sábado, 11 de septiembre de 2021

Mi abuelo materno CAP 4

DESPUES DE LA UNIVERSIDAD, A CASA DE DEL ABUELO Y TIO John salió de su despacho acompañado de George, iban tras las chicas observándolas desde atrás sin que ellas se dieran cuenta, en el vestíbulo a esas horas no había nadie, pues todos estaban en sus clases, incluso la señora Lawton había vuelto a su clase de gimnasia en donde había dejado a su clase haciendo ejercicios. Las chicas se creían solas, iban sobándose el trasero a manos llenas, sobre sus braguitas con sus faldas levantadas. Ellos no perdían detalle de ninguno de sus movimientos, se las veía muy sugerentes sobándose de ese modo sus nalgas coloradas. Se dirigieron hacia el exterior donde a esas horas lucía un sol espléndido, delante de ellos caminaban Susan, Elisabeth y Sonia, el calor del día hacia que el calor de sus traseros aumentara, quizás por ello dejaron caer sus faldas, algo que ambos hombres les disgusto ya que el espectáculo de culos enrojecidos cubiertos por aquellas braguitas había terminado. Sonia era la que más dificultades mostraba para caminar, había recibido quizás más de lo que se hubiera merecido, pero era un castigo bien buscado, no se podía decir que su manera de haber engañado a todos fuera muy ortodoxa, y aunque le costaba caminar de alguna manera disfrutaba de llevar sus nalgas tan doloridas. Su sonrisa en sus labios así lo comunicaba, sus amigas las cuales también se sonreían una a la otra, aunque esas sonrisas le causaban molestias, pero no parecían estar para nada arrepentidas por ello. Sonia con serias dificultades para caminar, llevaba sus dos manos sujetándose el trasero, el paddle había dejado serias consecuencias en su precioso trasero, pero al sujetárselo evitaba que sus nalgas se agitaran con andar, estas estaban altamente inflamadas, lo cual hacía que al caminar sus nalgas se contoneasen más de lo deseado, lo que le hacía sentir en sus nalgas cientos de pinchazos debido a ese exceso de contoneo, esos pinchazos resultaban para Sonia muy placenteros, pero al mismo tiempo altamente dolorosos, por ese motivo se sujetaba el culo por su base, así no se le movían y facilitaba poder caminar. Los dos caballeros sonreían satisfechos de haber dado su merecido a las tres embaucadoras, sobre todo a Sonia. Esta tardaría varios días en recuperarse del castigo, las chicas caminaban más lentamente por obvias razones, de tanto en tanto, Susan e Elisabeth se llevaban una de sus manos al trasero de sus cortas y acampanadas faldas para frotárselo con suavidad. Las chicas tras su visita al despacho del Decano, habían tenido cierta suerte, eran horas de clase por lo que ningún alumno o alumna podían verlas el cómo caminaban doloridas, se habrían mofado al verlas sobándose el culo así como las lágrimas que aun emanaban de sus ojos, o como Sonia iba llorando aun, una profesora que había recibido una azotaina sobre las rodillas como una niña. Fue el Decano el que se adelantó a ellas… (John) .- Bueno chicas, parece que vais a tener ciertos problemas para llegar a casa. Os puedo acercar en mi coche, que os parece? A donde vais. Fue Sonia la que indico que iban a su casa. Así que siguieron tras los pasos a John, pero a cierta distancia. Pues claramente no podían seguir sus pasos, George se despidió de John estrechándose la mano. Mientras este les habría las puertas para que estas subieran al vehículo, aunque necesitaron su tiempo para llegar a él. Susan y Elisabeth fueron las primeras en llegar, Elisabeth se subió al asiento delantero flexionando la pierna izquierda poniéndola sobre el asiento, así apoyo sus muslos sobre la pierna y su trasero quedo suspendido sobre esta. Susan subió por la puerta izquierda del asiento trasero, introduciendo su cuerpo primero para quedar tumbada lateralmente boca abajo, Sonia hizo lo propio sobre el asiento entrando por la otra puerta. John cerró las puertas traseras y ayudo a Elisabeth a cerrar la delantera. El subió poniendo el motor en marcha. El vehículo avanzo para poco después salir del parking, en unos minutos llegaron a la entrada de la vivienda. John bajo del coche para abrirles las puertas, Salir del vehículo fue toda una odisea, sobre todo para Sonia. John la ayudo sujetándola del hombro, para salir. Tuvo que salir retrocediendo sobre sus pasos, enderezar su cuerpo fue lo peor. Igual le sucediera a Susan. Elisabeth fue la que menos problemas tuvo para salir, aunque enderezar la espalda con la retaguardia dolorida, fue arduo para ella. Una vez las tres hubieron bajado se despidieron de John, aunque antes de subir de nuevo al vehículo, se quedó observando cómo se dirigían hacia la entrada. John sonreía al contemplarlas, Susan caminaba a pasos cortos con la mano izquierda en el culo, sobándoselo sobre las bragas, poco o nada le importaba que se las estuvieran viendo. Elisabeth iba al lado de Sonia, y había introducido la mano derecha bajo la falda de Sonia, acariciándole el culo por encima de las bragas, Sonia por el contrario llevaba su cabeza apoyada sobre el hombro de Elisabeth así caminando lentamente llegaron a las escaleras de la entrada. (Sonia) .- Elisabeth! Cochina, suéltame el culo que es mío… (Elisabeth) .- Ya! Pero esta tan calentito, me encanta acariciarlo. John espero a que subieran las escaleras, era una vista deliciosa. Las tres chicas subían una tras otra, ayudándose de la baranda para facilitar su ascenso. Una vez en el rellano, Sonia abrió la puerta mirando hacia atrás, vio a John mirándola, Sonia le lanzo una pícara sonrisa y desapareció con sus compañeras tras cerrarse la puerta. (Sonia) .- Auuuch! Jo que mierda. Como me duele el culo! (Susan) .- Ayyy! No me lo recuerdes bruja. (Elisabeth) .- Tengo las bragas totalmente caladas! Auuuch! Tendríamos que prenderle fuego a ese viejo cepillo de madera de Fresno! Que daño! (Sonia) .- Deja de quejarte calentorra! Si te ha encantado la azotaina que te ha dado George! No había más que verte como te frotabas en su muslo! Te has corrido como una puta! (Elisabeth) .- Y que querías que hiciera? Ha sido una azotaina deliciosa, pero joo, como duele ese trasto condenado! Y tu Sonia no deberías hablar tanto. Mírate los muslos guarra! Mira como bajan tus fluidos por ellos… debería darte vergüenza. Pasaron a la habitación de Sonia. Las tres empezaron por quitarse sus faldas quedándose en bragas, lo primero que se les ocurrió, fue contemplarse en el espejo sus traseros. Se lo comparaban una a la otra entre risas, Sonia estaba tras Elisabeth, sin que ella se lo esperase le bajo las bragas hasta los tobillos, pero el hacer esa gracia hizo que se sujetase el culo, no había pensado en ello, hasta que sintió millones de pinchazos o eso le pareció sentir en su culo. Susan se rio de ambas, lo graciosa que estaba Sonia y la cara de sorpresa de Elisabeth, aprovechando la situación cómica, aprovecho para bajarle las bragas a Sonia, mientras Elisabeth entre risas, se las bajo a Susan. Las tres se echaron a reír, Sonia se lanzó sobre la cama boca abajo, su piel blanca con el trasfondo de su trasero hacia que este resaltase su color rojo intenso, con el centro de sus nalgas en un tono más oscuro. Elisabeth se dejó caer al lado de Sonia, ambas se observaban con miradas cómplices mirando hacia las almohadas de la cabecera de la cama, se les había ocurrido algo. Pero alguien les tomó la delantera, Susan desde atrás les había leído el pensamiento, y agarrando otra almohada golpeo en el culo primero a una y luego a la otra, la batalla comenzó. Parecía que hubieran olvidado como estaban sus traseros, los almohadazos no cesaban las unas, a las otras, hasta que estas acabaron por abrirse y las plumas de su interior empezaron a esparcirse por toda la habitación, parecían copos de nieve que lentamente caían sobre todas partes, igual que las tres acabaron atravesadas sobre la cama echadas boca abajo, las tres se quedaron dormidas agotadas, habían tenido una jornada muy especial. Al día siguiente amanecía un nuevo día, Sonia estaba metida en su cama dormida boca abajo desnuda. Alguien había recogido toda la habitación mientras dormia, con la luz que entraba por la ventana se despertó al darle el sol sobre su cara. Entonces se dio cuenta que no estaba sola en la habitación. (John) .- Buenos días dormilona! Has descansado esta noche? (Sonia) .- John como… (John) .- Las chicas me abrieron la puerta ayer noche, las llevo George a sus casas y a ti te metí en la cama, te dormiste mientras te ponía crema hidratante en el culo. Tuvisteis una buena fiesta ayer, la habitación estaba echa una verdadera pocilga. Debería ponerte sobre mis rodillas ahora mismo y darte una azotaina. No mires así, dormí en el sofá. .- Sonia levanto la sabana y se vio desnuda totalmente.-. Si pequeña, te acabe de desnudar para acostarte. Sabes, recibí carta de tu tío el Sr. Adams. Te espera en quince días en su casa, aquí tienes el pasaje para el vuelo, además envió una caja con la ropa que deberás ponerte para viajar. La verdad, debe imaginar que eres una niña pequeña. La ropa no es de mujer muy adulta que se diga. (Sonia) .- Auuuch! Jo, como duele el cu…lo. La ropa… Ya no me acordaba… deberías conocerle! Es un viejo verde. Hace un tiempo hable con mi prima, volvió a casa de sus padres al quedarse sin trabajo, no te puedes hacer idea del recibimiento que le dieron. Y mi tía es igual que él, viven en el campo apartados de la civilización. En su casa no ha pasado el tiempo, siguen viviendo en la edad de las cavernas. Mi prima me hablo que no han cambiado nada, siguen siendo unos excéntricos de la disciplina. (John) .- Lo sé. Por eso me puse en contacto con él. Puedo decirte que no se alegró nada al conocer la noticia de tu expulsión de la universidad. Por suerte para ti, no le hable de tu comportamiento. Algo me dice que se hubiera presentado aquí a buscarte! Seguro que te habría llevado de la oreja a su casa… (Sonia) .- Porque? (John) .- Porque, qué? (Sonia) .- Porque le llamaste! Yo soy independiente, ya estando mis padres me independice de ellos. Porque he de ir a vivir con ellos? Quien os habéis creído que sois para organizar mi vida. (John) .- Porque? Y te lo preguntas. Tu conducta últimamente no ha sido la de una mujer adulta, que se pueda valer por sí sola. Yo, estoy dispuesto a encargarme de ti. Sabes que me gustas y cuando llegue el momento me casare contigo si me aceptas, aunque soy algo mayor para ti, pero siempre te he apreciado mucho. Y sé que yo también te gusto. Desde hace mucho se cómo me miras, y por eso dejaste a George. Pero, por ahora no puedo ocuparme de ti como mereces, necesitas buena mano que sepa llevarte al buen camino, aunque sé muy bien que eres. Y con el tiempo serás mi spankee, además de mi esposa. Pero por ahora no puedo ocuparme de la universidad siendo el Decano, me quedan dos años hasta que los de la junta decidan poner a otra persona en mi puesto, ya que les he presentado mi decisión de dejar mi puesto, para reorganizar mi vida. Pero no me puedo permitir dejar mí puesto sin una buena posición económica, y con lo que me quedara, no solo podre darte una vida de ensueño, si no, también me ocupare de tus necesidades. Es obvio, que necesitas disciplina de la buena. Y tus tíos, los conozco muy bien. Te darán tu buena ración de azotainas cada vez que sea necesario calentarte el culo, que se será muy a menudo. Tu tío es un excéntrico personaje, pero sé que te va a cuidar como si fueras su propia hija. (Sonia) .- Si, ya veo. Y no me das un besito? Se fue acercando a la cama con una sonrisa dibujada en sus labios, levemente se inclinó sobre ella posando sus labios en los de ella. Sonia había colocado su cuerpo de costado, para poder recibir aquel beso cariñoso. John retiro la sabana, quedando Sonia como vino al mundo. (Sonia) .- Cariño! No puedes hacer que me quede aquí, contigo. Prometo portarme bien, seré muy muy buena te lo prometo. Y si me porto mal, pues me das pam pam al culo! (John) .- Por eso eres tan cariñosa conmigo? Para que no te envié a casa de tus tíos? No pequeña, no te han valido tus carantoñas… Tienes suerte de tener el culo morado y azulado. Porque ahora mismo te daría una azotaina. (Sonia) .- Pues dámela! .- Se puso boca abajo mostrándole el culo, con una dulce sonrisa en sus labios. -. Mira mi culito, dame unos azotitos… (John) .- Eres…. Venga levántate y date una ducha fría. Tienes muchas cosas que empaquetar para los de la mudanza, tus cosas las llevaran a mi casa, no prepares mucha ropa para llevarte, tu tío insistió en esto último, sabes! Vas a estar mucho tiempo castigada sin poder salir… Y ya que tantas ganas tienes que te ponga sobre mis rodillas, ves pensando en que le vas a explicar a tus tíos!!! .- John ayudo a Sonia a reincorporarse, para que no apoyara sus nalgas en colchón de la cama al sentarse, para así, ponerse de pie. Hubiera resultado muy doloroso para ella, así que la cogió en brazos levantándola, y depositándola de pie en el suelo. Una vez en el suelo le dio una buena palmada en el culo. (John) .- Venga, a la ducha!!! (Sonia) AAAUUUUU… Bestia!! John hizo ademan de ir tras ella, Sonia hecho a correr desnuda hacia el baño riéndose, mientras John sonreía mirándola como corría al baño, así como sus nalgas se agitaban en su trotar, las cuales estaban muy amoratadas resaltando de manera muy destacable sobre el resto de su cuerpo. Los días pasaron rápidos… demasiado para el parecer de Sonia… Sonia estaba en su habitación, estaba preparando la maleta. No tenía pinta de estar de muy buen humor, las últimas noches no había conseguido dormir muy bien. A medida que habían pasado los días, estaba nerviosa a todas horas, las mariposas en el estómago no cesaban de revolotear. Pasaba las horas sin saber qué hacer, todo lo que se pusiera a hacer, apenas había comenzado, lo dejaba. No se podía concentrar en nada hiciera lo que hiciera para no pensar, acababa viendo la cara de pocos amigos de su tío en su mente. Su tío nunca la había castigado, aunque si la había dado unos azotes por encima de la falda siendo niña, cuando su prima y ella, habían molestado jugando. La que se llevaba la peor parte era su prima, cuando eso sucedía, el hecho de que se hubieran portado mal. Aparecía su tía con la zapatilla en la mano, a Sonia apenas le daba tres o cuatro zapatillazos por encima de la falda, en cambio a su prima, veía como la tía la agarraba de la mano y tirando de ella, la llevaba arriba subiendo la escalera, Sonia se quedaba abajo sobándose el culo, mientras su prima llorando acompañaba a su madre al piso de arriba, tras desaparecer en el piso de arriba, al poco se escuchaba como la zapatilla golpeaba el culo de su prima, y a esta llorar desconsolada. Lo que si recordaba es que estaban arriba mucho rato y que la zapatilla se continuaba escuchando durante muchos minutos. Luego veía bajar a su tía, pero su prima ya no volvía a bajar hasta la mañana siguiente, ser castigada en aquella casa, era irse a dormir sin cenar. Con su tío, era muy similar. Pero no iban arriba, si les llamaban la atención y el tío era quien estaba en casa, iba a donde estuvieran dándole unos azotes con la mano a Sonia en el culo sobre las bragas, ya que le levantaba la falda o le bajaba el pantalón, y luego cogía a su hija y allá mismo, la ponía sobre sus rodillas le levantaba la falda y le bajaba las braguitas dándole una larga y severa azotaina a su hija. A ella nunca le daban una azotaina como a su prima, no en esos momentos. Pero si, sus tíos le contaban a sus papas lo que Sonia hubiera hecho, aumentado y exagerado además añadían que había metido en problemas a su prima cuando la culpable era ella y era llegar a casa, entonces era ella quien recibía. En esos pensamientos estaba cuando sonó el timbre… Sonia salió abrir la puerta. (Sonia) .- Hola! John. John entro en la casa dándole un beso prolongado en los labios, se abrazaron mientras sus bocas continuaban unidas, podía verse en sus mejillas como sus lenguas se enroscaban una con la otra, como una lucha de poder. (John) .- Como estas cariño, nerviosa? (Sonia) .- Tienes que hablar de eso después de besarme así? Joooo con el beso me había olvidado por un momento de ello. (John) .- Que haces aun en paños menores? Ya deberías estar vestida y arreglada para llevarte al aeropuerto. (Sonia) .- De verdad no puedo quedarme contigo? No me mandes con mi tío, porfaaaa! (John) .- Es que quieres llegar a España y que tu tío te vea con el culo rojo? Me están dando ganas de ponerte en mis rodillas. (Sonia) .- Pues dame esa azotaina y me quedo aquí! Yo no quiero irme, quiero estar contigo! (John) .- No puede ser, ya lo hemos hablado estos días. Venga ves arreglarte, porque como te tenga que vestir yo, vas hacer el viaje con el culo caliente!! (Sonia) .- Y que más me da! Yo no deseo ir… (John) .- Harías cualquier cosa para perder ese avión! Venga preciosa vístete! A regañadientes Sonia entro en su habitación, de mal humor por no haber logrado su propósito de convencer a John. Se sacó el corto camisón de dormir por la cabeza, luego se quitó las braguitas dejándolas tiradas en el suelo, pero luego pensó que era mejor no dejarlas ahí tiradas, y las puso con el camisón. Sobre la cama tenía preparada la ropa que le enviara su tío, y con la cual debía viajar. Se puso el sujetador, luego se puso las bragas, eran unas braguitas de algodón como las que ella solía utilizar habitualmente, por lo tanto se las subió después de pasarlas por sus pies, eran rosas con unos lunares de color verde, luego se sentó en la cama para ponerse los calcetines de color blancos, luego se puso los zapatos negros tipo Merceditas. Cogió el vestido y abriéndolo se lo puso por la cabeza, pasando sus manos por las mangas y dejándolo caer. Era un bonito vestido azul celeste, con la falda acampanada con un cinturón a juego. Se miró al espejo se veía ridícula con él, aunque muy guapa. Se dio la vuelta para mirarse por detrás, viendo que según se moviera sus bragas rosas eran visibles, era tan cortito que apenas le tapaba las bragas. Pero recordaba como vestía su prima siempre, y ese era el tipo de vestidos que solía utilizar, y por lo que se imaginaba, las reglas en la casa de sus tíos no habían cambiado nada con el paso de los años. (Sonia) .- Cariño… Como estoy? (John) .- Estas muy guapa con ese modelito, la verdad es que estas guapa con todo lo que te pongas. .- Aprovecho ella para andar e inclinarse un poco, para que viera que tipo de vestido debía de llevar puesto. -. Bonitas braguitas llevas, ese modelito habla por sí solo, dice… Ven y ponte sobre mis rodillas que vas a ver que azotaina te voy a dar!! (Sonia) .- Vas a dejarme que viaje así, y vaya enseñándole la bragas a todo el mundo… (John) .- Vete acostumbrando a ese tipo de vestido mi pequeña! Será el que lleves mucho tiempo, es más. Estoy pensando que cuando vengas en unos meses comprarte ese estilo de ropa… estas preciosa con ese modelito. Venga vámonos, ponte esa cazadora te cubrirá más que ese vestido. Como ves tu tío ha pensado en todo. Ya cojo yo tu maleta… (Sonia) .- Toma, en esta bolsa esta mi camisón y ropa interior que me acabo de cambiar, habrá que lavarla. (John) .- Bien me ocupare de que se laven, aunque igual me las quedo para recordar tu olor… dame las llaves, ya cierro y me las quedo yo. A ti ya no te van hacer ninguna falta. Me ocupare que se venda a buen precio y te lo ingresare en tu cuenta. Salieron de la que había sido su casa unos años, desde que acabo la carrera y empezara a trabajar de profesora, entonces pudo ahorrar y comprársela con lo que había ahorrado, y con la ayuda de la herencia de sus padres le dejaran tras su fallecimiento. Durante al trayecto al aeropuerto no hablaron de nada, el rostro de Sonia era un poema, John la miraba de reojo cuando ella no observaba, aunque no le miro en todo el trayecto. La mente de Sonia estaba como ida, sus manos se frotaban entre sí. Su rostro era blanquecino, no tenía el color acostumbrado. Era fácil de imaginar lo que debía de pasar por su mente en esos momentos, debía sentir una angustia en todo su ser, iba a ser seguramente castigada por su tío nada más llegar o en algún momento después de su recibimiento, Sonia conocía muy bien a sus tíos, infinidad de veces en su niñez había visto como castigaban a su prima Susana, de hecho aún era castigada hoy día a menudo. Por lo que le había oído comentar los últimos días, el régimen de disciplina en esa casa era muy estricto, y aunque ella nunca fue castigada por sus tíos, si había visto como castigaban a su prima de niña, ya entonces eran severos, ahora siendo adulta no creo que fuera diferente o menor sus castigos, lógicamente debían de ser más y más severos que en su infancia. (John) .- Que te ocurre Sonia? Te veo muy preocupada, total tu tío te va a castigar, seguramente será muy severo contigo, pero ello te gusta verdad. Entonces porque te preocupas tanto si vas a disfrutar de lo lindo. Sonia se le quedo mirando como una autómata, pero que se había creído o pensado el, que era para disfrutar todo, parecía un iluso, solo era un hombre más a fin de cuentas. (Sonia) .- Eres tonto o te lo haces? Solo eres un hombre verdad. Crees que porque me guste que me den azotainas, ya está todo dicho, no? Pero que equivocado que estas! Claro solamente eres un hombre y como tal ya das todo por sentado. Pero no es tan sencillo, es igual que cuando me dijiste que la junta iban a decidir si aceptaban castigarme o no. Por una parte lo estaba deseando como no puedes imaginarte, se me mojaban las braguitas solamente con pensarlo o imaginarme recibiendo una azotaina. Pero eso no quiere decir que al mismo tiempo la temiese como si me fuera la vida en ello. Si tú me amenazas con darme una azotaina, me siento húmeda y excitada solo de oírlo, y esa azotaina puedes estar bien seguro que la disfrutaría como no puedes hacerte una idea. Una cosa es recibir una azotaina por el hombre que amas, solo amenazarme con ella, con que me des una azotaina sobre tus rodillas, ya me vuelve loca de placer y deseando como una niña que le compran un vestido o unos zapatos nuevos, desea ponérselos. Pero ahora no estamos hablando de ello, si no de ser castigada severamente. Claro que me excita el solo pensarlo, pero también estoy súper asustada por esa misma razón. Solamente el imaginar el cómo me va a regañar, ya me hace pensar que no va a ser un juego, si no, que me van a dar una azotaina que cuando la este recibiendo, resultara un suplicio terrible para mí. Porque quien me va a castigar no es el hombre que con solamente estar a su lado, ya se me mojan las braguitas de la excitación, quien me va a castigar no es el hombre al cual amo con locura, y al cual respeto. Es algo que no podemos explicar las mujeres que nos gusta que nos pongan sobre las rodillas y nos calienten el culo. Si yo ahora hiciera una travesura que esta fuera muy grave, y tú me amenazases con darme una severa azotaina, la temería exactamente igual que la que me espera allá en España a manos de mi tío. Entiendo que sea contradictorio y que sea incomprensible. Pero una cosa es jugar y recibir una azotaina, y otra muy distinta el ser castigada de manera real. En este último término, el castigo lo temo tanto como lo podría sentir una niña que sabe que la van a zurrar cuando llegue a casa por sus malas notas, o por hacer novillos. Y como la temo, pues estoy viviendo un verdadero suplicio con el solo pensarlo, aunque en cierta manera me pueda excitar el pensarlo. Es complicado verdad? (John) .- Vaya! No lo hubiera nunca enfocado desde ese punto de vista, o sea, que aunque te sientes excitada, al mismo tiempo la temes. Creía que las masoquistas no temíais, que os gustaba el dolor. (Sonia) .- Veo que sigues sin comprenderlo, que obtusos llegáis a ser los hombres. Porque crees, que me gusta el dolor? Una spankee, no es masoquista y como tal no le gusta el dolor, en sí mismo viéndolo desde el punto de vista como dolor. A una spankee, lo que nos apasiona son las sensaciones que vivimos, eso es lo que nos mueve a ser traviesas, a ponernos en peligro, pero luego tememos ese peligro como si fuera lo peor que nos fuera a suceder. Las sensaciones es lo que nos mueve a ser traviesas y alocadas, para luego arrepentirnos de haber sido tan osadas, pero ya no hay manera de evitarlo y volver atrás. El castigo es ya inevitable, y entonces disfrutamos las sensaciones que se siente cuando ya no hay marcha atrás. Cuando hagamos lo que hagamos, ya no hay vuelta atrás, entonces sentimos las sensación de angustia, temor, miedo, pánico, vergüenza, nervios… todas esas sensaciones es lo que nos mueve a ser como somos, pero para nada nos gusta el dolor, por eso cuando somos castigadas, lloramos como niñas. Si fuéramos masoquistas nos gustaría ese dolor, por lo tanto no sería nada divertido, porque estaríamos deseando que sucediera. No sentiríamos la sensación de angustia, porque entonces sería la sensación de nervios por recibir ya de una vez, no tendríamos pánico a ser castigadas, porque el dolor nos gustaría, porque sentir pánico? Por algo que te gusta. Comprendes ahora? Es como el que se tira de un avión al vacío en paracaídas, no es un suicida, porque lleva paracaídas, pero en cambio le gusta saltar al vacío, porque así le sube la adrenalina. (John) .- Ya! Ahora si te comprendo. O sea, que ahora mismo tienes la adrenalina la cual rebosa en ti, porque temes que llegue el momento, pero sabes que te va a gustar, una vez haya finalizado y entonces solo te quedaran las secuelas de ese riesgo. (Sonia) .- Mas o menos, si es eso. Entonces sabes ahora como me siento? (John) .- Que estás viviendo sensaciones similares a quien salta por primera vez de un avión en paracaídas. Te gusta, pero tienes pánico a saltar. Por tanto, cuando estuviste ante la junta, estabas muertecita de miedo… (Sonia) .- Si, fue terrible para mí y para Susan e Elisabeth. Pero eso no quita que nos gustase el habernos puesto en ese peligro. (John) .- Entonces me vienes a decir que si ahora yo detuviera el coche y te diera una azotaina sobre mis rodillas, la disfrutarías porque a mí me deseas, y estas enamorada de mí? (Sonia) .- Si, vas a parar? .- Lo dijo con unas sonrisa en sus labios-. (John) .- No, porque perderías el avión. Pero por lo menos ahora te entiendo. Hemos llegado a la terminal. Te acompañare hasta el embarque, vamos ya! No quisiera que llegases tarde a tu castigo, porque te mereces lo que te espera y espero que pases mucho miedo, así como mucha angustia, no te mereces menos! A ver si así aprendes la lección. (Sonia) .- Pero… (John) .- No hay peros que valgan jovencita!!! Te mereces la azotaina que te van a dar, y ahora estoy seguro que la lección valdrá la pena, ya que será para ti, lo que se trata que sea, un castigo severo!! (Sonia) .- Sabes una cosa? Te quiero con locura por desearme y expresarme tus deseos, y tengo las braguitas mojaditas. Y sí, mucho me temo que aprenderé la lección, aunque como spankee, no creo que tarde mucho en meterme en problemas de nuevo, ese el riesgo de ser spankee. Ya en el avión no le importo quitarse la cazadora para sentarse en el asiento, se sentía más deseada que nunca, le tranquilizaba saber que la aguardaba a la vuelta el hombre que amaba, y que por otro lado su secreto él lo conocía. El trayecto del avión fue de apenas dos horas de vuelo, cuando anunciaron que iban a tomar tierra, todas sus preocupaciones volvieron a ella de nuevo. Todo el vuelo estuvo sonriente, hasta que escucho aquello de “Señores y señoras pasajeros, abróchense los cinturones tomaremos tierra en el aeropuerto Adolfo Suarez en unos minutos, gracias por haber volado…” Ya en el aeropuerto caminaba nerviosa y temerosa, a la vez que ansiosa por ver de nuevo a sus tíos y primas de nuevo. Una vez recogió su maleta de la cinta de equipajes, se dirigió hacia la salida, iba más nerviosa de lo que hubiera imaginado. Al traspasar la puerta busco con la mirada ver una cara conocida. Y la vio. Allí estaba su tío con su esposa, nada más traspasar la cinta que determinaba las salidas, fue hacia ellos corriendo y abrazarse a los dos al tiempo, tanto su tío como su tía se la comieron a besos, abrazándose varias veces, su tío se mostró más entusiasmo del que ella hubiera esperado, la cogió de la cintura levantándola y abrazándola, su mano derecha se fue a posar sobre sus bragas rosas manteniendo su mano en el culo de Sonia. Así, en brazos de su tío salieron del aeropuerto debido a la estatura de su tío, parecía que llevaba en brazos a una niña, la tía sonriendo llevaba la maleta. (Sr. Adams) .- Mi pequeña sobrina! Que alegría que me das que hayas venido, hace muchos años que no te veíamos, seguro que tendrás muchas cosas que contarnos, venga vamos para casa. (Sonia) .- Si tío, pero puedes bajarme, puedo caminar sola. (Sr. Adams) .- Claro que si mi pequeña sobrinita! Pero tenemos cosas de que hablar verdad? .- Un sonoro azote sintió arderle en el culo a Sonia, la mano que la sostenia por el culo, se separó de el varias veces, para volver otras tantas a azotar el culo. -. En cuanto lleguemos a casa y te hayas instalado, tu y yo tenemos mucho de qué hablar… (Sonia) .- Tío, yo… (Sr. Adams) .- En casa pequeña, en casa…!! Una vez montados en el vehículo todo fue silencio, el camino a su casa fue largo unas tres horas de coche. Pero nadie menciono palabra alguna, las buenas caras del aeropuerto habían desaparecido. Ahora todos permanecían serios, su tío conducía, la tía iba leyendo algo, Sonia en el asiento trasero iba preocupada viendo los rostros fríos de sus tíos. Aquello no era buena señal, a pesar de las buenas caras que tenían al recibirla. Al fin llegaron a la casa, las puertas se abrieron descendiendo del vehículo, el tío fue quien se ocupó de la maleta y entraron en la casa. Tanto su tía, como su tío, subieron al piso de arriba detrás de ellos iba Sonia callada, como no la podían ver se acariciaba el culo con su mano derecha, por encima de sus braguitas. Se abrió una puerta de una de las habitaciones, entraron los tres en ella. (Sr. Adams) .- Esta será tu habitación desde ahora, ahí tienes el armario con ropa de tu talla, con lo cual no creo que sea necesario deshagas tu maleta, en la mesita de noche encontraras la ropa interior que llevaras a partir de ahora, tu tía cada noche te dirá que vestido debes ponerte al día siguiente. Lógicamente será igual que el que llevaran tus primas Susana y María. Ahora quédate en tu habitación hasta que te llamemos para cenar, y piensa que me vas a decir cuando hablemos de cómo ha sido posible que te hayan expulsado de la universidad, a tu edad. Que diría mi hermano si tuviera que vivir esta vergüenza! (Sra. Adams) .- Lo que tienes que hacer cariño es darle su merecido, Ya!!! A que esperar, se merece una azotaina que no olvide en la vida, además de estar castigada mucho tiempo sin salir de casa para nada… (Sr. Adams) .- Hay que dejarla sola y que medite bien que respuesta me va a dar, pues su castigo será según su respuesta! Sonia vio cómo se cerraba la puerta de su habitación, se quedó muy pensativa en cómo había visto a su tío. Nunca lo había visto de ese modo tan derrotado, era su única sobrina, la hija de su hermano menor y claramente estaba muy orgulloso de su sobrina. Sonia siempre lo había sabido, era su única y favorita sobrina, desde pequeña siempre había sido muy cariñoso con ella, aunque no dudara en darle unos azotes, pero siempre había sacado muy buenas notas en el colegio, así como más tarde en la universidad. Abrió su bolso, sacando su iPhone 6 plus. Tenía dos WhatsApp nuevos, los dos de John. Wapp (John) .- Ya has llegado a Madrid? Wapp (John) .- Ya estás en casa de tus tíos? Wapp (Sonia) .- Si, ya estoy en casa. Estoy en problemas, necesito hablar contigo… Estaba pendiente de recibir respuesta a sus mensajes. Y minutos después leia… Wapp (John) .- Que tal el viaje… Como tienes el culo? Ya te ha castigado tu tío? Wapp (Sonia) .- El viaje muy bien. Que gracioso! No, aun no me ha castigado, estoy en mi habitación casi castigada, no puedo salir hasta que me llamen para cenar, y me temo que sea entonces cuando me castigue… Pero me ha dicho que medite que respuesta le voy a dar, por la causa que me han expulsado. Esto no lo había pensado, que puedo decirle… Con el teléfono en la falda aguardaba respuesta con un consejo que la pudiera ayudar… Wapp (John) .- La verdad no se la puedes decir, desde luego que no! Podrías decirle parte de la verdad, que unas alumnas te rayaron el coche y tú las agrediste con tan mala suerte que lo hiciste delante del decano, como esa noticia se dio por todos los medios de comunicación, se la creerá fácilmente. Aunque te de una azotaina, no será tan duro contigo! Al menos si investiga, no tendrás futuros problemas… Pues esa es la parte que se dio a conocer y fue un escándalo en todo el país. Wapp (Sonia) .- Si le digo algo así, me va a matar… Wapp (John) .- Pero es la verdad, y si investiga es la información que le darán, nadie excepto George, la señora Lawton y yo mismo, saben la verdadera causa de tu expulsión. Wapp (Sonia) .- Eso es cierto! Tendré que resignarme… gracias John, te dejo no vayan a subir y verme usando el móvil. Adiós cariño, te quiero! Para Sonia pasaba el tiempo muy despacio, su vejiga empezaba a pasarle factura necesitaba hacer pis. Y se dirigió hacia la puerta abriéndola, llamo a su tía que estaba en el piso de abajo, poco después la puerta se abría. (Sra. Adams) .- Que te ocurre ahora a ti? A ver qué quieres. (Sonia) .- Necesitaría ir al baño tía, puedo? (Sra. Adams) .- Claro que puedes, ven acompáñame al servicio. Su tía la acompaño hacia el final del pasillo al fondo había una puerta, la abrió y entraron las dos, Sonia al ver la taza del wáter fue hacia ella, y se quedó mirando a su tía que aguardaba en la puerta sin cerrar esta. (Sra. Adams) .- No tenías tantas ganas de hacer pipí, a que estas esperando? Niña remilgada, .- Fue hacia ella y metiendo las dos manos bajo su falda le bajo las bragas a las rodillas-. Venga no tengo todo el día o quieres que te dé con la zapatilla para incentivarte a hacer el pipí… Sonia no tuvo más remedio que sentarse y ponerse a hacer pis, pero ante la presencia de su tía se sentía cohibida y no salía ni gota. Ya no era una niña como cuando era pequeña, y su tía la llevaba al servicio y le bajaba las braguitas para luego sentarla hacer pipí y luego la secaba y le volvía a subir las braguitas. (Sra. Adams) .- Al final me voy a quitar la zapatilla y vas a ver… .- Hizo ademan de quitarse la zapatilla y se escuchó como el pis caía en la taza del wáter, Sonia roja de vergüenza hizo pipí en la presencia de su tía. Luego arranco un trozo de papel para secarse, se levantó de la taza, y se quedó perpleja cuando su tía le subió las bragas rosas con lunares. -. Espero que la próxima vez no me hagas que me vuelva a quitar la zapatilla, porque te aseguro que si me la vuelvo a quitar será para calentarte el culo. Venga vamos para abajo, ya son casi las siete hora de la cena, y antes de cenar tienes que darle explicaciones a tu tío y a mí. Salieron del baño y detrás de su tía fue Sonia hasta llegar al piso de abajo, Sonia perpleja miro una silla que estaba en el centro del salón, encima de ella había un grueso cepillo de baño, aquel cepillo dejaba al de la universidad el cepillo de Fresno, como un cepillito en su comparación con este de sus tíos, la verdad que era muy temible, Sonia se puso a temblar de miedo… (Sra. Adams) .- Ponte en aquel rincón cara a la pared, tu tío no tardará en llegar con tus primas, ha ido a recogerlas a la casa del vecino. Pasaron varios minutos estando Sonia en el rincón, escuchaba a su tía que pasaba en algún momento detrás de ella, se estremecía cuando pasaba, pues pensaba que la iba a dar unos azotes, pues hacia comentarios poco halagüeños para ella, cuando no, la escuchaba de fondo moviendo útiles de cocina. Era toda una preciosidad el verla con ese vestido azul celeste, al estar en el rincón con las manos sobre la cabeza, el vestido se le había subido, se le veía claramente la mitad baja del trasero, cubierto por esas braguitas de algodón rosas con lunares verdes, que le cubrían todo el culito al ser de perneras bajas, sus nalguitas respingonas estaban cubiertas, lo que la hacía estar más maravillosa. Unos ruidos procedentes del exterior hicieron que Sonia se estremeciera, debía de ser su tío con sus primas. Una voz joven la escucho a sus espaldas. (María) .- Mama! Quien esa que va vestida como nosotras, hasta las braguitas son iguales… (Susana) .- Que dices María? Quien es. Es Soniaaaa!!! Prima… Mama! puedo saludar a Sonia? (Sra. Adams) .- Si hija, aún no está castigada, pero solo por el momento… (Susana) .- Sonia, Jo. Qué guapa estas! (Sonia) .- Susi, como estas? Se abrazaron muy fuertes entre las dos, mientras María observaba riéndose detrás de ellas, había escuchado a su madre hablar mucho de su prima Sonia. (Sonia) .- Esta debe ser tu hija María, verdad. Qué guapa es, tanto como su madre… (Susana) .- Si, es mi pequeña. Ahí viene mi padre, no sé qué le pasa hoy. Esta mañana estaba de muy buen humor, y ahora no hay quien lo aguante, esta intratable… (Sr. Adams) .- Bien, bien… Basta de abrazos y tonterías, vosotras dos sentaos a la mesa en vuestros sitios… .- Se aproximó a la silla central, cogiendo el cepillo se sentó en la silla, poniendo el cepillo sobre sus piernas. Susana y María corrieron a sus lugares sentándose en la mesa, la Sra. Adams fue hacia su esposo situándose detrás de él. -. Bien Sonia. Acércate aquí, ahora nos vas a explicar cómo ha podido suceder que a una profesora en ciencias, y estudiando para sacarte el master, puedan haberte expulsado de la universidad Lewiston una de las mejores universidades del Reino Unido. Espero que seas muy convincente en tu explicación, sabes una cosa! Eres la vergüenza de los Adams, nunca un Adams había ido a la universidad excepto tú! Tu padre mi hermano estaba muy orgulloso de su niña. Yo como tu tío, estaba súper orgulloso de mi pequeña sobrina, nada menos que una profesora de ciencias en una de las mejores universidades, estábamos todos en una nube por ti mi sobrinita. Y mira como nos has decepcionado a todos los que te queremos, suerte tienen tus padres de no tener que pasar por esta vergüenza!! Explícate o no respondo de lo que haga con tu culo…!! (Sonia) .- Tío yo… yo… (Sr. Adams) .- Eso es todo lo que se te ocurre!! (Sra. Adams) .- Ya te dije esta tarde que le tenías que haber calentado el culo a esta sinvergüenza!!! (Sr. Adams) .- Tiene que a ver una buena explicación, algo debe haber causado este hecho poco habitual… responde desvergonzada!!! (Sonia) .- Tuve un… problema con unas alumnas mías, tío. (Sr. Adams) .- Como que un problema, como puedes tener un problema con unas alumnas? (Sonia) .- Las… Las sorprendí haciendo una trastada en el parking a mi vehículo de empresa. (Sr. Adams) .- Como se explica eso, eh! Responde!!! Porque eso es menos explicable aun!! Pues si te hubieras quejado a dirección, las hubieran expulsado a ellas y no a ti. (Sra. Adams) .- Algo nos está ocultando esta mocosa, caliéntale el culo y acabemos de una vez…!!! (Sr. Adams) .- Déjala que se explique de una vez!!! Qué diablos sucedió, para que te expulsaran a ti, y no lo hagan hecho con esas gamberras!!! (Sonia) .- Las… las agre…agredí, fue un arrebato tío, te lo juro. Yo no quería… hacerlo pero cuando las vi, no sé qué me paso por la cabeza… (Sr. Adams) .- Como? Como se te pudo ocurrir tal majadería? Agredir físicamente a dos alumnas!!! En que estabas pensando, estúpida!!! Y encima por un vehículo de la empresa, que no hubieras pagado los gastos ni tú. Y vas y arruinas tu carrera de esa manera…!!! Y que más sucedió? Porque algo me dice que hubo algo más, y también muy grave!!! Que fue? (Sonia) .- No sabía lo que hacía, tío. Tienes que creerme, no quise hacerlo de verdad… (Sr. Adams) .- Que más!!! Que más sucedió sinvergüenza!!! Me lo vas a contar o te lo saco a azotes en el culo!!! .- Sonia no sabía que más decir, si contaba todo, la paliza sería mucho más severa, no se lo podía contar de ninguna manera, cada vez su tío estaba más fuera de sí, ya se veía sobre sus rodillas recibiendo una azotaina, iba retrocediendo lentamente con sus manos sobándose el culo, pues algo le decía que en breve esa zona le iba a doler y mucho. Sonia de repente al ver a su tío levantarse, hizo algo que le resultaría fatal para ella. Intento escapar hacia la calle, saliendo corriendo pero apenas pudo alcanzar la puerta, que su tío ya la había alcanzado. -. Ahora vas a ver desvergonzada!!! Como se te pudo ocurrir agredir a dos alumnas? En qué diablos estabas pensando majadera!!! Pero ya te voy arreglar yo a ti y quitarte las ganas de volver a hacer algo parecido, ya lo creo que sí que te voy a dar!!! .- Su tío al alcanzarla ella se dejó caer al suelo agarrándose a un mueble, su tío tuvo que forcejear con ella para que se soltara, al final lo logro por lo que al agacharse para cogerla del suelo, la alzo como una muñeca con su brazo izquierdo, y en volandas la conducía de nuevo al salón. -. Desvergonzada!!! Encima me has hecho correr tras de ti!!! Te voy a dar una que no olvidaras en la vida desvergonzada!!! (Sonia) .- Noooooo! Por favor! Títo nooooo! Yo no queriaaaaa hacerlooo! Por favor no me pegues! Por favor no me pegues! (Sr. Adams) .- Que no! Te voy a poner el culo más colorado que un tomate maduro!! Ya lo creo desvergonzada!!! Y además me vas a decir, eso que no quieres contarme!!! Te lo voy a sacar, por las buenas o por las malas!!! Ya lo creo que te lo voy a sacar!!! Volvió hacia la silla con su sobrina pataleando y forcejeando por librarse del fuerte brazo que la sostenía, lo intento todo, incluso intento morderle la mano para que la soltase, pero todo fue en vano. En breve se vio echada sobre la rodillas de su tío, la falda no era necesario levantársela, pues todo su culo estaba al descubierto, excepto por la bragas rosas de algodón con lunares verdes. Enseguida sintió la pesada mano de su tío azotándola en el culo, su pequeño culo estaba indefenso ante aquella mano gigantesca que cada azote abarcaba sus dos nalgas al completo, no era necesario repartir los azotes por su trasero, pues todos los azotes que le daba su tío, caían en el mismísimo centro. Sonia pataleaba alocadamente, pero estaba firmemente sujeta. Durante diez largos minutos duro la azotaina, Sonia desesperada no hacía más que llorar como una muchacha de quince años. Hubo un momento que se detuvo su tío, con la mano derecha tanteaba el suelo como si buscase algo, buscaba el cepillo que se le había caído al suelo, cuando Sonia trato de escapar. (Sra. Adams) .- Aquí tienes lo que buscas cariño! Dale duro! Espera un segundo… Fue la tía quien entregara el cepillo a su marido, y cuando dijo espera un segundo… Lo que hizo fue bajarle a su sobrina las bragas a los tobillos, luego bordeo pasando por detrás a su marido, y se arrodillo frente a Sonia, la muchacha pensó que sería para ayudarla a soltarse de la mano que sujetaba su cintura y que esta hacía imposible escapar. Pero no, lo que hizo su tía fue sujetarle las manos por las muñecas para que no pudiera entorpecer a su marido en la severa azotaina que la estaba dando, claramente afectada, Sonia no tuvo más alternativa. El pesado cepillo empezó a caer en su muy rojo trasero, a Sonia le ardía horrores aquellos azotes en su trasero, nunca hubiera imaginado que podría doler tanto, pero estaba siendo horrible. Las piernas de Sonia pataleaban en todas las direcciones imaginables, estiraba sus piernas todo lo que la traba de sus bragas en sus tobillos le permitía, Sonia nunca había sido castigada tan rudamente y su culo la quemaba como no hubiera imaginado que podría dolerle, ni el salido de George era tan aguerrido como su tío…. Al final todo quedo en silencio excepto los llantos de Sonia… (Sr. Adams) .- Que endiablada sobrinita… te doy más en el culo? Quieres más? Me vas a decir que sucedió más!!! (Sonia) .- Siiiiii… agredí al decano, agredí al decano, agredí al Decanooooo….me dueleeeeee mucho, no más, no másss, no másss!!! La azotaina a Sonia ahí se dio por finalizada, el culo estaba morado del cepillo, lloraba sin posible consuelo… Pero la azotaina había acabado…. 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Mi abuelo materno Cap 3

MI ABUELO MATERNO III …Susana lentamente andaba por el pasillo hacia la habitación de su hija María, procuraba no hacer ruido, no deseaba que sus padres la descubrieran, pues debía permanecer castigada en su habitación. Antes de abrir la puerta de la habitación de María, primero poniéndose en cuclillas miro al piso de abajo echando una ojeada si estaban los padres en el salón. En ese instante su cuerpo se estremeció al escuchar las voces de los abuelos, estaban sentados en el porche, por un momento le había parecido que entraban en la casa, le daba terror ser descubierta, pero seguían hablando en el mismo tono de voz, debían tener una conversación sobre alguien, pues apenas pudo escuchar que alguien les iba a visitar en breve, pero aunque trato escuchar, no logro entender de quien se referían, entonces resoplo aliviada porque de ella no se trataba, no sería la primera vez, ni la última, que antes de acostarse le dieran un recordatorio para que durmiera bien calentita, eso había ocurrido con faltas muy graves y en esta ocasión, no es que hubiera sido por una falta grave, pero aun con vergüenza recordaba cómo se había orinado sobre el regazo de su padre. Con gran esfuerzo se incorporó de nuevo, la azotaina recibida hacia unas horas la habían dejado muy adolorida, y al incorporarse sintió como millones de avispas le picoteaban sus nalgas, con dificultad en mantenerse callada y no lanzar un aullido de dolor, se dirigió a penas a dos pasos donde estaba el cuarto de María, su hija. Giro con mucho cuidado de no hacer ruido al hacer bajar la manilla que abría la puerta, la casa era muy antigua así como el sistema utilizado en todas las puertas de las habitaciones, siempre chirriaban al abrirlas con lo cual habría delatado que ya no se hallaba en su habitación, y los abuelos a pesar de estar en el porche lo habrían escuchado seguramente. Con mucha delicadeza abrió la puerta, y entro en la habitación con sigilo, solo se escuchaba el roce de sus bragas contra sus muslos al andar. Sorprendió a su hija María, la cual se subió las braguitas rápidamente y se tapó con las sabanas. Susana le riño a su hija… -. Que te ocurre desvergonzada es que no has tenido ya suficiente con la azotaina del abuelo? Cochina! Si llega a ser tu abuela la que hubiera entrado y te sorprende tocándote ahí, no quieras imaginar la que te iba a dar…no me dirás que aun estas con ganas de recibir otra? Cuando aprenderás que por muchas ganas que tengas por recibir una azotaina, con tus abuelos es mejor pensárselo una vez, dos y hasta tres veces, antes de provocarles. María tenía su rostro colorado por la vergüenza. -. Mamá… Como entras de esa manera… Que susto me has dado. Mama no ha sido para tanto. -. Que no ha sido para tanto? Pues bien que berreabas a la desesperada llorando a todo llorar. Con la azotaina que te ha dado. -. Mamá! No exageres… cierto que me ha dolido estar sobre las rodillas del abuelo, pero también he disfrutado la situación previa, sobre todo al regañarme, y cuando me ha puesto sobre sus rodillas, ya había llegado dos veces. Jo! Mami, no te puedes hacer idea, solo por ese motivo ya ha valido la pena, aunque cuando me ha bajado las bragas, empezando a azotarme el culo, no haya disfrutado en ese momento porque las azotainas del abuelo, siempre duelen mucho mucho. Pero ahora el recordarla y sentir ese calorcillo en mi culito, es una sensación inenarrable el placer. Susana se acercó a la cama de María… Las bragas rozaban sus muslos haciendo un ruido como al rozarse… -. Que es ese ruido que hacen las bragas, mamá? -. No son las bragas, hija. Otra de las geniales ideas de tu abuela, no he podido evitar hacerme pis sobre las rodillas de tu abuelo, y me ha bañado como a una niña, ya ves….- Susana se levantó la corta falda y mostro….- Ya ves que genialidad ha tenido. -. Un Pa…ñal. -. Si hija, tu madre con treinta y dos años va con pañales como una bebe…! -. Debe ser maravilloso el llevar-lo. Cierto? -. No te lo creas, hija. Si, a mi edad ya es una vergüenza ser castigada y llevar esta ropa de niña, imagínate la vergüenza que es esto. -. Mama! Deja de exagerar, a ti al igual que a mí, nos encanta llevar esta ropa y ser castigadas, … se te ve muy mona con ese pañal, y debe ser la leche llevarlo puesto. -. No te lo creas ni por un momento pequeña. La verdad que la vergüenza que he pasado cuando tu abuela me lo ha puesto, ha hecho que me sintiera húmeda al instante. La sensación ha sido bestial cuando me he podido levantar y caminar con eso rozando mis muslos. Pero al cabo de unos minutos sentir en mis nalgas el solo roce de la celulosa, parece que lleve papel de lija, por bragas. Además tengo prohibido usar el baño, tanto para “aguas menores” como para “aguas mayores”. Y voy loca por ir al baño a hacer pis. -. Debe de ser una delicia… estoy por mojar la cama esta noche. -. Ni se te ocurra!!! Recuerdo que una vez, moje la cama expresamente. La experiencia fue muy desagradable, porque tu abuela no es tonta, una cosa es que la mojes por estar castigada sin poder levantarte de la cama, pero adrede, no lo hagas ni por asomo, créeme. Esta ropa de niña, solamente nos la hace llevar la abuela para estar por casa, para tener accesible nuestros traseros para castigarnos, cuando lo estimen necesario, incluso he llegado a pensar que son fetichistas de esta ropa. Pero si te sales de lo habitual, también saldrás a la calle a comprar con ella puesta y es imposible disimular el pañal. Recuerdo como si fuera ayer, la vez que se me ocurrió mojar la cama por una rabieta que tuve. Durante un mes fui a todas partes con esta ropa, y bajo mi falda el pañal. Eso fue hace unos dos años atrás, estando tú en la universidad, iba de compras así vestida, no imaginas la vergüenza que pasaba y como se reían de mí, incluso niños pequeños que iban con sus mamas, se me acercaban y miraban bajo mi falda, luego iban corriendo hacia sus madres diciendo que yo llevaba un pañal. Pero peor era que vieran el estado de mis muslos, con marcas de la azotaina que había recibido… nunca más se me ha vuelto a ocurrir repetirlo. -. Conociendo a la abuela no me extraña que fuera capaz. -. Si, tu abuela y tu abuelo son ambos muy suyos. Como veo que estas hija, me vuelvo a mi habitación. No vaya a ser que me descubran aquí, pues me han castigado sin salir de mi habitación. -. Mami! Me gustaría verte como mojas el pañal… -. Estas loca! Tengo el culo que me duele horrores, no tengo ganas que me den otra zurra. Ya llevo dos hoy, no voy a buscarme otra ni loca. -. Si tienes prohibido usar el baño, en un momento u otro, tendrás que mojarlo y vete a saber que más. -. Hoy ya he recibido una azotaina por tu culpa, y tú la que has recibido solo te han dado con la mano, pero a mí me han calentado el culo con el cepillo de baño, y no quieras ver cómo me lo han dejado, además de otra azotaina extra con la zapatilla antes de ponerme esto. -. Y… otra que te va a dar la abuela, pues la oigo subir las escaleras… Rauda salió Susana al pasillo muy asustada. Al salir al pasillo escucho como los abuelos continuaban hablando en el porche. -. Desvergonzada… no te da vergüenza asustar así a tu madre. -. Mama… debías de haberte visto la cara que has puesto ja,ja,ja. -. Has logrado que haya mojado el pañal… estarás contenta? -. No ha sido para tanto, mama. -. Bueno, ahora ya no tiene remedio. Más vale que acabe lo que me has hecho empezar. Susana se alzó la falda por delante, y en silencio, se dispuso a acabar lo iniciado. En su pañal, se apreciaba como las arrugas iban desapareciendo, según este se iba empapando de la orina en el interior, se veía más pesado, y pronto se veía que este había quedado bien lleno por lo abultado del mismo. -. Estas contenta? Me voy a mi cuarto. Al salir Susana, María observo que por los muslos de su madre descendían algunas gotas de orina, por lo visto el pañal no había absorbido como debería de haberlo hecho, e iba dejando un rastro en su camino a la puerta. Detalle que Susana no se percató de él, fue dejando gotas por todo el pasillo hasta alcanzar su habitación. Minutos después, María escucho a los abuelos muy disgustados por algo, las voces venían de la habitación de su madre, y no se tardó más de unos segundos en escuchar, el sonido característico del cinturón del abuelo, así como poco después escucho llorar a su madre desconsoladamente. María sin poder contenerse, abrió la puerta de su habitación lo justo e imprescindible para espiar que sucedía. Al fondo del pasillo estaba la habitación de su madre, con la puerta abierta de par en par, pudo ver como el abuelo tenía una pierna flexionada y el pie de esta, estaba firmemente apoyado en el somier de la cama, y sobre el muslo, estaba su madre con el culo y las piernas hacia el pasillo, permaneciendo el resto del cuerpo echado sobre la cama. Aunque María solo podía ver al abuelo de pie alzando el cinturón doblado a la mitad una y otra vez, como este golpeaba en las nalgas desnudas de su madre, y como ella, pataleaba en el aire todo lo que podía, mientras el pañal permanecía en sus rodillas trabándole las piernas, hasta que en el forcejeo de sus piernas, el pañal acabo por soltarse de sus cierres de sujeción, cayendo al suelo como un pesado fardo. Observaba en silencio como su madre estaba recibiendo una azotaina con el temido cinturón del abuelo, como sus nalgas se estremecían a cada nuevo azote, y como estas se iban tiñendo de color violáceo. Entre los gritos de su madre, se entremezclaban las voces del abuelo y la abuela. Aunque a la abuela no la pudo ver, hasta que la azotaina ceso y el abuelo dejase libre sobre la cama a su madre. Entonces María pudo ver atónita, que la abuela sujetaba los brazos de su madre, desde el otro lado de la cama. Un par de minutos después, salían de la habitación la abuela con la falda de Susana en la mano izquierda y con la mano derecha, tirando de la oreja de Susana en dirección al baño. Por el contrario, Susana con la mano izquierda sujetaba la muñeca de su madre, se supone que para intentar zafarse de los tirones de oreja, mientras miraba hacia la puerta de la habitación de María, mientras con la mano derecha se sobaba el culo. Pudo ver como su hija María observaba desde la ranura de la puerta. Hecho, que no pasó desapercibido para el abuelo. Mientras en el baño Susana era de nuevo bañada, no le paso por alto, el escuchar nuevos azotes del cinturón. Así, como los lloriqueos de María la cual había sido descubierta espiando. Publicado por Juanspanker88 https://juanspankerbarcelonajuan.blogspot.com/

domingo, 22 de agosto de 2021

Instrumentos de castigo


Instrumentos de castigo

por Rod Birch

Casi todo el mundo ha experimentado el efecto de una palmada en la mano en algún momento de su infancia.

La mano es un instrumento sumamente indeseable para cualquier cosa que no sea el más leve de los castigos. Para que sea eficaz, debe aplicarse con una fuerza considerable, lo que significa que el azote se parece más a un puñetazo. Si la mano no es adecuada, ¿qué hay disponible? Por supuesto, las cosas que se encuentran en la mayoría de los hogares, como el cepillo para el cabello, la zapatilla; el cinturón y la correa vienen fácilmente a la mente. Más de un padre incluso ha recurrido a un matamoscas de plástico, ¡con buenos resultados! Todos estos se utilizan con frecuencia, pero es poco probable que sean tan eficientes como los instrumentos diseñados específicamente para el castigo. Un cepillo ligero enrojecerá rápidamente un trasero joven y tierno y es poco probable que se rompa si se aplica con moderación. Tal instrumento es adecuado para la corrección de los más pequeños, que se sostienen sobre el regazo del padre sentado.

La zapatilla o el zapato de gimnasia se aplica de manera similar al cepillo para el cabello, con exactamente los mismos resultados, aunque en muchas escuelas preparatorias se puede usar un zapato de gimnasia grande en las nalgas tiernas de los niños de 11 a 13 años con un efecto devastador.

La correa o el cinturón, dependiendo de la longitud y el grosor, pueden salvar la brecha entre el leve castigo de la zapatilla sobre los jóvenes y el severo bronceado de un culito adolescente bien desarrollado. Para un castigo severo, el culpable debe estar en posición horizontal en una cama o inclinado sobre una silla para que el portador de la correa pueda retroceder y balancear realmente el cuero. Las nalgas desnudas se recomiendan nuevamente para este castigo, aunque puede ser efectivo en pijamas o pantalones cortos muy finos.

La regla se usa con más frecuencia en la escuela que en el hogar y muchos niños fueron castigados primero con un golpe de la regla en los nudillos. El mismo instrumento se puede (y se aplica) en la palma o en la parte inferior del pantalón en clase. Los muchachos mayores se han encontrado con esta forma de castigo en los laboratorios donde los maestros han reconocido los efectos de aplicar las reglas del metro de boj a los asientos ajustados de franela gris con pantalones.

Por supuesto, es mucho mejor diseñar instrumentos específicamente para el propósito previsto en lugar de improvisar. Esto se realizó hace muchos años y los romanos utilizaron un instrumento llamado ESPÁTULA. Esto se hizo de varias formas, la más común de las cuales consistía en un disco de cuero con un agujero en el extremo de un mango largo. El agujero se proporcionó porque el diseñador descubrió que aumentaba considerablemente el efecto de castigo. Un golpe con un disco de cuero sólido produjo un círculo escarlata en la piel. Esto podría ser doloroso y doloroso, pero si se le dio un golpe similar con un agujero, la picadura aumentó, la piel se estiró y podría resultar una ampolla.

El American Paddle es un instrumento similar y se encuentra en muchas formas, desde el tipo que se parece a un bate de ping-pong hasta algo más parecido al bate de cricket de un niño. Otras paletas están hechas de cuero y pueden tener agujeros o tachuelas de metal para mejorar su capacidad de castigo. ¡Estas paletas son casi tan efectivas en los pantalones como en la piel desnuda!

El Scottish Tawse es una correa dividida en colas, que se aplica en las escuelas escocesas en manos de jóvenes infractores. Sin embargo, existen muchas versiones para el castigo de las nalgas de los niños y estas vienen en diferentes formas, longitudes y pesos (Ligeras, Medianas, Pesadas y Extra Pesadas). La versión que golpea el fondo es más larga que la de la mano, de modo que las correas pueden seguir mejor los contornos de las nalgas del infractor. Y el castigo del tawse puede variar desde un leve enrojecimiento de un tierno trasero joven hasta severas laceraciones y hematomas en las nalgas desnudas de un adolescente.

En las escuelas de Tyneside, la correa se colocó en el lugar adecuado y muchos niños han sentido los efectos de los distintos tipos de tawse aplicados a la fuerza en sus pantalones ajustados. El culpable generalmente se inclina sobre un escritorio y bien puede mantenerse en posición, particularmente si las correas se aplican al fondo desnudo, como ocurre a veces.

El Martinet francés es similar al Tawse, pero en lugar de comenzar con una pieza plana de cuero y cortar un extremo en tiras, el diseñador comienza con tiras de cuero y las une a un asa. El tipo que se usa para el castigo infantil tiene un mango de aproximadamente 6 "de largo al que se sujetan de 6 a 12 correas de cuero similares a los cordones de las botas, de aproximadamente 18" de largo. Con un martinet de este tipo, es fácil sujetar a un niño por encima de la rodilla y colocar las correas en su trasero desnudo. Al igual que el tawse, las correas se curvan alrededor del contorno de la parte inferior y se enrollan alrededor de los muslos, causando mucho dolor.

El bastón es un instrumento versátil y viene en una variedad de formas, pesos y calidades. El tipo al que se hace referencia como bastón escolar mide aproximadamente 30 "de largo y de un cuarto a tres octavos de grosor, tiene un mango curvo y está hecho de ratán. Todos los bastones mejoran mucho si se mantienen ligeramente húmedos. La cantidad de humedad será muy flexible y de peso razonable. En esta condición, bien colocada sobre las nalgas de un niño, se encontrará que produce resultados realmente satisfactorios. Uno de los mejores tipos de bastón es el Nilchert. Estos a menudo son suministrado con asas formadas a partir del extremo nudoso de la raíz.

Este tipo es muy buscado en ciertas escuelas privadas donde los azotes están destinados a ser una forma de castigo muy dolorosa. Se pueden obtener en espesores de un cuarto a tres cuartos de pulgada de espesor. Para el castigo de rutina en clase, se espera que el niño se incline con las manos en una silla y tome los seis habituales de los mejores sin moverse.

Para un castigo severo, es posible que se requiera que el culpable se incline sobre una mesa, los asistentes le sujeten las manos y posiblemente también las piernas. A veces se le puede permitir usar pantalones cortos de gimnasia delgados o puede recibir el bastón en su trasero desnudo y un mínimo de 12 cortes muy duros es la norma. Si el bastón fino de Nilchert se aplica con la máxima fuerza, la piel generalmente se rompe después de solo unos pocos golpes y cuando se han aplicado 12 o más golpes, las nalgas estarán cubiertas de hinchadas ronchas moradas. Si se usa el bastón más grueso, es posible que la piel no se parta, pero se producirán hematomas graves. Estos castigos son extremadamente severos y muchos niños han tenido dificultades para sentarse durante varios días después del uno.

El instrumento clásico de castigo fue el abedul, que fue extremadamente común en otro tiempo, pero que hoy se ha extinguido en gran medida. La varilla generalmente se construía con ramitas de abedul, pero se podían usar otros materiales. El abedul de Winchester estaba hecho de tres brotes largos de manzana y era extremadamente doloroso cuando se aplicaba a la fuerza sobre las nalgas desnudas del agresor.

El abedul de la Isla de Man mide aproximadamente 4 pies de largo y comprende tres interruptores que se estrechan de tres octavos a tres dieciseisavos de pulgada de espesor. Cuando este instrumento es amarrado a las nalgas desnudas de un niño por un policía atlético con toda su fuerza y ​​habilidad, se producen tres verdugones hinchados con cada golpe, la piel siempre se rompe y se produce un dolor intenso. Los azotes con este abedul producen efectos similares a los azotes, pero dado que los mechones de abedul no son de ninguna manera suaves, es probable que la piel se rasgue en lugar de dividirse limpiamente, como puede suceder con los azotes severos.

Las POSICIONES adoptadas para el castigo son, como los propios instrumentos, muchas y variadas. En el hogar, el niño más joven puede doblarse sobre las rodillas de sus padres. A los niños mayores se les obliga a inclinarse sobre sillas, mesas o (raramente) tocarse los pies. También están inclinados sobre los respaldos de sofás o sillas o se les puede hacer arrodillarse en sus camas con el pijama bajado si los azotes se dan a la hora de acostarse, como suele ocurrir.

En las escuelas se utilizan una variedad de posiciones, dependiendo de la situación. El culpable puede tocarse los dedos de los pies o inclinarse sobre una silla o escritorio en el salón de clases o en el estudio de la cabeza si el castigo es leve. Para castigos severos es necesario usar restricciones. A veces, se puede usar a otros niños para mantener estable a una víctima para un castigo severo, aunque esto fue bastante raro y se usó solo en muy pocas escuelas privadas. Era más común utilizar a otro maestro con este propósito, que sujetaba las muñecas del niño mientras se inclinaba sobre el escritorio del director.

Otros métodos son muchos y variados. Las pizarras grandes y pesadas, que se podían subir y bajar, proporcionaban un banco de azotes listo para usar. El niño se inclinó sobre el travesaño inferior y la tabla superior se bajó sobre su espalda, dejando el cuerpo y los brazos a un lado y su trasero, listo para azotar, al otro. Las barras de escalada de un gimnasio podrían utilizarse para el mismo propósito. También se podría usar una ventana, como de hecho lo fue en Eton, y la vista desde el exterior debe haber sido interesante ya que el bastón invisible azotaba el fondo oculto.

En algunas escuelas, se aplicaba un severo castigo en el gimnasio, donde el culpable se inclinaba sobre el caballo que saltaba y era retenido por un maestro por sus severos abedules o azotes, que invariablemente estaban en las nalgas desnudas.

Algunas escuelas tenían un bloque de azotes bien diseñado en el que el culpable se arrodillaba, se doblaba y luego se aseguraba en su posición con varias correas. La otra forma clásica era montar al culpable. Un niño mayor o un asistente tomó al niño de espaldas, tomándolo de las manos. Otros dos bajaron los pantalones al culpable y luego lo azotaron.

El abedul judicial se llevó a cabo de varias formas. Los niños más pequeños fueron detenidos con la cabeza firmemente entre las rodillas de un policía. Luego le quitaron los pantalones y la ropa interior y le aplicó firmemente el abedul. Los niños mayores estaban inclinados sobre una mesa y sujetos con correas alrededor de la cintura. Nuevamente, se desnudó el fondo y se aplicó el abedul. De hecho, algunas cárceles tenían una mesa especial donde los niños colocaban sus brazos a través de agujeros en la parte superior y luego los ataban en la cintura y las piernas. El abedul se podría entonces aplicar sin peligro de que el niño pusiera las manos en el camino

viernes, 6 de agosto de 2021

Habitación de niño, reglas de mamá.

Habitación de niño, reglas de mamá

por Burned

¡Ayuda al archivo! Díganos si falta alguna etiqueta de historia o si es incorrecta.

La siguiente historia se inspiró en un cómic realizado por Sorebottom titulado Boy's Room en la página web Boyz Being Boyz: sección de cómics, fila inferior, tercero desde la izquierda. El trabajo de arte es de primera clase y el cómic describe claramente eventos de mi infancia y muchos otros que crecieron en hogares donde el castigo corporal era una forma viable de modificación de comportamiento utilizada por padres y madres en sus traviesos hijos pequeños.

Ni Sorebottom ni el sitio web de Boyz Being Boyz tuvieron o tienen parte en esta historia más que inspirarla con la presentación del cómic. La escritura y la dirección de la historia, aunque están guiadas por los paneles del cómic, son creación exclusiva de este autor y de ninguna manera reflejan o retratan los pensamientos o sentimientos del artista, Sorebottom, o de los webmasters de Boyz Being Boyz. Dicho esto, pasemos a la historia.

Justin Thomas, de diez años, se había salido con la suya durante los diez años de su joven vida. Le había robado, mentido, faltado al respeto y simplemente trataba a su madre como a una sirvienta. Venía cuando le apetecía, hacía las tareas del hogar solo cuando quería algo y, en general, hacía lo que le daba la gana. Jamás habría anticipado, ni en un millón de años, el cambio que vendría a estrellarse sobre su cabeza, o más exactamente sobre su trasero.

Su madre, Margret, siempre se había sentido culpable de que el joven Justin nunca conociera a su padre, quien había sido asesinado en la Guerra de Corea cuando Justin tenía solo dos años. Por eso ella echó a perder a Justin. Sabía desde hacía unos años que no le estaba haciendo ningún favor a Justin dejándolo enloquecer y permitiéndole salirse con la suya todo el tiempo. Los amigos a menudo habían señalado que su comportamiento era abominable y que necesitaba una buena paliza para despertarlo y cambiar su comportamiento.

El punto de ruptura llegó un día cuando Margret fue a la tienda Sprouse Ritz de 5 y 10 centavos a comprar calzoncillos para Justin, que de alguna manera los estaba perdiendo. El gerente, el Sr. Krause, la había confrontado, quien le informó que a Justin ya no se le permitía entrar en la tienda, ya que lo habían sorprendido robando una maqueta y no por primera vez, como bien sabía Margret.

Sra. Thomas, cada vez que su hijo entra en esta tienda, tengo que tomarme un tiempo de mis otros deberes para seguirlo o hacer que uno de mis empleados lo siga para ver qué está haciendo.

Margret estaba profundamente avergonzada. Lo siento Sr. Krause. Le diré a Justin que no vuelva aquí.

Sra. Michaels, mi hijo va a la escuela con su hijo, así que me enteré de lo que hace allí. No puedo decirte cómo criar a tu hijo, pero tengo algo para ti, hazlo como quieras. Lo siento, pero por ahora Justin no es bienvenido aquí.

Con eso, el Sr. Krause le entregó a la Sra. Michaels una caja de 10 ″ de largo y 3 ″ de ancho. Luego deséale un buen día y volvió a hacer el inventario que necesitaba para terminar al final del día.

La Sra. Michaels no abrió la caja de inmediato. Cuando llegó a casa, Justin no estaba allí, a pesar de que ella le había dicho que regresara directamente de la escuela y que estuviera allí cuando ella llegara a las 5:30 pm. Ahora eran las 6:30 pm, y aunque era verano y había luz hasta las 8 pm, estaba preocupada por dónde podría estar.

Llamó a las pocas casas donde aún era bienvenido y luego salió a buscarlo. Al no localizarlo, se sintió cada vez más molesta y harta. Cuando regresó a su casa, incapaz de encontrar a Justin por ningún lado, estaba hirviendo por dentro.

Estaba muy molesta e insegura de qué hacer con su hijo delincuente de 10 años cuando abrió la caja que el Sr. Krause le había dado. Allí, descansando sobre un tejido blanco, había un robusto cepillo de pelo de madera violeta. Medía 9 ″ de largo con un mango de 4 ″ y una cabeza rectangular redondeada de 5 ″ x 3 ″ y ¾ de grosor.

Algo hizo clic en su cabeza cuando escuchó la puerta de la cocina cerrarse de golpe y su hijo pisando fuerte en la casa.

¡No está lista la cena, tengo hambre! Gritó el joven gobernante del universo que pronto sería depuesto.

Justin medía 134.112 cm [4'4 ″ [134,112 cm] de altura y 26,3 kg [58 libras], un poco pequeño para su edad. Tenía cabello castaño oscuro, ojos castaños y una cara redonda con la nariz recta ligeramente respingona. Su boca en forma de arco con labios carnosos estaba fruncida ya que sus deseos no se habían cumplido instantáneamente. Justin vestía una camisa de manga corta con botones de color azul claro, un suéter rojo, pantalones cortos de pana marrón, las piernas cortadas solo 3 ″ de largo, lo que dejaba ver muchas piernas, y calcetines de tobillo de color azul verdoso con zapatos de color marrón oscuro. .

La Sra. Michaels había decidido exactamente lo que iba a hacer. Había visto a su madre hacerse cargo de sus hermanos mayores y, por Dios, no iba a aguantar más la mala conducta y la falta de respeto de Justin.

Justin irrumpió en la sala de estar a punto de darle a su madre las órdenes de marcha cuando se detuvo en seco por una expresión en el rostro de su madre que no había visto antes. No sabía qué decir o hacer mientras la miraba; sabía que había un cambio a punto de ocurrir en su mundo, uno que estaba bastante seguro de que no le iba a gustar.

Lo he tenido jovencito, las cosas van a cambiar por aquí. ¡Vamos a tu habitación y te voy a dar las nalgadas que tanto te mereces! Ahora marcha.

Las palabras eran claras, pero su significado conmocionó y asustó a Justin hasta la médula. Empezó a protestar, a negarse a moverse, pero luego sus ojos se fijaron en el lugar del cepillo de pelo en la mano de su madre. No era su pincel ni el de ella, era más grande que sus pinceles y era morado. Tenía una sensación muy incómoda donde se iba a utilizar el cepillo. Sus manos se movieron hacia su trasero mientras su madre se movía hacia él.

Justin no se había movido y Margret sabía cómo su madre había movido a sus hermanos. Ella lo tomó por la parte de atrás del cuello de su suéter.

Golpeó la parte posterior del muslo desnudo de Justin causando dolor y sorpresa a su travieso niño de diez años. Dio un salto y caminó a su habitación mientras la mano de su madre golpeaba repetidamente la parte posterior de sus piernas justo debajo de la línea del dobladillo corto de sus pantalones cortos.

Oww, ouch, ouch mamá, mamá para, owww. El joven gimió mientras lo llevaban a su habitación.

Una vez que llegaron a la habitación de Justin, su madre le ordenó que se pusiera las manos detrás de la cabeza con los dedos entrelazados. El impacto de ella golpeando sus piernas desnudas hizo que él obedeciera sin pensar en resistir.

Su madre puso su mano izquierda en el costado de su muslo derecho y procedió a golpear el costado de su muslo izquierdo hasta que se puso rojo brillante y le escoció como la parte de atrás de sus piernas.

Justin no podía creer cuánto le dolía el lugar donde su madre había abofeteado y abofeteado. Estaba tan sorprendido que no podía moverse, incluso cuando ella cambió de manos y se tocó el muslo derecho hasta que brilló como una luz de freno.

Hará exactamente lo que le diga señor, ¿me comprende? Preguntó, puntuando cada palabra con una bofetada punzante.

Si mami, si. Justin suplicó, usando a mamá por primera vez en tres años con la esperanza de recibir un poco de misericordia.

Quítese los pantalones y la ropa interior. Luego te inclinarás sobre mi rodilla y te acostarás en mi regazo para que te den una palmada en el trasero. Margret dijo sentándose en la cama frente a su hijo.

El dolor de los muslos de Justin lo motivó a obedecer rápidamente. Rápidamente se desabrochó los pantalones cortos y bajó la cremallera. Margret notó de inmediato que no tenía calzoncillos y se sintió sorprendentemente excitado.

Dejó el cepillo de pelo junto a ella en la cama mientras Justin se inclinaba hacia atrás para bajar sus pantalones cortos sobre su trasero redondo y atrevido. Margret, al ver la excitación de su hijo, recordó que sus hermanos casi siempre habían tenido erecciones cuando su madre los azotaba y se preguntó por qué.

Justin dejó caer sus pantalones, sorprendido y confundido por el cambio de su madre. Se subió la camisa y la sostuvo con la barbilla mientras miraba hacia abajo. Las cosas estaban sucediendo demasiado rápido para él, y no de la forma que él quería. Estaba realmente confundido pero seguro de una cosa: iba a recibir una paliza.

Miró a su madre que estaba sentada en la cama dándole palmaditas en la mano con el cepillo de pelo. El fuerte golpe que hizo el cepillo en la piel de su mano hizo que se dieran cuenta de lo que iba a suceder.

Sobre mi rodilla joven. Margret ordenó sin dejar de acariciar el cepillo de pelo que tenía en la mano.

Justin se quitó los pantalones cortos y vistió nada más que camisa, suéter, zapatos y calcetines preparados para ser puestos sobre la rodilla para su primera paliza. Margret inclinó a su hijo a la posición de azotar y tiró de su camisa y suéter más arriba para despejar el área objetivo de azotes. Justin estaba asustado. Miró hacia el techo muy consciente de lo frías que se sentían sus piernas y su trasero expuesto. Juntó las manos con miedo mientras su madre lo sujetaba firmemente con la mano izquierda sujetando su cintura.

Te dejé correr salvajemente, señor. Ahora vamos a hacer las cosas de otra manera. El comportamiento travieso no será tolerado.

Margret puntuó esto con la primera palmada punzante del cepillo de pelo en el tierno y atrevido trasero de Justin, lo que provocó que Justin se sacudiera y gritara.

SMACK, OOOOWWWWW, SMACK, OOWWWW, SMACK, YEOWL, SMACK, SMACK

Ohhhh, oowwww, duele mami, por favor no más, ooowww Justin suplicó mientras el cepillo tocaba una canción de castigo en su trasero desnudo.

Margret sostuvo a Justin con firmeza y pasó el cepillo por cada centímetro de sus pálidos y carnosos montículos. El pincel impulsado por el recuerdo de cada vez que Justin había sido exigente, irrespetuoso y travieso. Descubrió que disfrutaba tenerlo en la mano y finalmente criar a su hijo.

Justin pateó con los pies y aulló cuando su trasero pasó de un estado pálido y frío a uno rojo caliente y punzante. Pronto, dos manchas rojas brillantes habían crecido en el centro de cada nalga debido a la repetida aplicación de su madre de la dura superficie de madera del cepillo a la suave superficie pálida de sus nalgas desnudas.

A través de los ojos llenos de lágrimas, Justin vio que su madre dejaba el cepillo de pelo junto a sus pantalones cortos en la cama. Sintió una momentánea sensación de alivio, la paliza había terminado. Una fuerte palmada de la mano de su madre en su región inferior ya ardiente rápidamente lo desengañó de ese pensamiento.

Golpe, cuando yo , golpe , golpedecirte, golpear,  hacer algo , golpear, golpear, golpear,  me obedecerás , golpearás, golpearás,  o tu pequeño trasero , golpearás, golpearás, golpearás,  pagará el precio , azotar, azotar, azotar, azotar, azotar, azotar, azotar, azotar.

Margret se aseguró de que Justin entendiera el nuevo orden mundial. Pronto le dolió la mano, aunque no tanto como el trasero rojo ardiente de su hijo. Y aunque su trasero ahora estaba bien azotado, Margret estaba lejos de terminar, quería que Justin estuviera completamente convencido de que las cosas habían cambiado y que ella era la jefa.

Justin estaba llorando a lágrima viva cuando una persona que no conocía, que no había conocido antes y que deseaba no volver a ver nunca más, le causaba dolor en el trasero. Las lágrimas manchaban sus mejillas y su nariz corría mientras lloraba con cada bofetada de una mano que nunca supo que podría ser tan fuerte.

Cuando su madre dejó de golpearle el trasero, el dolor donde se sentó fue tan grande que lo único que quería era que el dolor se detuviera y desapareciera.

Ahora párate ahí mirando hacia la esquina y agáchate para. Te voy a cambiar.  Margret dijo ayudando a Justin a ponerse de pie.

Margret señaló hacia donde lo quería. Se movía sobre piernas de madera, el calor y la picadura irradiaban de su trasero haciendo que incluso caminar fuera doloroso. La escuchó decir algo acerca de un interruptor, y sus nalgadas seguramente habían sido un cambio en cómo eran las cosas. No fue hasta que notó la rama delgada en su mesita de noche que se dio cuenta de lo que iba a suceder.

Al igual que con muchos niños cuyos padres emplean el castigo corporal como método de modificación de la conducta, Justin reconoció que la obediencia era su única opción y que cuanto antes, mejor para él.

Wa wa, ¿qué debo hacer? Justin sollozó.

Gire y mire hacia la esquina, ahora inclínese y sostenga sus tobillos. Si suelta los tobillos o se pone de pie, lo pondré sobre mi rodilla y comenzaremos de nuevo. ¿Entendido?

Sí, señora. Vinieron las palabras que Margret rara vez había escuchado de Justin,

Observó con una profunda sensación de satisfacción cómo Justin se daba la vuelta y presentaba su trasero carmesí para un mayor castigo, siguiendo sus órdenes rápida y correctamente. Tuvo que reprimir una sonrisa cuando Justin se enfrentó a una mirada manchada de lágrimas hacia atrás para ver lo que estaba a punto de suceder con sus doloridas y vulnerables nalgas.

Margret recogió la delgada rama de madera que había cortado del sauce en su patio trasero. 2 ½ 'de largo y 1/3 ″ de grosor, estaba segura de que dejaría una impresión en su hijo.

Mientras se colocaba detrás de su hijo inclinado, pensó en la fase inglesa; seis de los mejores. Tenía toda la intención de entregar seis de los mejores.

Te voy a dar seis lamidas con este interruptor. Cuenta después de cada uno y no se mueve. Si no cuenta ni se mueve, comenzaremos de nuevo.

Margret reprimió una sonrisa mientras miraba su práctico trabajo. Había algo muy gratificante en ver a su hijo inclinado y presentar sus nalgas desnudas y carmesí para que ella cambiara.

El trasero escarlata de Justin se apretó cuando su madre pulsó el interruptor un par de veces en el aire para sentir la herramienta de disciplina. Cuando el primer golpe azotó el área desnuda donde se unían el trasero y las piernas, el área para sentarse, Justin casi saltó por las nubes.

Yeeoooowwwwwllllll. Gimió mientras se enderezaba agarrando su cola en llamas.

Ella azotó el interruptor viscosamente en sus manos, te dije que no te movieras y que contaras . Entonces comenzamos de nuevo. Inclínese, no se mueva y cuente. ¡¡AHORA!!

Justin había estado haciendo un baile de nalgadas de chico travieso serio, saltando arriba y abajo, sus manos frotando su trasero tanto como podía tocándose allí, sus partes privadas moviéndose arriba y abajo al mismo tiempo que saltaba de un pie a otro. El látigo en sus manos llamó su atención y volvió a su posición anterior.

Uno, waaaa. Lloró esperando misericordia.

Demasiado tarde. Su madre respondió, accionando el interruptor a través de su tierno trasero rojo casi donde el primer golpe había aterrizado en su área para sentarse.

Con extrema fuerza de voluntad, Justin permaneció encorvado. Oooooonne. Sollozó.

Swish, thwack el interruptor azotado justo por encima de las primeras pestañas.

OOowww, tttwwwwoooo. El niño de diez años gritó.

Swish, thwack, yeowlllll, threeeee.

Swish, thwack , Plleeeaasssee, foooouurrr, no mmmmmoooore, pleassee. Mami, pllleeeasssse.  Justin gimió, sintiendo su trasero como si su madre estuviera colocando una barra de hierro al rojo vivo sobre él.

Swish, thwack , sin piedad Oooowww, ffiiive.

Swish, thwack. Howwllll, sssiiixxx. Justin gritó, pero se quedó agachado, con las nalgas apretadas esperando lo que vendría.

Ahora joven en la esquina, nariz a la pared con las manos en la cabeza. No te muevas hasta que te lo diga. MOVERSE.

Justin encontró doloroso enderezarse, como si su trasero se estuviera partiendo. Caminó como un pato hasta la esquina y tomó la posición que le había ordenado su madre, deseando con todas sus fuerzas que se apagara el fuego que sentía en el trasero.

Después de diez minutos, su trasero aún ardía y se había vuelto casi morado con 7 verdugones rojos enojados que marcaban la parte inferior. Margret regresó; orgulloso de que no se hubiera movido. Ella le puso la mano en el hombro y lo volvió hacia ella.

Te amo Justin y lamento no haberlo hecho antes para que aprendieras a comportarte mejor. Espero que entiendas que si te portas mal de ahora en adelante, te darán una palmada y te arrinconarán.  Dijo Margret, abrazando a Justin.
Sí mami. Justin sollozó, su trasero muy dolorido.

Margret se sintió conmovida por el tono contrito de la voz de Justin. Ella lo acercó a la cama y se sentó donde se había sentado para darle una nalgada, pero esta vez lo levantó y lo sentó en su regazo para que él se sentara a horcajadas sobre sus piernas. La abrazó con fuerza y ​​ella frotó suavemente sus doloridas y calientes nalgas.

Te amo mami, siento haber sido traviesa.

Está bien, Justin, solo teníamos que llegar al fondo del problema. Te amo hijo


lunes, 2 de agosto de 2021

Reconocimiento médico en el cole

Llegó como cada trimestre el reconocimiento médico. La Dra. Ruth era muy meticulosa y velaba por nuestra salud, si bien creo yo que era bastante pícara y se le notaba que le gustaba explorarnos y vaya de que manera.


Nada mas entrar a su consulta pude ver a mis dos compañeros Armand y Lucía subidos  sobre sus camillas, desnudos, a 4 patas con los culos en pompa y el termómetro en su ano. Estaban algo colorados pues la enfermera Julia se movía por la consulta como si nada, y al pasar a su lado sonreía  e incluso a Armand le dio una palmada en el culete a modo de ánimo. Se les veía graciosos en esa postura, con la pilila colgando y a Lucía con su vagina a la vista, todo ruborizados y con el termómetro  incrustado. Bueno, gracioso, glup, pronto me tocaría a mí, pensé. 

Me senté en al silla y la doctora me realizó preguntas sobre mi estado de salud, alimentación, hábitos  e incluso sobre si me masturbaba habitualmente y si me excitaba viendo a mis compañeros. Yo me ruboricé como un tomate. Estaba claro que me había pillado. Ella me sonrió e insistió. Tuve que reconocer que si, que a menudo, y también que si, que a veces me excitaba ver desnudas a las niñas, sobre todo cuando recibían una azotaina de algún profesor. Ay ay ay , replicó la doctora. Me mandó quitarme el pantalón, zapatillas y calzoncillo. Obedecí, pues no me quedaba otra. Con el culete al aire, y con la vista de mi compañera en esa postura no pude disimular mi erección. Mi pilila estaba bastante tiesilla. La doctora, llamó a la enfermera Julia y enseñándole mi estado de excitación y rubor, ambos rieron . Pensaba que eso era buena señal, pero no, no lo fue. La doctora le pidió a la enfermera Julia que le trajese el cepillo de pelo. Mal asunto pensé., dicho cepillo era famoso en el colegio, tanto la doctora como la enfermera lo usaban con frecuencia en lo que llamaban terapia de choque .


Pronto estuve en las rodillas de la doctora, si bien antes y para acrecentar mi vergüenza me colocó la pilila que estaba tiesa de la forma adecuada para poder estar, confortable en la azotaina. Inicialmente fue la fuerte mano de la doctora la que acompasadamente cayó sobre mi pobre culete, repartiendo bien los azotes en mis dos  blancas nalgas hasta adquirir lo que ella llamaba un saludable color rojizo. Entonces paro un par de minutos en los que me habló sobre la importancia del autocontrol sobre uno mismo y el no abusar de “manualidades” y ocupar así la mente en algo instructivo. Menuda charleta. La simpática enfermera entonces le acercó el temible cepillote, que había curtido por lo visto varias generaciones de culetes de traviesos colegiales. Picaba de lo lindo, y era difícil aguantar en la postura exigida. Tuve que aspear a veces las piernas  para evitar el escozor. Terminada la tunda me ordenó levantarme e instintivamente di unos brinquitos llevándome las manos al culo para sobármelo. La doctora tuvo al gentileza de dejarme hacerlo y debía ser divertido verme así viendo como mi pilila se movía con los saltitos mas aún cuando sin poder evitarlo  quizá por el calor de la zona seguía algo tiesilla, bueno solo a medias.


La doctora pidió entonces  a la enfermera Julia que me diese algo de crema fresca, y colocándome ella sobre su regazo, con su dulce mano me aplicó la crema a conciencia. Separaba mis nalgas y aprovechó para lubricarme el ano, dijo que para poner luego mejor el termómetro. Ni que decir tiene que seguía ruborizado hasta la orejas. Al acabar y con mi culito también bien rojo, me hizo desnudar del todo y me  colocó en la tercera de las camillas como a mis compañeros, y separando mis cachetes introdujo el termómetro anal, indicándome esperar mi turno. La Dra. Ruth se acercó y tras comprobar que Armand tenía una correcta temperatura, palpó su culete y su escroto, haciendo un gesto como de pensar, mmm buen potrillo, parece sano, y con una palmada en el culo le ordenó bajar de la camilla. Armand bajo y se colocó delante de la Doctora, que se sentó en una silla delante de ella. Agarró su pilila y le dijo que comprobaría su salud sexual. Manipuló sabiamente la tita de mi compañero poniéndola bien larga y gruesa.


Mandó entonces traer a la enfermera una escudilla pequeña metálica para las muestras, Julia la colocó esperando que el hábil trabajo de la doctora diese sus frutos. Armand estaba muy excitado y no tardo en surgir de su sana pilila un torrente blanco y cremoso, recogido por Julia  de inmediato. Tras ello la enfermera con una toallita higiénica limpió el agradecido miembro de Armand y con una palmada en el culo le mandó a vestirse. La misma operación se le realizó a Aroa, si bien en este caso el doctor indicó a Julia que fuese ella la que manipulase la vagina. 
Ni que decir tiene que fue también muy efectiva y con las hábiles y dulces manos de Julia, Aroa se corrió como nunca. Cuando llegó mi turno y después de la consabida lectura de temperatura y sobeteo de los huevetes y del escroto, de separarme las nalgas para comprobar el tono de mi esfínter con su dedo, y exclamar que era un protrillo muy sano, la doctora procedió como con Armand a extraerme la muestra ayudado por al experta Julia. Menuda corrida tuve, estaba como una moto y casi llenó la escudilla. Tras limpiarme con la toallita, Julia con la consabida palmada me envió también a vestirme. 

Esa noche en la habitación aún excitado, desobedecí al doctor y jugué con mi pilila recordándolo todo.

domingo, 1 de agosto de 2021

Las nalgadas comienzan a los 13 P3

Las nalgadas comienzan a los 13 (III)

De: garyl1@ix.netcom.com (Gary)

Becky miró su reloj y comenzó a entrar en pánico. Se suponía que iba a encontrarse con su madre y su hermano en el dentista y ya llegaba tarde. ¿Por qué tuvo que detenerse y hablar con sus amigos? Tenía la intención de hablar solo por un tiempo muy corto, pero había perdido la noción del tiempo y ahora estaba en problemas. Si esta fuera la primera vez, no estaría tan mal, pero ella hizo exactamente lo mismo hace una semana, y su madre apenas había podido conseguir que el consultorio del dentista programara otra cita para esta tarde, justo después de ella. cita del hermano. Pensó en las primeras nalgadas que recibió en su cumpleaños unos días antes y se imaginó a sí misma en el extremo receptor una vez más cuando llegó a casa. No fue un pensamiento agradable, mientras se apresuraba.

Nerviosa, entró en el consultorio del dentista, esperando contra toda esperanza que su madre estuviera de buen humor. Desafortunadamente, una mirada a su madre contó otra historia, ya que su madre tenía una mirada enojada por ella.

"Es amable de tu parte decidir hacerlo, Rebecca. No puedo creer que llegues tarde una vez más. ¿Hay alguna buena razón por la que no pudiste llegar a tiempo?"

"No mamá." Becky respondió, mirando al suelo y sin mirar a su madre.

"De alguna manera, han podido reorganizar algunas citas y haberte podido encajar, pero eso significa que Ricky y yo tenemos que quedarnos por ahí debido a tu continua irresponsabilidad. Estoy realmente cansado de eso, jovencita. Y tú vas a ser castigado por ello. ¡Ven aquí, ahora mismo! "

Los ojos de Becky se abrieron de par en par. "¿Qué vas a hacer? ¡No vas a ..... aquí no!"

"Lo siento, Rebecca, pero esto no puede esperar. Tal vez esto te enseñe algo de responsabilidad. ¡Ahora ven aquí!"

Becky miró ansiosamente a su alrededor en la abarrotada sala de espera, viendo a adultos y niños pequeños sentados alrededor de la habitación, pero, afortunadamente, a nadie de su grupo de edad.

"¡Por favor mamá! ¿No puedes al menos esperar hasta que lleguemos a casa? ¡¡Será tan vergonzoso !!"

"Jovencita, si tengo que atraparte, te darán nalgadas aquí y ahora, y cuando llegues a casa y de nuevo a la hora de dormir. ¡Tal vez te despierte un poco de vergüenza! ¡Por última vez, ven aquí! preguntarte de nuevo ".

Sin otra alternativa y sin querer recibir más azotes de los que ya tenía, Becky se acercó lentamente a su madre, que estaba sentada en una silla tapizada y sin brazos. Mientras se acercaba a su mamá, su muñeca fue agarrada y tirada sobre las rodillas de su mamá. Sintiendo que su falda gris plisada se levantaba como resultado de ser impulsada por las rodillas, Becky se inclinó hacia atrás para volver a colocarla en su lugar.

"No te molestes, Becky."

Para incomodidad de Becky, sintió que su madre le subía la parte de atrás de la falda, dejando sus bragas expuestas a todos en la sala de espera, provocando un gemido en los labios de Becky. Becky apretó los dientes, rezando para que su madre no le causara aún más humillación al desnudar su trasero.

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La buena noticia fue que le dejaron las bragas en su lugar. La mala noticia era que habían comenzado los azotes.

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"¡¡OUCH !! ¡OW !! ¡Duele!"

Dos azotes más golpearon el asiento volcado, provocando más gritos de dolor de la pobre chica. Mientras tanto, todos los ojos en la sala de espera estaban enfocados en la vista de una madre azotando a su pequeña hija adolescente. Para los niños pequeños que miraban, la mayoría se sorprendió, y algunos nerviosamente dejaron de jugar, como si su madre tuviera alguna idea de lo que estaba sucediendo.

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Becky ya no pensaba en quién estaba mirando, mientras se aplicaban azotes tras azotes en su trasero cubierto de bragas. En cambio, sus pensamientos estaban únicamente relacionados con el aumento de ardor que estaba sintiendo en su trasero. Aunque se salvó de que le descubrieran el trasero, sus bragas hicieron poco para aliviar el dolor del fuerte brazo derecho y la mano dura de su madre. De hecho, los azotes parecían más duros de lo que sintió en su cumpleaños. Pronto, las lágrimas corrieron por sus mejillas y, a medida que los azotes continuaban, se convirtió en un flujo constante, mientras el dolor seguía aumentando.

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Mientras tanto, Becky era el centro de atención, por parte de los otros padres en la habitación, quienes sentían simpatía por la niña a la que vieron recibir una fuerte palmada, así como respeto por su madre, por parte de Ricky, quien estaba inmensamente contento de que no fuera él. La posición de Becky, y de los niños y niñas que acompañaban a sus padres, algunos de los cuales se rieron de la situación de Becky y otros la miraron nerviosamente, y esperaban que sus propios padres no tuvieran ninguna idea al observar el castigo público.

No fue hasta que se dieron unos 50 azotes y Becky sollozó, que los azotes finalmente terminaron. No fue el final de la vergüenza de Becky, ya que sintió que le quitaban la falda y luego sintió que la levantaban. Luego la llevaron, con golpes que la impulsaron hacia adelante, a un rincón vacío de la sala de espera, donde fue depositada, con instrucciones de juntar sus manos frente a ella. Fue durante este tiempo que Becky realmente se sintió cohibida por cómo se veía, parada en la esquina sin la falda y las bragas a la vista, y sintió que su rostro se enrojecía en medio de las lágrimas al pensar en cómo se veía frente a las de su madre. rodillas recibiendo nalgadas. No fue hasta que pasaron 20 minutos que llegó el momento de su cita, pero a Becky le pareció el doble de tiempo. Y, para colmo de males, no fue

Dio la casualidad de que la higienista, Barbara Madison, que vino a buscar a Becky para su cita, era una amiga íntima de su madre. Mientras acompañaba a Becky al interior, mencionó que esperaba que Becky pudiera sentarse bien en la silla. Esto provocó una desafortunada reacción de Becky.

"¡Cállate! No es gracioso."

La higienista miró a la mamá de Becky, quien asintió con la cabeza e hizo un gesto con la mano.

"No, no es gracioso, Becky. Pero hace mucho tiempo." Inmediatamente después de su respuesta, Barbara agarró el brazo izquierdo de Becky con su brazo izquierdo, y luego le aplicó dos resonantes azotes al asiento de Becky, provocando un nuevo estallido de lágrimas.

"Ahora, ven, Rebecca, ya hiciste que tu mamá esperara lo suficiente, además de causar molestias en esta oficina. Compórtate, o habrá más de donde vinieron esas dos nalgadas".

Entraron, y a pesar de que Becky se retorció un poco mientras se sentaba mientras Barbara se limpiaba los dientes y su dentista revisaba y no encontraba caries. Después de lo cual, a Becky, para su alivio, se le permitió volver a ponerse la falda y fue una adolescente bien castigada la que salió de la oficina con su madre y su hermano. Y, aparte de las nalgadas a la hora de acostarse a las que su madre había aludido un poco, Becky pudo evitar más calentarse el trasero.


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1

Las nalgadas comienzan a los 13 P2

Las nalgadas comienzan a los 13 (II)

De: garyl1@ix.netcom.com (Gary)

Fueron dos días después del decimotercer cumpleaños de las gemelas. Fue ese día que descubrieron por primera vez lo que era recibir una nalgada. Y descubrieron que no era de su agrado en absoluto. Desafortunadamente, los adolescentes pueden tener pérdida de memoria a corto plazo, o eso parece.

Ricky y Jimmy, su amigo y vecino de al lado, estaban en la cocina, haciendo sus deberes, mientras masticaban galletas con chispas de chocolate. Durante el transcurso de la tarde, su conversación había cambiado a algo que Jimmy había hecho que lo había metido en problemas en casa. Como Ricky ya sabía que era un receptor frecuente de azotes en casa, Jimmy solo se sintió un poco avergonzado al mencionar que se había bronceado profundamente para su última escapada. No queriendo admitir que él también estaba sujeto a ser azotado, Ricky mintió y dijo que estaba contento de que ÉL no fuera azotado. Sin que Ricky lo supiera, esa declaración fue escuchada por su madre, que estaba en la habitación de al lado y estaba pasando por la cocina cuando dijo eso. Sacudió la cabeza, pero no llamó a Ricky por esta afirmación errónea. Habría tiempo para eso más tarde, pensó.

Más tarde llegó muy poco tiempo después cuando, limpiando en la sala de estar, encontró un corazón de manzana debajo del sofá. Sabía quién era el responsable ya que estaba envuelto en una toalla de papel, que es lo que hacía Ricky al comerse una manzana. También recordó haberle recordado a Ricky la noche anterior que se asegurara de que lo guardara correctamente, a lo que Ricky había insistido en que lo haría. Esta vez, decidió, no esperaría. Tomando el corazón de la manzana, se dirigió a la cocina.

"Richard, ¿te suena esto familiar?"

Ricky miró hacia arriba y tragó saliva. "Ah, supongo que lo olvidé. Lo guardaré ahora." Ricky se levantó para guardarlo, pero su mamá lo detuvo.

"NO, lo guardaré. Te pedí que hicieras anoche, y estabas tan indignado que pensé que no lo harías. Bueno, estoy cansado de limpiar después de ti y tu hermana y de escuchar tus excusas ".

"Oh, mamá, por favor, no es gran cosa".

"Oh, en serio, ¿no es gran cosa? Bueno, déjame decirte, jovencito, creo que es gran cosa. Y lo haré gran cosa". Luego, volviéndose hacia Jimmy, continuó. "Jimmy, antes Richard te mintió. No pude evitar escucharlo decirle que se alegraba de que no le pegaran. Bueno, eso era mentira, ¿no es así, Richard?"

"¡¡MAMÁ!!"

"¿No fue así, Richard? ¡¡Contéstame !!"

"Sí ...", murmuró.

"¿Qué pasa, algo anda mal con tus cuerdas vocales? No importa, será evidente en un minuto de todos modos".

Luego se acercó a Ricky, lo tomó de la muñeca y comenzó a acercarlo al taburete de la cocina.

"¡MAMÁ! ¡¡Por favor, no delante de Jimmy !!"

"¿Por qué no frente a Jimmy? Lo has visto ser azotado, ¿no es así? Probablemente le hayas recordado en el pasado que TÚ no fuiste azotado. Bueno, es una lástima, te azotaré cuando, dónde, y frente a cualquiera que yo elija. Le mostraremos a Jimmy que USTED recibe azotes ".

Habían llegado al taburete y ella tenía a Ricky parado frente a ella. A diferencia de hace dos días, hubo algunos preparativos necesarios para que su hijo estuviera listo para recibir las nalgadas. Cogió su cinturón y se lo desabrochó. Luego desabotonó la parte superior de sus jeans y luego los bajó la cremallera y comenzó a tirar de sus jeans hacia abajo. Mientras esto sucedía, Ricky estaba muy nervioso y se sintió muy infantil cuando su mamá lo desnudó. También odiaba la idea de que Jimmy fuera testigo de sus azotes. Demasiado pronto, sus jeans estaban a sus rodillas. Luego sintió que lo trasladaban al lado derecho de su madre y se tensó mientras esperaba su viaje a través del regazo de su madre. Por primera vez, estaría solo sobre las rodillas de su madre. Luego sintió que lo volvían sobre el regazo de espera de su madre. Una vez más, se sintió impotente, mientras le bajaban la ropa interior.

"No se ve tan alto y poderoso ahora, ¿verdad, Jimmy? El señor" no-recibe-nalgadas "parece un niño pequeño, ¿no es así?"

Aunque se sentía mal por su amigo, Jimmy no pudo evitar admitir para sí mismo que la visión de su amigo sobre la rodilla y a punto de recibir una nalgada le había dado una pequeña sensación de satisfacción. No ajeno a los azotes, recordó todas las veces que Ricky lo había presenciado siendo el receptor, así como todas las veces que Ricky había mencionado que no lo habían azotado. Bueno, ahora, el zapato estaba en el otro pie.

Ricky se sintió realmente incómodo cuando su madre comenzó a azotar. Ella solo usó su mano, pero azotó rápida y furiosamente y Ricky pronto estaba llorando de dolor. A diferencia de su primera experiencia con las nalgadas, las nalgadas no terminaron con 50, ya que las nalgadas continuaron más allá de ese número. Ni una pulgada de su trasero se perdió cuando se volvió leído por el aluvión de azotes. Ricky pateó, se retorció y se retorció, pero no pudo escapar ni una sola palmada de la mano castigadora de su madre.

Sus gritos pronto se convirtieron en sollozos absolutos a medida que le resultaba cada vez más difícil resistir el ataque. Entonces, finalmente terminó.

"Tienes suerte, jovencito, de que yo no use el cepillo para el cabello también. O que te quedes en un rincón, como el niño travieso que eres".

Los ojos de Jimmy se agrandaron ante eso. Ver a su amigo tener que pararse en la esquina sería todo un espectáculo, pensó. No pudo evitar tener la esperanza de que algún día lo vería ocurrir.

Si Ricky se sintió aliviado por escapar de la hora de la esquina, todavía estaba avergonzado por ser azotado frente a Jimmy, así como por la mención de su madre de que lo pusieron en la esquina. Todavía estaba a punto de sentirse más avergonzado.

"No te pondré en la esquina, aunque te lo mereces, porque Jimmy está aquí y no debería tener que esperarte. Pero, en cambio, creo que puedes perder tus jeans por el día.

Ricky estaba a punto de protestar, pero lo pensó mejor y no dijo una palabra, cuando sintió que le quitaban los zapatos y luego los vaqueros. Entonces su mamá le subió la ropa interior y lo dejó caer de rodillas. Luego, con la cara roja y el trasero rojo, volvió a la mesa de la cocina y se sentó con cautela, haciendo una mueca cuando su dolorido trasero hizo contacto con el duro asiento de la silla.

Tampoco fue el final, aunque su castigo adicional llegó más tarde, justo antes de acostarse. Estaba en su habitación, en pijama, cuando su mamá entró y le dijo que la acompañara al baño. Allí, vio a su mamá tomar una pastilla de jabón y mojarla bien. No muy seguro de lo que estaba a punto de suceder, se encogió cuando su madre le dijo que abriera la boca. Luego experimentó el desagradable sabor de que le lavaran la boca. Apenas evitó ahogarse con el sabor e incluso después de que su madre lo lavó con agua, el regusto permaneció. Luego lo llevaron de regreso a su habitación, donde lo llevaron a su silla y lo voltearon una vez más sobre las rodillas de su mamá y le bajaron la parte de abajo del pijama. Regañando a Ricky por su comportamiento y especialmente por sus mentiras, comenzó la segunda paliza del día de Ricky. Esta vez, las nalgadas a la hora de dormir terminaron en 50 nalgadas, lo suficiente como para dejar a Ricky llorando con fuerza. Luego volvió a colocar los pantalones del pijama sobre el trasero enrojecido y dejó que Ricky se levantara.

Con unas palabras de consuelo y un beso de buenas noches, envió a su hijo lloroso a la cama con una última palmada en el trasero de su pijama y salió de su habitación. Para Ricky, sería una noche de dormir boca abajo.


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1

Las nalgadas comienzan a los 13 P1

Las nalgadas comienzan a los 13

De: garyl1@ix.netcom.com (Gary)

Aquí está el primer capítulo de mi creación más reciente:

Cuando Ricky se despertó lentamente, recordó cuál era el día. Era sábado y no había clases, pero lo más importante, era su cumpleaños, así como el de su hermana gemela. Fue un hito, ya que él y su hermana ahora tenían 13 años ... ¡adolescentes! Para él, fue un día trascendental. Aún no lo sabía, pero sería más cierto de lo que hubiera esperado.

Mientras se levantaba, su madre entró en el dormitorio y abrió alegremente las persianas de su habitación, dejando que entrara el sol en este soleado día de primavera.

"¡Buenos días, Richard, hoy es tu gran día! ¡¡¡Feliz cumpleaños !!!!! ¿Por qué no te lavas y luego bajas a desayunar? No te molestes en vestirte, puedes hacerlo después".

Eso era diferente, pensó Ricky, pero no le importaba, y fue al baño a lavarse. Luego bajó las escaleras y su hermana, Becky, ya estaba allí. La mesa de la cocina ya estaba puesta y Ricky se dirigió hacia la mesa.

"Antes de que te sientes, Richard, hay algo de lo que ocuparse primero. ¿Por qué no vienen aquí tú y Rebecca?" Indicó un lugar frente a un taburete que había sacado y en el que se había sentado. "Este es un gran día para ustedes dos, ahora son adolescentes. Y aunque odio poner un freno a este día, hay algo con lo que lidiar. Seré honesto y les diré que he estado muy mal". decepcionado con su comportamiento. Me he dado cuenta de que ambos se han convertido en unos mocosos. Ambos han sido groseros, tanto conmigo como con los demás, y han desobedecido mis deseos más veces que me gustaría recordar ".

Tanto Ricky como Becky, se retorcían inquietos mientras estaban allí, escuchando el sermón de su madre. Era inusual que su mamá los regañara como lo estaba haciendo, y tanto Becky como Richard apenas prestaron atención, esperando ansiosamente desayunar y continuar con el día. Fue una actitud que su mamá notó.

"Como de costumbre, no estás prestando mucha atención a lo que digo. Supongo que es mi culpa, ya que siempre he dejado que te salgas con la tuya durante los primeros 13 años de tu vida. Pero eso tiene que cambiar. nunca te he dado nalgadas, ni tampoco te he castigado realmente por ninguno de tus malos comportamientos. Sé que otras familias dan nalgadas a sus hijos cuando se portan mal, pero yo tenía la opinión de que no era necesario ".

Ricky y Becky se miraron ante la mención de su madre de la palabra "azotes". Ambos sabían que la mayoría de sus amigos todavía recibían azotes, y se alegraron de que no lo fueran. Especialmente aquellos momentos en los que vieron a uno de sus amigos recibir una paliza en su presencia. El hecho de que no los azotaran también les permitió presumir ante sus amigos de que nunca las azotaban.

Su mamá prosiguió, "también es probable que en las familias que dan nalgadas, cuando su hijo o hija sea adolescente, el número de nalgadas sea cada vez menor. Al menos, supongo".

"¡Mamá! ¿No podemos desayunar ya?" Ricky se quejó, cansado de estar parado ahí escuchando el sermón de su madre y sin saber adónde iba con sus palabras.

"Cállate, Richard. Comerás cuando te diga que lo hagas. Me estoy cansando cada vez más de tu actitud, joven, y sería inteligente que lo supieras."

Picado y sorprendido por la reprimenda de su madre, Ricky se quedó allí, en silencio.

"Ahora, para continuar después de su grosera interrupción", miró a Ricky mientras hablaba, "mientras que en otras familias que dan nalgadas, las nalgadas probablemente se reducen para los niños cuando cumplen trece años, he decidido que en ESTA FAMILIA, ser diferente, porque las nalgadas no se han usado aquí ... al menos todavía no lo han hecho ".

Ricky se quedó allí, con la boca abierta por la sorpresa. También notó que su hermana tuvo la misma reacción. Seguramente, su mamá no iba a pegarles AHORA.

"Sí, niños, he decidido que no es demasiado tarde para cambiar mis costumbres. Tampoco es demasiado tarde para instituir algo de disciplina en esta casa. Con efecto inmediato, toda mala conducta será tratada de la manera en que debería haberlo hecho durante mucho tiempo. hace. Ahora, siempre que te portes mal, serás castigado con azotes. ¿Entienden ambos? "

Tanto Ricky como Becky se quedaron atónitos y protestaron poderosamente ante el pronunciamiento de su madre. Sus afirmaciones de ser demasiado mayores fueron refutadas por el hecho de que sus amigos todavía recibían azotes. Sus afirmaciones de ser buenas se encontraron con el comentario de su madre de que el tiempo lo dirá. Fue en este punto cuando se cayó el otro zapato.

"Hay una cosa más que no he mencionado. Como son tus cumpleaños, pensé que sería apropiado instituir una vieja costumbre. ¡¡¡Azotes de cumpleaños !!!"

"¡¡¡¡NO!!!!"

"¡¡¡DE NINGÚN MODO !!!! TIENES QUE ESTAR BROMANDO !!"

"Oh, no estoy bromeando, Richard, y no aprecio ese tono de voz. Ahora, los dos, por favor, párense a mi lado derecho. Y sería inteligente de su parte hacer lo que les dicen sin discutir. por un cambio."

Los dos nuevos adolescentes caminaron lenta y silenciosamente hacia el lado derecho de su madre mientras ella se sentaba en el taburete. Aunque nunca antes habían recibido una palmada, sabían lo que implicaba una paliza y ninguno estaba ansioso por experimentar lo que solo habían presenciado antes. Su mamá era alta y atlética y la "plataforma" que presentaba cuando se sentaba en el taburete era imponente. No pasó mucho tiempo para que su madre les permitiera experimentar la singularidad de la posición tradicional de azotes. Primero agarró la muñeca de Becky y tiró de ella sobre sus rodillas. Luego, para sorpresa de Ricky, después de haber visto a su hermana apoderarse de las rodillas de su madre y esperar que su hermana la azotara primero, lo agarraron de la muñeca y lo pusieron sobre las rodillas de su madre, afuera y al lado de su hermana. Se sintió extraño para ambos adolescentes, mientras observaban el patrón del piso debajo de ellos. Ambos se sentían impotentes, ya que no podían alcanzar el suelo ni con las manos ni con los pies. Para su consternación, aunque no realmente para su sorpresa, después de haber visto lo que sucedía con sus amigos, cada uno de ellos, a su vez, sintió la mano de su madre en la cintura de la parte inferior de su pijama y luego sintió que la parte inferior de su pijama bajaba lenta e inexorablemente más allá de su cintura. traseros vírgenes. Ambos adolescentes se retorcieron y retorcieron, al sentir sus traseros expuestos. La mano en la cintura de la parte inferior de su pijama y luego sintió que la parte inferior de su pijama bajaba lenta e inexorablemente más allá de sus traseros vírgenes. Ambos adolescentes se retorcieron y retorcieron, al sentir sus traseros expuestos. La mano en la cintura de la parte inferior de su pijama y luego sintió que la parte inferior de su pijama bajaba lenta e inexorablemente más allá de sus traseros vírgenes. Ambos adolescentes se retorcieron y retorcieron, al sentir sus traseros expuestos.

"Está bien, creo que es hora de que empiecen las nalgadas de tu cumpleaños".

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"¡AY!"

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"¡AY!"

Golpeó la cima de cada uno de los fondos que se le presentaron, provocando una respuesta de ambos. Al darse cuenta de la mancha roja que quedaba, continuó azotando, pasando de uno atrás al otro. Su brazo fuerte golpeó repetidamente a los objetivos que esperaban, causando que tanto Ricky como Becky gritaran de dolor. Como nunca antes habían sido azotados, sus traseros eran sensibles a los azotes de la mano castigadora y no pasó mucho tiempo para que los dos comenzaran a llorar, para satisfacción de su madre, al ver que los azotes eran efectivos para sus dos hijos. Ella esperaba que hubiera muchos viajes repetidos en su regazo para ambos o uno de los dos adolescentes que actualmente estaban sobre sus rodillas, y estaba contenta de que sería un buen castigo para ellos cuando se portaran mal.

No queriendo exagerar esta primera parte de sus nalgadas de cumpleaños, se detuvo después de administrar 50 nalgadas a cada uno de Ricky y Becky, las últimas aplicadas en la parte inferior de sus traseros, donde se sientan.

"Ok, se acabó, vamos a desayunar." Era demasiado alegre para los gemelos, pero, una vez que se subieron los pantalones del pijama, se levantaron del regazo de su madre y se frotaron el trasero con entusiasmo, una vista que hizo que su madre se riera por dentro. Parecían dos niños pequeños bien azotados mientras se frotaban. Se sentaron con cautela en las duras sillas de madera de la cocina y ambos no pudieron evitar retorcerse mientras esperaban su desayuno.

Los gemelos aún no lo sabían, pero sus nalgadas de cumpleaños aún no habían terminado. Su mamá tenía más en mente para ellos. No fue hasta que terminó el desayuno que se enteraron.

"De acuerdo, niños, terminemos la segunda parte de las nalgadas de su cumpleaños y luego podrán disfrutar de sus cumpleaños".

"¿Qué? ¿Más azotes? ¿No nos han azotado lo suficiente? ¡¡Ni siquiera hemos hecho nada !!" Ricky protestó en voz alta.

"Oh, has hecho mucho últimamente, así que no actúes tan inocente. Y te advertí antes de discutir conmigo, ¿no es así? Ahora, los dos, a mi lado derecho, como antes".

Lo hicieron, pero después de que Becky fue colocada en el regazo de su madre y se alcanzó a Ricky para colocarlo junto a su hermana, Ricky cometió el error de alejarse del alcance de su madre.

"¡Richard, vuelve aquí en este instante! ¡Si tengo que buscarte, serás un niño arrepentido cuando termine contigo!"

La voz severa y exigente de su madre obligó a Ricky a escuchar y dio un paso adelante, permitiendo que su madre tirara de él sobre sus rodillas. Luego, a ambos gemelos se les desnudó el trasero una vez más. Detrás de ellos, escucharon un cajón abrirse y luego cerrarse.

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"OOOOOWWWW !!!!"

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"¡¡¡OOOOOOWWWWW !!!"

Después de una palmada cada uno, los gemelos sabían que no era la mano de su madre la que los había golpeado. Fuera lo que fuera, dolía mucho más que antes. Antes de que tuvieran tiempo de pensar demasiado en ello, los azotes continuaron.

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A diferencia de los azotes anteriores, esta vez los azotes se detuvieron en 13 cada uno. Tanto Ricky como Becky sollozaban por las dolorosas nalgadas que, sin que los gemelos supieran, se las dieron con un cepillo de madera dura, obtenido por su madre exactamente para este propósito. Ambos traseros desnudos estaban rojos por las duras azotes. Para los gemelos, las nalgadas aún no habían terminado, especialmente para Ricky. Para Becky, todo lo que le quedaba era la paliza para seguir creciendo.

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"AAAAARRRRRRRRGGGGGGGHHH"

El azote fue especialmente duro, lo que hizo que Becky realmente gritara de dolor.

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El cepillo golpeó con fuerza el trasero de Ricky y él gritó de dolor.

"Está bien, Becky, tu azotaina ha terminado. Quédate donde estás mientras yo termino con Ricky."

"¡No, por favor, seré bueno! ¡No más!"

"Lo siento, Ricky, pero te advertí que no debiste discutir conmigo y no cooperaste conmigo, así que recibirás una nalgada extra de cumpleaños. Usando su brazo izquierdo para asegurarse de que Ricky permaneciera en su regazo, reanudó las nalgadas de Ricky". .

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Después de la duodécima nalgada, se detuvo, mientras Ricky sollozaba y sollozaba. Era más de lo que pretendía el primer día, pero Ricky simplemente no escuchó.

"Una azotaina más, y se acabó".

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La última nalgada fue dura y Ricky gritó cuando le quemó el trasero.

"Espero que ambos hayan aprendido de esto. Si se comportan, no tienen nada de qué preocuparse, pero si no ..." Dejó el resto sin decir, pero estaba claro a qué se refería. . Luego, a diferencia de antes, sus pijamas no se levantaron, pero ambos fueron retirados de su posición sobre las rodillas de su madre y rápidamente marcharon a un rincón vacío en la cocina, otra nueva experiencia para los pobres gemelos.

"Mantén tus manos alejadas de tus traseros. Ambos se paran frente a la pared y piensan cómo se van a comportar y evitarán que los azoten. Todo depende de ustedes. Y recuerden, no se froten, o regresarán sobre mi rodilla para más azotes ".

Entonces, los dos se quedaron de pie frente a la pared, pensando más en el dolor que sintieron desde las primeras nalgadas de su vida y no les gustó ni un poco. Ambos resistieron el impulso y la tentación de estirarse hacia atrás y aliviar un poco el dolor, ya que no querían un viaje de regreso sobre las rodillas de su madre. También estaba la sensación de que los trataban como si fueran niños pequeños y los obligaran a pararse en un rincón. Fue una sensación más sentida por Ricky, porque, mientras Becky se excusó de la esquina a los 10 minutos, Ricky tuvo que aguantar 10 minutos más, esta vez solo y completamente enterrado en la esquina, y esos diez minutos parecían el doble.

Finalmente, habían pasado los últimos diez minutos y sintió que le subían la parte de abajo del pijama y su madre le dijo que ahora podía darse la vuelta y subir las escaleras para vestirse. Mientras lo hacía, vio, como lo hizo Becky antes, lo que su madre había usado con ellos para la segunda nalgada, al ver el cepillo para el cabello apoyado en la encimera, probablemente dejado allí a propósito. Al salir de la cocina, Ricky supo que su encantadora y joven vida había terminado.


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lunes, 24 de mayo de 2021

Lo que más odio P6

Lo que más odio

Parte 06

por No Name 

¡Ayuda al archivo! Indíquenos si falta alguna etiqueta de historia o si es incorrecta.
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Básicamente me escondí en mi habitación por el resto del día. Era demasiado vergonzoso enfrentar a las personas que me habían azotado el trasero desnudo, o en el caso de Julia, ver cómo me azotaban, o en el caso de Alan, escuchar y ver las secuelas.

Cuando Susie (¡por fin!) Se cansó de azotarme el trasero, me dejó ponerme de pie. Traté de mantener la compostura y actuar de manera varonil frente a ella y Julia, pero fue difícil. Lo admito: tenía ganas de llorar, no principalmente por el dolor, sino por la humillación, la impotencia y la frustración. Esta podría haber sido la peor tarde de mi vida.

Miré a Susie pidiendo permiso para irme. Eso en sí mismo muestra cuán degradada estaba mi situación. ¡Pensar que necesitaba el permiso de mi mandona hermana pequeña para salir de su habitación! Pero en este punto estaba acostumbrado a seguir todas sus instrucciones. "¡Sube ese trasero desnudo más alto!" ella diría, y yo lo empujaría más alto. "¡Deja de apretar tus moños!" y dejaría de apretar los puños. "Dime que te mereces estos azotes". Yo diría que me lo merecía. "¡Deja de retorcerte!"

En este, Julia había intervenido: "Me gusta cuando se retuerce, hace que sus nalgas se vean adorables". Entonces Susie dijo que no tenía que dejar de retorcerme. Pero traté de dejar de retorcerme, de todos modos, ¡no quiero que las chicas miren mi trasero desnudo y lo llamen "adorable"!

Me quedé allí esperando el permiso para irme, sabiendo que Susie y Julia estaban haciendo una última inspección visual de todo mi cuerpo. "¡Sal!" Ordenó Susie.

Entonces recordé algo. "Dijiste que borrarías ese mensaje", le recordé.

Susie vaciló. "No lo sé", dijo. “Fuiste un poco lento para seguir algunas de mis instrucciones. Tengo que pensarlo." Ella me dio una sonrisa malvada.

Pero intervino Julia. "Oh, vamos, Susie", instó. "Obtuvimos exactamente lo que queríamos del trato". Pausa corta. "Sé que lo hice." Ella me miró con timidez, los ojos de él se desviaron hacia mis partes íntimas, luego de vuelta a mi cara. "Deberías cumplir tu palabra".

"Oh, vamos, solo estaba bromeando", dijo Susie. "¿No puedes aceptar una broma, hermano mayor?" Su tono de la palabra "grande" fue sarcástico, como si me hubieran reducido al nivel de un hermano pequeño.

Bueno, de hecho, mi sentido del humor no estaba en su apogeo. Ser desnudado, azotado y humillado por dos chicas más jóvenes, y hacer que parezca ridículo, no hace que un chico esté de humor para más bromas a su costa.

Susie sacó su teléfono celular de un bolsillo e hizo una producción para borrar el mensaje. Me entregó el teléfono y dijo: "No dudes en probarlo".

Yo hice. No confío en mi hermana, ni un poquito. Pero esta vez ella estaba diciendo la verdad.

De repente me sentí muy cansado, muy desnudo y muy maltratado. Me di la vuelta y salí por la puerta, mostrándoles mi trasero desnudo a las dos chicas mientras avanzaba. En el pasillo, mi molesto hermano pequeño Alan estaba esperando. Sin duda, había escuchado todo el calvario. Cuando vio mi yo desnudo, sonrió tan ampliamente que si sonreía más sus orejas se arrugarían. Me siguió a mi habitación, donde me mostró dónde había puesto mi ropa.

"Tu trasero está terriblemente rojo", dijo. "Me alegro de que no me haya pasado a mí".

"Fuera", fue todo lo que tuve que decirle. Me volví a poner la ropa, sin siquiera molestarme en comprobar el estado de mi trasero en el espejo.

Solo en mi habitación, corría un serio peligro de caer en depresión. Así que bajé las escaleras. Escuché la televisión y fui a la sala de estar, donde los tres estaban viendo una película, "La princesa prometida", que resulta ser una de mis favoritas. Las dos chicas estaban en el sofá; Alan acercó una silla de madera. Me acerqué pensando que vería el resto de la película con ellos.

Julia me miró. Ella no dijo nada. Ella solo me miró. Me sentí sonrojarme. Si fuera como si sus ojos brillantes me vieran, de nuevo, sin ropa. Ella sonrió y respiró profundamente. Me sentí tan desnudo como si estuviera desnudo.

Susie fingió, al principio, no reconocerme. Luego dijo: “Oh, eres tú, Jonathan. No te reconocí con la ropa puesta ". Los tres encontraron ese comentario extremadamente ingenioso.

Luego preguntó: “¿Regresaste por un poco más? ¿Me perdí un lugar en tu trasero? ¿Dejé parte de tu trasero sin azotar? " Se sentó en el sofá y se rió entre dientes ante sus preguntas.

Alan intervino: “Te ofrecería mi silla. Pero probablemente te resulte demasiado doloroso sentarte ". Se volvió hacia las chicas y dijo, ansioso: “¡Deberías haber visto el trasero de Jonathan! ¡Era realmente rojo, como rojo fuego! "

Las chicas dijeron al unísono: "Lo vimos".

Susie agregó: "Tienes razón, estaba muy rojo". Luego, con satisfacción: "Lo hice".

Bueno, ya había tenido suficiente de esta conversación. Era mejor estar solo en mi habitación que en compañía de toda esta charla sobre mis azotes.

Ahí fue donde mi madre me encontró más tarde cuando llegó a casa: acostada en mi cama, escuchando música, tratando de olvidar lo que había sucedido. Entró en mi habitación sin llamar y me gritó que me quitara los auriculares. Ella estaba empapada por algo.

"Jonathan Rory Fessenden", comenzó, inquietantemente, "¿Qué te dije que hicieras esta tarde antes que nada?"

"Um, estar de pie en la cocina durante media hora, como un completo idiota", dije. No debería haber agregado el "como un completo idiota", pero eso es lo que pensé.
"No, me refiero a tus quehaceres, no a tu castigo", dijo. “Y por cierto, jovencito, no aprecio esa actitud. Estuviste tan cerca de recibir una paliza por lo que hiciste ". Mantuvo dos dedos separados por medio milímetro. “Si no hubiera tenido tanta prisa, lo habría hecho. No me importa quién estaba en la casa para verlo ". Ahora se estaba preparando para una diatriba.

Noté movimiento en el pasillo. Sin duda, Alan y Susie estaban pasando el rato disfrutando de cada palabra de esta conversación unilateral. Les encanta cuando me meto en problemas.

A estas alturas, me di cuenta de que estaba hablando del hecho de que yo no había vaciado las papeleras y sacado la basura. Las nalgadas de mi tarde habían sido tan molestas que me olvidé de hacer mis quehaceres.

“Pero no, decido ser indulgente. ¿Y qué gracias recibo? Ignoras por completo lo único que te pido que hagas. ¿Quién te crees que eres, jovencito? ¿Es usted una especie de huésped de honor en esta casa, sin nada que aportar a cambio? ¿Crees que debería esperar de tus pies y manos y no tienes que mover un dedo para ayudar? "

No creo que estas preguntas requieran respuesta. Así que solo escuché, con creciente aprensión.

“Bueno, obviamente cometí un error al ser indulgente. Te mereces una buena, dura, nalgada por tomar el teléfono celular de tu hermana esta tarde y luego mentir al respecto. Y estás recibiendo el cepillo de pelo por no hacer tus quehaceres ". La idea de infligir estos castigos pareció animarla. "Sí, eso es exactamente lo que voy a hacer". Asintió para sí misma, como si respondiera a alguna discusión interior.

"Madre, hay algo que debes saber". Susie entró en la habitación, muy seria. Mi corazon se hundio. ¿Qué acusación iba a agregar a la lista? Madre la miró inquisitivamente.

"Jonathan debió haber usado su tiempo en la cocina para pensar las cosas, como dijiste que hiciera, porque después vino a verme y se disculpó". Ella hizo una pausa. “Realmente se disculpó, mamá. Bien. También delante de Julia. Prometió que nunca volvería a tomar ninguna de mis propiedades sin permiso ".

Estaba sin palabras. ¿Susie realmente me estaba defendiendo?

"Así que creo que aprendió la lección y no necesita más castigo por lo que hizo".

Guau.

Incluso mi madre parecía perturbada por este acontecimiento inesperado. "Bueno, está bien", dijo. "Es muy amable de tu parte que me lo digas".

Volviéndose hacia mí, dijo: “Estoy complacida contigo, Jonathan, por enfrentar tu mala conducta. ¿De verdad sientes lo que hiciste?

Le aseguré que sí. Las nalgadas de Susie esa tarde no habían sido duras, pero fueron largas, y mi trasero todavía estaba rojo y dolorido. Una segunda paliza sería más de lo que podría enfrentar. El alivio debió de mostrarse en mi rostro.

Madre agregó: “Eso está muy bien, pero todavía está el asunto de las tareas que no hiciste. No puedo dejar que eso quede impune. Bájate los pantalones y comencemos con tus azotes ".

Susie habló de nuevo. “¿Mamá? ¿Puedo decirte algo más? Después de que se disculpó, Jonathan pasó la siguiente hora ayudándome con mi tarea. Le pedí que lo hiciera y fue muy amable al respecto. Creo que por eso se olvidó de la basura ".

Me quedé estupefacto. ¿Ayudar a Susie con su tarea? Claro, ella era más joven y estaba en un grado más bajo que yo, pero siempre saca excelentes calificaciones y yo, bueno, digamos que no soy la estrella de la clase. ¿Por qué estaba diciendo estas mentiras? Puedo imaginarme a Susie mintiendo para que me azoten, pero ¿para ahorrarme una?

Luego Susie agregó: “Y luego Jonathan no se sentía bien. Dijo que le dolía la cabeza. Así que le sugerí que se acostara unos minutos. No fue culpa suya. Madre, no te preocupes por nada. Vaciaré las papeleras y sacaré la basura. Es lo menos que puedo hacer por mi agradable hermano mayor ". Ella sonrió dulcemente. "Conseguiré que Alan me ayude". (De hecho, tan pronto como mamá se fue, hizo que Alan hiciera todo el trabajo).

Luego agregó: “Y por cierto, borré ese mensaje de mi teléfono celular. No tenías que preguntarme por segunda vez. Jonathan lo confirmará ". Madre me miró y asentí. "Realmente no iba a jugarlo para nadie, de todos modos".

Madre se balanceó sobre sus talones. “Susie, siempre eres una joven muy responsable, pero estoy más impresionada que nunca. No muchas hermanas tendrían una actitud tan madura hacia su hermano. Cuando tenía tu edad, en realidad me gustaba cuando mis hermanos se metían en problemas, si puedes creerlo. Sin embargo, tomó su disciplina en la mano la semana pasada, cuando yo no estaba disponible, y el mismo Jonathan elogió su actitud y su desempeño. Luego, cuando tuviste esa grabación vergonzosa, no la usaste en su contra. Y ahora, lo defiendes cuando su comportamiento no fue tan travieso como parece. Me enorgullece ser madre, haber criado a una joven tan madura y responsable como hija ".

Susie disfrutó de los elogios. Todavía me preguntaba por qué me estaba sacando del apuro. Cualquiera sea la razón, estaba agradecido por ello.

Madre se dio la vuelta y salió de la habitación. Al salir, comentó: "Esta fue una noche muy informativa".

Cuando estuvo fuera del alcance del oído, miré a mi hermana y le dije: “Gracias, Suze. No sé qué decir ". Quizás la había juzgado mal. Quizás esta vez hizo algo bueno.

Entonces nuestra madre volvió a aparecer. "Tu padre y yo hemos estado hablando de hacer un viaje para celebrar nuestro aniversario". Esto me pareció bastante aleatorio, por lo que mi atención comenzó a divagar. "Había pensado que podríamos pedirle a su tía Lillian que viniera a cuidarlos, niños, pero ahora estoy pensando que tal vez podamos dejarlos a cargo de sus hermanos mientras no estamos". Dirigió estas palabras a Susie.

Volví a prestar atención. "¿Qué, qué?" Tartamudeé. ¿Dejar a Susie a cargo? Soy la mayor ”, le recordé.

Susie puso los ojos en blanco y su madre respondió: “Jonathan, puede que seas mayor, pero tu comportamiento está lejos de lo que debería ser. Parece que tengo que azotarte cada vez más estos días. Como no te comportarás, alguien tiene que estar a cargo que pueda asegurarse de que lo hagas ".

"¿Quieres decir que Susie podrá azotarme mientras no estás?" Pregunté incrédulo.

“Bueno, no lo había pensado en esos términos, Jonathan, pero tal vez sea bueno que su autoridad sea clara. Recuerda, tú mismo me dijiste que Susie hizo un buen trabajo dándote nalgadas la semana pasada, y por tu propia solicitud, debo recordártelo. Y Susie me dijo que le agradeciste por hacerlo. Creo que ambos sabemos que podemos confiar en tu hermana ".

Esta fue una completa catástrofe.

Un poco más tarde, cuando caminaba por el pasillo hacia el baño, noté que la puerta del dormitorio de Alan estaba entreabierta. Susie y él estaban adentro, en profunda conversación. Me demoré para escuchar lo que decían.

Alan estaba diciendo: “¿Por qué tuve que sacar la basura apestosa? Ese es el trabajo de Jonathan ".

No escuché bien la respuesta de Susie.

“Sí, bueno, me estaba preguntando sobre eso. ¿Por qué le dijiste a mamá esa historia de mierda de que Jonathan se disculpó y te ayudó con tu tarea y esas cosas?

“Piénsalo, insensatos. Mamá estaba a punto de hacer que Jonathan se bajara los pantalones para darle una paliza, ¿verdad? Ella habría visto su trasero, ¿verdad? Se habría dado cuenta de que la habían azotado recientemente, ¿verdad? Mamá puede ser una bombilla tenue, pero incluso ella se habría dado cuenta de que estaba pasando algo de lo que no le dijimos. Los traseros de las personas no son azotados por la ósmosis. Habría querido saber por qué, por quién y con qué autoridad. ¿Crees que Jonathan podría mantener la boca cerrada sobre lo que pasó? ¿Y si ella estaba amenazando con darle una palmada? Y cuando se enteró, engañé a Jonathan y usé esa grabación para chantajearlo, y lo hice desfilar desnudo frente a todos nosotros, incluso frente a Julia, ¿crees que ella lo aprobaría? De alguna manera, no creo que me hubiera ido bien ".

Me quedé allí en el pasillo, amaneciendo. Pero no había absolutamente nada que pudiera hacer.

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