Historias desde el frente: ¡Ve a tu habitación!
En Cornertime Confidential, nos resulta útil repasar temas importantes que los adultos pueden considerar demasiado infantiles o problemáticos para incorporarlos en sus relaciones centradas en la disciplina o los azotes. ¡Hoy queríamos abordar uno importante!
En cualquier relación ideal entre papá y niño, el papá debería poder enviar a su hijo a su habitación (o a la sala de azotes, si tienen una reservada) sin tener que preocuparse. Pero como ambos son adultos, la situación puede complicarse. En la publicación de hoy, queríamos abogar por "hacerlo esperar".
La estrategia de disciplina probada por el tiempo: hacerle esperar
Si lees con frecuencia Cornertime Confidential, sabrás que somos muy partidarios de los azotes y la humillación en público. Pero a veces, enviar a tu chico a su habitación es una mejor solución. Hay varias razones por las que funciona bien.
Ser enviado a su habitación convierte a un niño en adulto:
Sentirse inmaduro y sin control.
¿Lo conseguiré esta vez? - Aumenta enormemente el nivel de anticipación.
- Proporcionar una sensación de estar atrapado o pillado por ser travieso y más.
Al final, el chico no sabe si le espera un sermón, una paliza, una paliza o algo peor. Puede que sepa, según las reglas de la casa, cuáles podrían ser las consecuencias de sus actos, pero al final, no hay garantía, ya que papá está al mando.
Y como el chico no está al mando, hay diversas posibilidades que podrían concretarse, y la espera es lo más difícil. La espera.
Sé que cuando papá me manda a mi habitación, lo voy a recibir. Pero nunca estoy seguro de cómo ni de qué forma lo hará. Para los nuevos papás que leen esto, quizás quieran considerar cómo potenciar esta estrategia de disciplina de eficacia comprobada.
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| A veces no habrá azotes: @Discipline4B |
Y no tienes que pegarle cada vez. A veces, puedes simplemente darle frases para que las escriba una y otra vez, como: "Hago el trabajo del jardín como dice papá" o "Limpio las encimeras como debe ser siempre".
Y bueno, hay otras ocasiones en las que el dormitorio puede incluir los tres:
- Primero, lo regañas por el mal comportamiento, luego...
- En segundo lugar, le pides que se siente allí y escriba lo que hizo y por qué no debería hacerlo. Y
- Por último, se concluye con una buena paliza.
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| Y a veces te golpean el trasero porque papá así lo dice. |
Cualquier cosa que elijas hacer, lo haces porque lo han enviado a su habitación y no puede elegir.
Al quitarle la libertad de elegir y enviarlo a su habitación, tú estás al mando, él no. Y puedes tomar las mejores decisiones para él, terminen con un trasero rojo y dolorido o no.




