas lo que te dijeron que regañó mi mamá. 
Entonces mi mamá me tumbó por encima de su rodilla, inmovilizó mi brazo libre y comenzó a darme mi segunda nalgada. Lloré y grité. Por favor, no me pegues. Lo lamento !! Seré bueno, ¡por favor para! Yo rogué.

Pateé mis piernas tratando de liberarme del agarre de mi madre. La picadura de fuego de la cuchara de madera fue aún peor que antes. Empecé a llorar incontrolablemente como un niño pequeño. Después de que me azotaran profundamente y mi trasero volviera a estar bien rojo, mi mamá me dejó plantado. Bailé de un pie a otro y traté de quitarme el escozor. Entonces mi mamá me ordenó que subiera a mi habitación y limpiara el desorden.

Cuando me volví para correr escaleras arriba a mi habitación, mi mamá me dio otra nalgada con la cuchara de madera en mi trasero desnudo. Con eso, dejó la cuchara de madera sobre la mesa y se volvió hacia la mamá de Timmy. Ves, no hay nada en eso, y vaya que hace el trabajo, dijo mi mamá a la mamá de Timmy. Veo respondió. 
Ciertamente hace el trabajo. Ahora me arrepiento de no haberle pegado a Timmy .

Nunca es demasiado tarde para empezar, respondió mi mamá. La mamá  de Timmy luego llamó a su hijo, Timmy, para que subiera a la cocina. ¿Si mamá? Preguntó Timmy. ¿Te portaste mal y ella te dijo que ayudaras a Adrià a limpiar su habitación?  
Le preguntó a su hijo. Sí, respondió Timmy frunciendo el ceño. Lo siento mamá .

Ven aquí en este instante , ordenó. Timmy se acercó a ella. Ella lo tomó del brazo y lo colocó frente a ella. Timmy, debería haber hecho esto hace mucho tiempo. dijo su madre. Luego le bajó los pantalones frente a mí mamá. Timmy lloró, mamá ¿Qué estás haciendo? Su madre lo ignoró y expuso su trasero desnudo, que todavía estaba rosado de antes.

Luego lo colocó sobre su rodilla y tomó la cuchara de madera de la mesa. Ella empezó a azotar a su hijo por primera vez. Timmy lloró y gritó. Le rogó a su mamá que se detuviera, pero ella no lo hizo. Pateó sus piernas, mientras el dolor y la picadura se intensificaban. Pronto estaba llorando incontrolablemente como un niño pequeño. Ella no estaba ocultando nada. Le dio una palmada a su hijo. Finalmente ella lo dejó plantado. Bailó de un pie a otro y se frotó el trasero bien azotado.

Ahora agradezca a la mamá de Adrià que ordenó su mamá. Lo siento mamá de Adrià. Dijo Timmy mientras lloraba. Ahora sube a la habitación de Adrià y ayúdalo a limpiar. Luego recoge tus cosas para que podamos ir a casa, ordenó su mamá. Sin dudarlo, Timmy hizo lo que le dijeron, no sin antes llevarse otro azote camino a mi habitación. 

Mi mamá me pega delante de Timmy

Hola, mi nombre es Adrià. Tengo 12 años. Estamos en las vacaciones de Semana Santa y mi mejor amigo Timmy vendrá a pasar el fin de semana, así que mi mamá puede cuidarlo durante el fin de semana, mientras su mamá está de viaje. Timmy también tiene 12 años. No puedo esperar a que llegue aquí, porque nos vamos a divertir mucho.

Timmy y su mamá llegaron justo a tiempo para la pizza y el helado. Después de comer, Timmy y yo subimos a mi habitación para preparar su saco de dormir y jugar, mientras mi mamá y su mamá hablaban. La mamá de Timmy le dijo a mi mamá que considerara a Timmy como si fuera su propio hijo, y eso incluía disciplina si Timmy se portaba mal o no obedecía a mi mamá. Mi mamá estuvo de acuerdo y pronto su mamá se fue de viaje. Pronto llegó la hora de ir a la cama, así que Timmy y yo nos pusimos nuestro pijama y esperamos a que mi mamá nos arropara.

A la mañana siguiente, nos levantamos, desayunamos y salimos a jugar. Sin embargo, eso no duró mucho, porque empezó a llover. Timmy y yo volvimos adentro para jugar videojuegos. De camino a la planta baja, escuchamos a mi mamá decirnos que limpiemos el desorden que dejamos en mi habitación. Le dijimos que lo haríamos después del almuerzo. Jugamos videojuegos por un tiempo, pero pronto nos aburrimos de ellos. Empezamos a luchar, mi mamá nos dijo que nos detuviéramos. Así que volvimos a los videojuegos, pero eso no duró. Nos aburrimos de nuevo y volvimos a la lucha libre. Entonces sucedió .... (((CRASH)) ... Habíamos roto una lámpara.

Mi mamá bajó corriendo las escaleras para ver qué pasaba. Cuando vio la lámpara rota, inmediatamente comenzó a sermonearnos sobre la lucha en la casa y que la desobedecimos. Luego me miró y me dijo que subiera las escaleras y tomara la cuchara de madera de la cocina. Pero mama !!! , Lloré. Sin peros, haz lo que te dicen ahora. Subí a la cocina, agarré la cuchara para azotar, y bajé las escaleras. La cuchara para azotar es una cuchara de sopa grande de madera con ranuras, que mi mamá usa para azotarme. Regresé a la planta baja y, vacilante, le entregué a mi mamá la temida cuchara de madera. Luego me tomó del brazo y me llevó al sofá, donde se sentó y me colocó frente a ella, frente a ella. Comenzó a bajarme los pantalones y los calzoncillos, pero se detuvo momentáneamente mientras yo protestaba. Mamá, por favor no me pegues delante de Timmy. Por favor, no en mi trasero desnudo.

Ella respondió: Adrià, me desobedeciste cuando te dije que no lucharas en la casa. Te has ganado una zurra. Continuó bajándome los calzoncillos, luego me colocó sobre su rodilla. Ella sujetó mi brazo libre detrás de mi espalda y comenzó a azotar mi trasero desnudo enfrente de Timmy. Lloré y grité mientras ella me pegaba en el culo. Le rogué que se detuviera, pero ella me ignoró. Cuando finalmente terminó y me dejó levantar, yo estaba llorando como un niño pequeño. Mi trasero estaba bien azotado y muy bien enrojecido. Bailé de un pie a otro y traté de quitarme el escozor. Luego tomó mi mano y me llevó a arrodillarme en un rincón de la habitación con los pantalones todavía a la altura de los tobillos.

Luego se acercó a Timmy, lo tomó del brazo, lo llevó al sofá y se sentó. Ella puso a Timmy enfrente de ella, como lo hizo conmigo. Cuando empezó a bajarle los pantalones a Timmy, él gritó: No puedes pegarme, no eres mi mamá. Mi mamá no me pega. Ella gritó en respuesta: Oh , sí, puedo, y ciertamente lo haré. No me importa cómo te castiga tu mamá en su casa. Esta es mi casa, y los chicos malos reciben nalgadas.

Volvió a bajarle los pantalones a Timmy y él proclamó: ¡ Le diré a mi mamá sobre ti! . Mi mamá se rió y respondió: ¡ Adelante! . Con eso, ella le bajó los calzoncillos, lo puso sobre sus rodillas y le dio la primera nalgada de su vida. Timmy aulló y gritó. Lloró y agitó las piernas, tratando de liberarse del agarre de mi madre. Él le suplicó y le suplicó que se detuviera, pero ella no lo hizo.

Después de que el trasero de Timmy estuviera bien azotado y enrojecido, ella lo dejó plantado. Lloró como un niño de 5 años mientras bailaba de un pie a otro. Se frotó el trasero, mientras mi mamá lo conducía a otro rincón de la habitación, donde lo hizo arrodillarse con los pantalones todavía a la altura de los tobillos. Mientras regresaba al piso de arriba, gritó: " Ahora ustedes dos quédense en esos rincones hasta que les diga que pueden levantarse, y Adrià, deja de llorar o te daré otra zurra". Con eso, subió las escaleras. Timmy y yo nos quedamos en nuestros rincones por la tarde, hasta que la mamá de Timmy vino a recogerlo.