lunes, 1 de febrero de 2021

El gusto de Nicole por llevar pañales 3

Habían pasado muchos días después de que la pequeña hermosa Nicole tuvo sus momentos en que se volvía como loquita pensando en artículos para bebés. En esos días que transcurrieron, no volvió a pensar en pañales por ningún momento, y cuando los divisaba por las calles al mirar a las madres con sus bebés o sus hijos pequeños, pensaba en cosas distintas para no recaer en eso como aquellos momentos. Por la tarde, a la hora de la salida de la escuela, Nicole iba con sus amigas disfrutando de terminar las pesadas tareas de matemáticas e historia, con libertad por todo el fin de semana para irse a pasear y poder planear con libertad la ida al cine al siguiente día que era sábado. Una de las amigas de Nicole llamada mindy le pidió que la acompañara a su casa para que pasara unas horas con ella, y disfrutaran de las películas que había comprado de princesas, comiendo golosinas con sabor a queso y pintaran las láminas que le compraron de la misma temática. Nicole aceptó gustosa, pasando a dejar sus pertenencias escolares a su casa, arrojando sus libros y mochila al sillón, corriendo a su cuarto para despojarse el uniforme escolar. Salió al encuentro con su amiga llevando un bonito mallón rosa, una blusa blanca de polo y zapatos morados, ajustándose sus cabellos con una liga. -te ves hermosa, mi amiguita-. Dijo mindy, sonriente, dándole lugar a Nicole. Su amiga agradeció, asegurándose su cinturón, y la madre de mindy partió al lugar donde pasarían primero. En el auto, las dos amigas iban mirando todo el lugar en silencio, hasta que Nicole vio que se detuvieron en un supermercado. -¿qué vamos a comprar?-. Preguntó Nicole. -mi mamá va a comprar los pañales de mi primita que está en mi casa, la estamos cuidando por las tardes, pues mi tía trabaja en esas horas-. Respondió mindy, bajando del auto. Nicole se sorprendió, bajando también, teniendo en su mente la visión de paquetes de pañales y lo que había hecho y pensado hace muchísimos días a solas. Dio por hecho que ya había sido superado, por lo que de manera normal se fue al lado de su mejor amiga, tomadas de la mano, ingresando al supermercado, sintiendo el clima del sitio, frío, viendo que habían zapatos, ropa, modelos, ofertas, variedad de utilería femenina por doquier. Antes de irse al lugar de destino, vieron algunos zapatos, soñando con comprarse el par en algún otro momento. Veinte minutos después, se fueron a la sección de bebés. Mientras iban caminando, Nicole fue viendo que mientras más se acercaban, iba contemplando las cunas, las mesas para cambiar, todos los equipos para el cuidado de niños pequeños en las guarderías, apreciando el sentimiento que le hacía querer tocarlo. Sabiendo que su amiga no diría nada, se acercó a una cuna y la vio por dentro, tocando su colchón, apreciando que era bastante suave. -¿te imaginas estar ahí dentro y dormir como bebé?-. Preguntó mindy, observando también. Nicole sonrió, poniéndose roja, como si su amiga le estuviera leyendo la mente y provocara preguntas relativas a propósito. Seguido llegaron a donde estaban los pañales, acomodados en pirámides, columnas y en espiral. Nicole se sentía diminuta ante esas montañas de artículos, miraba hacia arriba y podía sentir que flotaría para tocar la punta del último paquete. Quiso olvidar esas ilusiones para no caer en la tentación y la ilusión de tener un pañal en sus manos, pero en ese momento, llegaron a su nariz los diversos olores de los paquetes, y más cuando la madre de su amiga fue poniendo paquetes de toallitas húmedas en el carrito, las cuales también liberaron olor infantil. Nicole vio que mindy olía los paquetes de toallitas húmedas como diversión, y ella también lo hizo, disfrutándolo, respirándolo como si fuese una obsesión, y dejó el sobre en su lugar cuando se iniciaban a retirar, al ver que todo estaba completo en los requerimientos para el cuidado del familiar de mindy. Nicole vio por última vez los tipos de pañales que había ahí, para niños y niñas, colores azules, blancos, morados, rosas, verdes pistache, con diversas texturas, tallas, en fin, y volvió a irse tomada de la mano con mindy. Retornaron tranquilamente y llegaron a la casa de mindy. Las dos niñas guardaron las cosas compradas en su lugar. Nicole vio que la prima de su amiga era una pequeña de cuatro años, quien tenían usando pañales todo el tiempo, debido a que la tía de mindy no se los había retirado aún. Pasó una hora, en la que las dos amigas jugaron como nunca en el cuarto de mindy, entreteniéndose con las muñecas y algunos peluches, en la comidita con frituras y golosinas, cuidándolas como si fuesen sus hijos. Cuando bajaron para llenar las botellas con más agua de limón en la cocina, vieron que la madre de mindy le estaba cambiando el pañal a la pequeña bebé en el sillón, limpiándole con toallitas húmedas su piel, retirándole el calzón Huggies, el cual se hallaba totalmente orinado y no aguantaría más. La mirada de Nicole se puso seria, como si sintiera odio por la niña, teniendo esa voz en su mente que le decía de nuevo: “¿qué se sentirá tener uno puesto? ¿Te lo vas a perder o te lo vas a poner? Ella lo disfruta y tú no”. Al beber su vaso con agua de limón, volvió a fijar su vista en la niña que fue puesta en su nuevo pañal de los que le compraron, admirando las maneras en que le cruzaban por las piernas y el grosor que tenía. Una fuerte inquietud le estaba dominando su mente, se estaba haciendo más fuerte cada vez con solo escuchar los ruidos de los elementos infantiles siendo guardados en sus estuches hasta el nuevo cambio. Ella se fue con su amiga de nuevo al cuarto, obligando a su mente a centrarse en el juego para continuarlo sin problemas. Y así fue, las dos amigas jugaron con los peluches y las muñecas, las que tenían en una pequeña mesa con galletas y Sabritas en ambiente de fiesta. MEDIA HORA DESPUÉS… El juego de las dos tomó un ritmo más cuidador, a Nicole se le había pasado el efecto de la incógnita por los productos de bebés, por lo que pudo jugar normalmente, siendo la madre de dos conejos de peluche y mindy la madre de dos barbies. -¿Qué te parece si les ponemos talco para que huelan rico?-. Preguntó mindy a Nicole, sintiendo que sus barbies y todos los juguetes olían a polvo y tela. A Nicole se le hizo raro el tener que echarles ese polvo a los juguetes, pero tras pensarlo unos segundos sonriente, aceptó. Al ver a mindy levantarse para ir por el talco de su primita, ella se mantuvo ahí hincada en su lado de la mesa sobándose el rostro y sus ojos, diciéndose a sí misma: “contrólate, contrólate, que no te afecte, que no te afecte”… Así se mantuvo hasta que su amiga volvió con la gran botella de talco en las manos, agitándola y abriendo la tapa para utilizarlo. Mindy empezó a rociar a sus muñecas con el polvo en todas partes, cuando acabó se la dio a Nicole. Ella sintió los disparos de fragancias en su nariz, las cuales las sentía como besos en su ser. E hizo lo mismo con sus conejos de peluche. Jugaban y jugaban, pero mientras mindy se hallaba inmersa en el juego, haciendo interactuar a sus muñecas, comiendo las golosinas de la mesa fingiendo que los juguetes lo hacían, Nicole se hallaba imaginándose usar el talco en ella misma, recordaba la manera en que se había visualizado a sí misma tendida en la cama, con una niñera o su madre quien le ponía un pañal a ella, preparándola como toda una bebita… Nicole sentía que el talco olía a aceite, a jabones, un perfume delicioso que le derretía la nariz, la hacía sentirse inocente, sumisa, provocándole que todo ese sentimiento le obligara a querer disfrutar como las veces anteriores y terminar en fuertes gemidos tendida en su cama o en la alfombra. Cuando quiso seguir en el juego, su amiga se puso a apretar la botella con talco haciendo que saliesen grandes nubes olorosas, riéndose, y Nicole tratando de reírse con ella solo quería respirar la fragancia. Nicole empezó a sudar, teniendo en su mente imágenes de pañales abiertos y que le hablaban diciéndole que se pusiera uno. Ella se dio una última oportunidad para olvidar el tema cuando se sentía excitada con el tema, pero luego recordó en un vistazo en el supermercado, que había paquetes de pañales en ventas en unidades y en pares bastante baratos, incluso, su madre no estaba en casa. Eso le detonó la idea más fuerte en su mente. No pudo soportarlo más. Inmediatamente se puso de pie, decidida a tener un pañal en su cuerpo, y le dijo a su amiga: -ah, mindy, me voy a retirar ahora mismo, creo que no podré quedarme hasta tarde, pues tengo que ir a casa para doblar mi ropa y limpiar el agua de mis peces-. Mindy le sonrió, solamente se puso de pie y acompañó a nicole hasta la puerta. Se despidieron y la joven aspirante a ABDL se fue corriendo de la casa de su amiga lo más rápido que pudo, rendida en sus luchas mentales contra lo que no quería confirmar que le gustaba. Nicole corrió calles y cuadras sin cansarse, rebasando a muchos chicos de su edad en bicicleta, quienes la veían y se enamoraban de ella a morir. La chica llegó hasta el supermercado donde estuvo con su amiga, dirigiéndose sin pensarlo al área de bebés. En la zona de pañales, estuvo viendo los precios de los paquetes que tenían un par, y se hallaban baratos. Tomó un par color blanco con princesas rosas, de talla jumbo para ella, pues no quería tener problemas con las cintas. Llevó una botella de talco y un sobre de toallitas húmedas. Contó su dinero en su bolsa de mano, apreciando que tenía la suerte de que le alcanzaría para los tres productos. Y se fue a la caja para pagar. Al tenerlos en la bolsa del supermercado, se fue corriendo a su casa para no perder tiempo. Cuando estuvo en casa, subió a su cuarto, calculando el tiempo que le quedaba libre antes que su madre volviera, por lo que tendría cuatro horas más para estar en pañales, incluso, usar los dos para no dejar pruebas. Se encerró en su cuarto, llegando a la orilla de su cama, donde se despojó los zapatos, las calcetas, su blusa, su mallón, sintiendo el calor en su cuerpo, la excitación por el momento. Quedándose en su calzón blanco, se detuvo a palpar sus pañales y los elementos nuevos. Al abrir el paquete de dos pañales, enseguida los olfateó, respirando sus fragancias, besándolos, abrazándolos, sabiendo y reconociendo que no podría luchar contra sus impulsos. Por fin tenía pañales en sus manos, por fin se pondría uno. Abrió la botella de talco y volvió a sentir los aromas a bebé, a niña, muriéndose por las ganas. Así que no perdió más tiempo, se acostó, hizo a un lado la ropa que se quitó y se despojó lentamente su calzón de tela. Levantó sus piernas, midiendo la altura de las cintas en su cintura; bajó las piernas y se roció mucho talco en su vagina, frotándose lentamente, disfrutando de las cosquillas que corrían por todo su cuerpo al acariciarse, y procedió a cerrar el pañal lentamente, muriéndose por el sonido de las cintas al despegarlas. Cuando estuvo por fin con su pañal puesto, se puso de pie, caminando al espejo para verse ella misma, para saber si en la realidad se veía a cómo se había imaginado en las fantasías. Al estar ahí, lo comprobó todo. Su joven cuerpo era hermoso con su pañal bien colocado. Dio muchas vueltas modelándolo para ella misma, viendo que se miraba bien la parte delantera y la trasera, de perfil, agachada. Hizo sus posiciones de gimnasia, poniéndose a gatas, parándose de manos, hasta que volvió a acostarse en su cama, para pensar lo que haría en ese momento y lo que pasaría después siendo ella así como era: “me he puesto pañal, tengo un pañal de bebés, desde ahora mismo me declaro loca por los pañales, los amo con locura, eso nadie lo puede negar, los necesitaré en todo momento, para estar a solas en mi casa, para ir a la escuela, para todo, y gozaré todo, y cuando digo todo, es todo”… Justamente ahí quiso relajarse para empezar con usar el pañal, por lo que respiró lentamente hasta dejar de sudar, y reunió las ganas de hacer pipí que se le juntaron desde la escuela y en la casa de su amiga mindy, al mismo tiempo que pensaba: “Oh amiga linda, mi mindy, si tan solo pudieras verme en este momento, tengo un pañal puesto”… Y entonces, sintió que el pipí se juntó, y entonces, poniendo su mano sobre la parte frontal, empezó a orinar lentamente, sintiendo los chorritos que se deslizaban por su piel, mojando sus pompas, absorbiéndose en todas las partes blancas. Con su mano sentía lo calientito de todo, y al terminar, quiso terminar como siempre la acción para bajar sus ganas de todo; metió sus manos en el pañal, abriendo sus piernas, sintiendo que el talco se había desvanecido, y frotó su piel, comenzando a masturbarse. El pañal hacía ruidos por los movimientos de su mano, la cual sacaba y hundía con sus dedos, teniéndolos resbalosos, sintiendo el rozar de toda la capa de algodón que cubría sus ingles. Así lo hizo, cuando sintió que casi no podía respirar por las fuertes cosquillas corriendo por todo su cuerpo, contuvo sus últimas cosquillas, y las liberó en un fuerte orgasmo, que le hizo brincar sobre la cama como pez fuera del agua, sacudir sus piernas, sacar su mano del pañal, toser, mirar hacia todos lados… Se quedó boca abajo en la cama, pensando en todo lo ocurrido. Tocó por otros momentos más su pañal, sentándose, mirando cómo la pipí se esparcía por las partes secas que no llegó de enfrente y en sus pompas, reconociendo que sí eran buenos en la absorción. Quiso quedarse el resto de las horas en su casa sola con ese pañal cargado de pipí, para ver televisión y seguir pensando en detalles emocionantes que le hicieran volver a masturbarse de otras maneras. Cuando faltaba media hora para que su madre volviera, se fue al baño para quitarse el pañal. Se dio una ducha, lavando bien su cuerpo, y al salir, metió el producto absorbente en una bolsa de plástico color negra, haciéndolo bolita, y se deshizo de él en la basura, hundiéndola hasta el fondo, sabiendo que su madre nunca lo vería, pues la basura la recogerían en dos horas. Guardó el pañal que sobró en una caja fuerte que tenía en una esquina, junto con las toallitas húmedas y la botella con talco, cerrándola bien con su candado, guardando su llave en su alcancía que podía abrir por abajo. De todo lo que hizo, no quedó ninguna prueba. Su madre llegó, le dio muchos abrazos, la felicitó por todo lo bien hecho y se fueron al cine para ver una película. Mientras Nicole iba sentada al lado de su madre, iba pensando en todo lo que hizo, reconociendo que su otra personalidad había nacido, y que se dejaría llevar por la ocasión, pero sobre todo, reconociendo el día que tuvo con dos palabras:

El gusto de Nicole por llevar pañales 2

Una tarde en que Nicole llegó de la escuela, su madre se retiró de nuevo en el auto después de asegurarse que la jovencilla se quedara con todo lo necesario para estar por tres horas en su casa bien resguardada. Cuando la chica cerró la puerta, se fue directo a su cuarto para despojarse el uniforme escolar. En la habitación se preparó para desvestirse, y con habilidad se despojó los botones de la falda larga, dejándola caer, alzando seguido sus piernas para hacerla a un lado con los pies de una patada. Caminó con pasos sexis hacia el espejo, sintiéndose la niña más linda del mundo, y sin duda alguna lo era, pues ella cuidaba todo lo que había en ella, para no caer nunca en manos del descuido corporal. Contempló su reflejo, admirando su bonito short que llevaba, y también se lo despojó, haciéndolo a un lado con sus pies; seguido vio su bonito calzón rosa con muchas estampas bordadas de princesas sonrientes, dando muchas vueltas, para no perderse ningún detalle de ella misma. Con solo mirar los colores de sus prendas mientras modelaba, le vinieron a su mente los recuerdos que le molestaron durante las clases de matemáticas en la escuela. Esos pensamientos le incomodaron en todo momento, pues su mente le revelaba ilustraciones hermosas de ella misma portando pañales desechables de los bebés. Ella no había tenido contacto con los pañales desde nunca, solo en la imaginación curiosa muy mínima, pero hacía horas en esos momentos se le hicieron fuertes, tanto, que no comprendió mucho de lo que el profesor explicó llenando el pizarrón, deseando tener un momento de privacidad en el baño o en otro sitio para masturbarse mucho mas fuerte, así como lo había hecho aquella noche en que tuvo una pijamada hacía dos días, en la que se cansó con solo estar probando lo rico que se sentía al correrle los calambres por todo el cuerpo. Le seguían llegando preguntas de: ¿Cómo me veré yo misma con pañales? ¿Me quedarán? ¿Existirán pañales para niñas grandes? Tras sentir que no habrían muchas respuestas cuerdas para sus infantiles preguntas en ese momento de desesperación, decidió olvidarlas, y terminar de cambiarse para estar cómoda en casa. Al estar vestida con un mallón blanco y una blusa verde, bajó al comedor para abrir los recipientes con la comida que su madre le había dejado para ella. Estando ahí, abrió todos al mismo tiempo, admirando que habían verduras hervidas, tortillas calientes y dos filetes de pescado empanizados con un bultito de mayonesa en la orilla. Su estómago rugió como un león, pues no había comido nada desde las nueve de la mañana en que salían a la merienda en la escuela. Encendió la televisión y puso su canal favorito en donde presentaban siempre las caricaturas de princesas y animaciones cómicas que eran sus favoritas. Fue por un plato para servirse, y al tener la alacena abierta, vio los platos en el rincón donde ella comía cuando era pequeña, por lo que se le vinieron de nuevo los recuerdos de lo infantil, lo tierno, y sin pensarlo, los cogió todos, la cucharita con forma de helado, el plato con divisiones con el pato Donald y el vaso con la forma de una oruga sonriente. Los enjuagó en el fregadero y se sirvió la comida. Masticando las verduras y el pescado, vio en la tele el primer comercial donde anunciaban pañales para bebés, viéndolos bastante atractivos, pues los objetos absorbentes eran color rosa y con las imágenes de hermosas princesas de sus cuentos favoritos. Ella sonrió en ese momento mirando sus verduras, luego alzó la mirada hacia la televisión, cuando otro comercial apareció anunciando otros pañales comunes, para niños y niñas, llevando cintas y siendo bastante cómodos por las narraciones que daba la voz anunciante. Nicole sentía que esas imágenes de movimiento cuando el pequeño corría de un lado a otro y la cámara enfocaba el pañal que se ajustaba bien a sus piernas y por detrás, rápidamente pensaba en ella misma cuando se hallaba viéndose en el espejo hacía momentos, pues los colores blancos y rosas le detallaban a su divino ser con un pañal puesto, caminando y corriendo exactamente igual que el niño o niña del comercial; incluso podía escuchar la misma voz de la mujer del comercial, hablando de ella, como si de artículos absorbentes para niñas grandes se tratase. Creando ella misma las palabras de su propio comercial, ella las repetía en su mente mientras comía pacíficamente: “estos pañales para niñas grandes, se ajustan bien a su cintura, son cómodos, llevan barreras anti escurrimientos y son bastante gruesos. Las cintas pegan como nunca y mantienen la piel limpia y seca de la niña, permitiendo que los olores no los perciban las personas alrededor de ella, sin que sepan que se ha hecho pipí o popó”… Nicole sintió que su mente nunca se había puesto tan creativa, ni ella misma pensó estarse planteando ese tipo de ideas en esos momentos. Así que cuando decidió que no estaría perdiendo el tiempo sin vivirlo ni disfrutarlo, aunque fuese una imitación de sensación, dejó la cuchara en el plato infantil, y se levantó de la silla. Ahí de pie se bajó el mallón que se puso y se sintió mucho más fresca que nunca. Al ver su calzón blanco, lo despegó un poco de su piel, imaginándose traer el pañal que había inventado en su mente, volviendo a escuchar las palabras que había ideado para su propio comercial. Se sentó en la mesa para continuar comiendo, mientras respondía los mensajes que su madre le enviaba a su celular: ¿CÓMO ESTÁS MI PRECIOSA HIJA?... -“Aquí estoy, mami, comiendo como una tierna bebita”… Cuando dejó el celular en la mesa, se preguntó: ¿Cuándo será el día en que ponga un pañal acostada en mi cama en estos momentos a solas?

El gusto de Nicole por llevar pañales 1

Era una hermosa niña de doce años, con cabello corto color marrón que quería dejar crecer mucho, para verse como las princesas de los cuentos de hadas; era caucásica y delgada con estatura promedio. Amaba los colores rosa, morados y todo lo que tuviera tonos infantiles y tiernos, detalles que resaltaban a su pequeña edad. Apasionada por el estudio y las matemáticas. De grande, la pequeña soñaba con ser una gran instructora de física en las escuelas, visiones que lograba precisar gracias a los programas televisivos de comedia que nunca se perdía en la televisión. Una noche de lluvia, Nicole se hallaba con sus amigas más cercanas del colegio. Desde la tarde habían visto muchas películas. Cenaron muchas rebanadas de pizza hasta que quedaron bastante llenas. A la hora en que se fueron todas, la madre de Nicole limpió la sala y la pequeña se fue a preparar a su cuarto para dormir. La chiquilla cerró su puerta para cambiarse y ponerse su pijama. Poco a poco se fue despeinando. Alborotó sus cabellos y se quitó rápidamente sus mallas moradas que tenía puestas hasta quedarse en un bonito calzón color rosa que tenía figuritas de sus princesas favoritas. Se quitó la blusa rosa, quedándose en puro calzón y sus calcetines rayados al estilo de una cebra. Se acostó en su cama para reposar lo satisfecha que se hallaba por haber comido muchas rebanadas de pizza, abandonando por momentos la dieta fuerte que su madre le hacía seguir a diario. Se sobó la barriga, se acarició sus mejillas y disfrutó las frescuras del clima que llegaban desde afuera gracias a la fuerte lluvia. Continuamente, se puso de pie y sacó de su cómoda su hermoso pijama. Se puso su pantalón de tela color rosa y una camisa pequeña color blanco. Arrojó los calcetines lejos de la cama y se encaminó hacia el baño en su cuarto, para lavarse sus dientes. Cuando terminó de perfumarse mucho, se dirigió de nuevo a su cama y preparó a todos los peluches que dormirían con ella. Se acostó cubriéndose, dispuesta a descansar. Seguido entró su madre, para darle su beso de buenas noches y apagarle la luz. Cuando eso ocurrió, Nicole se mantuvo observando la lluvia, recordando las conversaciones que tuvo con sus amigas, las cuales habían dicho temas muy aventurados, como lo que les ocurriría a ellas cuando se volvieran más grandes en edad. Una de sus amigas dijo que pronto tendrían que usar toallas sanitarias cuando comenzaran a tener menstruaciones, y tendrían que ser más lindas para los chicos. A Nicole le gustaron esos temas, se imaginaba mucho a ella misma teniendo novios, solo que a su edad esos temas le causaban mucha gracia. Pero lo que sí le emocionaba en exceso y sin control, era el tener que usar toallas sanitarias para evitar las manchas de las menstruaciones. Se preguntaba qué se sentía tener una tela con algodón entre sus piernas, sintiéndola mucho al caminar y sentarse… De pronto, Nicole empezó a estallar en emoción, tanto, que ni cuenta se dio cuando se quedó profundamente dormida. En su mente se había quedado la idea de usar toallas sanitarias, y esas acciones que pronto llegarían, le produjeron sueños en donde ella se hallaba poniéndose una toallita sobre su calzón, despegándole las cintillas para ajustarlo bien; seguido subía su calzón, centrando bien la toallita hasta cubrir su vagina. Nicole sentía la sensación de tenerla puesta, le gustaba tocarla y frotarla con su mano derecha, sintiendo esas ricas cosquillas que invadían su cuerpo completo, haciéndola respirar intensamente… ¡Hasta que despertó! Vio en la oscuridad de su cuarto todo tranquilo. La lluvia había cesado y su ventilador en el techo hacía su ruido particular. Entonces, aún sentía esas cosquillas en todo su cuerpo, y recordando de dónde provenían, con su mano empezó a frotar sus piernas, empezando a masturbarse de nuevo, por la idea de desear tener una toalla sanitaria ajustado a su calzón. Se masturbó y se masturbó, frotando con su mano derecha e introduciendo sus pequeños dedos, lo hizo y lo hizo… hasta que se cansó, sudando mucho, detallando en su mente una gran meta: ¡Quiero cosas que absorban, toallas sanitarias y pañales!

Tengo que cuidar de mi sobrina






Cuando me dijeron que tendría que hacerme cargo de Alma, (mi sobrina de 12 años) no sabía que pensar, hasta entonces siempre había sido un hombre soltero, acostumbrado a la soledad y no sabía que tan preparado estaba para manejar una adolescente durante un largo período de tiempo.

Sus padres iban a salir de viaje al Africa, en una de esas misiones de rescate con las que soñabamos cuando teniamos todos la edad de mi sobrina, (mi hermano su esposa y yo fuimos amigos desde el colegio), en las que al parecer salvábamos a todas las personas con hambre y azotadas por la violencia. Yo me rendí hace años al notar que muchas personas no quieren ser rescatadas y me dediqué a ayudar en otras formas, menos lejanas y un poco más seguras.

Mi hermano y su esposa se  graduaron como médicos y toda la vida quisieron ser parte de médicos sin fronteras. Con Alma en una edad en la que necesitaba una supervisión permanente, y visto que tal vez pasaran varios años allí, decidieron dejarla conmigo mientras terminaba el colegio.

Mi relación con ella siempre fué buena, aunque esporádica, la veía menos de lo que me gustaría aunque siempre había sido una chica tranquila y poco problemática. más bien demasiado tranquila para ser adolescente. Poco la conocía yo.

El día en que llegó a casa todo se desarrolló con tranquilidad, ella se veía calmada, incluso orgullosa de que sus papás se fueran en esa misión, recuerdo mucho la conversación que sostuvimos los cuatro.

Bueno Alma - dijo su mamá - ya estás instalada, tal como querías (hasta aquí yo no sabía que había sido idea suya quedarse conmigo en lugar de acompañarlos) ahora quiero que te queden claras varias cosas: primero, tu tío tiene total autoridad sobre ti, le harás caso en todo lo que te pida incluso aunque no te guste entendido?; "si mamá" - fue su respuesta además el tiene el derecho de castigarte como lo considere apropiado entendido? -ella se sonrojó un poco, cosa que me llamó la atención, antes de contestar- sí mamá.

Luego acordamos las reglas de casa:  a casa directo del colegio, en cama a las 10 de la noche todos los días, no salir sin permiso y en caso de salir, debería estar en casa a mas tardar a las 8 de la noche entre semana o a las 9 los fines de semana. Además debería siempre tener buenas claificaciones, obedecer siempre lo que le pidiera y ser respetuosa en todo momento.

Una última cosa - dijo mi hermano- quiero que tu tío apruebe siempre tu forma de vestir, si él dice que no debes ponerte algo, es su decisión, no quiero más jeans de esos a media nalga, ¿Entendido? - ella se sonrojó visiblemente y su expresión fue de rebeldía, pero luego me miro y simplemente dijo - si señor.

Después de la charla, salimos para el aeropuerto nos despedimos en la entrada del muelle internacional y esperé con ella a que el avión despegara, ella me abrazó y lloró un poco, como era de esperar.

De regreso a casa ella estaba muy excitada, hablando conmigo sobre todas las cosas divertidas que podríamos hacer y sobre como sería la primera vez que ella estaría lejos de sus papás.

No te hagas muchas ilusiones - le dije medio en serio medio en broma - yo puedo ser mas estricto que tu papá. Ella se quedó mirándome muy seria, justo a los ojos con sus ojos verdes (o lo que podía pues yo iba manejando) luego sonrió y dijo "si tito".

Al llegar a casa ella fue a acabar de deshacer la maleta y después vino a verme : tito puedo hablar contigo?

-Claro nena siéntate- le dije señalandole una silla de la sala

-Quiero hacerte una pregunta-

-adelante- dije sorprendido por la seriedad del tono para una niña de 12 años

-¿Como piensas castigarme?-

La pregunta me tomó totalmente por sorpresa realmente no lo había considerado hasta ese emomento. Creo que en realidad esperaba que no fuese necesario.

-No lo he decidido aún, ¿Como crees que debería hacerlo?

Ella bajo la vista a sus manos, se veía nerviosa, como reuniendo el valor para decirme algo.

- La verdad es que de los castigos de papá y mamá no funcionan, como ellos dijeron que podías darme cualquier castigo, creo que deberías darme nalgadas cuando lo consideres necesario-

Esa era la última declaración que yo me esperaba de mi sobrina. me quedé callado durante un momento y entonces todas las piezas comenzaron a encajar. ella tenía curiosidad por ese tipo de castigos que nunca le habían dado, así que convenció a sus papás de dejarla conmigo, esperando convencerme de que yo los usara (por eso se sonrojó cuando su mamá dijo eso), y esperaba que la tomará en serio.

- ¿Como crees que funciona eso?  aventuré

Eso pareció quitarle un peso de encima, se nota que lo había pensado mucho. - bueno, pues tu eres mi tito cierto? así que si consideras que yo me he portado mal, puedes decidir castigarme con unas nalgadas o unos correazos o lo que sea, y yo no puedo decir nada al respecto, cuando tu creas apropiado y como tu lo creas apropiado, como dijo mamá 

- ¿Es decir que no vas a protestar?

-Seguramente si, y seguramente te pediré que no lo hagas, pero igual es tu decisión y yo no la puedo cambiar.

- ¿Tienes claro que va a dolerte el culete? y que no va a ser divertido

-¡Claro! - dijo soltando una carcajada- no sería castigo de otra forma

Yo me quede pensando un mamento, por un lado no me gustaba la sensación a trampa que todo esto me daba, y por otro quería que ella supiera en lo que se metía.

-Déjame aclarar esto, para castigarte, tú crees que yo estoy en mi derecho de darte una zurra cuando y como yo quiera si lo considero adecuado y tu vas a obedecerme?

-Sí tito- dijo ella con firmeza

- Muy bien pues, acordado -ella sonríó de oreja a oreja.

- Pero creo que es justo que tu sepas a lo que te comprometes

Me levanté y tomé una silla del comedor y la traje a la sala sentándome en ella

- Ponte de pié y ven aquí. 

 Ella trago saliva pero obedeció

- Pon las manos en tu cabeza

Ella obedeció mientras me miraba con los ojos muy abiertos como yo comenzaba a desabrocharle el pantalón 

-¿Tito, no, que haces?

- ¿Cuándo y como yo lo considere apropiado recuerdas?

Ella trago saliva pero no dijo nada. Al bajarle los pantalones a las rodillas la deje allí mirandome un momento con solo sus braguitas rosas puestas.

-Una zurra bien dada es siempre con el culete al aire, - le dije, mientras procedía a bajarle tambien los braguitas.

Ella hizo ademán de moverse hacia a trás pero la sujete de la cadera y la acerqué, sus mejillas estaban rojas lo que contrastaba con sus ojos verdes y su largo cabello castaño

-Ponte en mis rodillas -le dije, cosa que ella hizo de inmediato para tratar de cubrirse al estar acostada, lo que no sirvió de mucho cuando la acomodé sobre mis rodillas con el culete bien alto 

- Ahora voy a decirte como funciona, tus manos deben estar siempre al frente, si tratas de cubrirte voy a hacer más duro tu castigo, no debes tratar de levantarte tampoco entendido? - si tito- fue su respuesta

En ese momento coloque mi mano derecha sobre sus nalguitas desnudas, - como no has hecho nada aún, este no va a ser el peor castigo que recibirías, será el mínimo. Si quieres ensayar como puede ser peor sólo debes romper las reglas y lo sabrás. 
Este es un castigo, por lo tanto no voy a detenerme aunque me lo pidas hasta que esté convencido de que entendiste el mensaje entendido? - ella paso saliva " si tito".

Entonces levante mi mano derecha y comencé el castigo dándole fuerte desde el principio plasss plassss plasss plassss primero en una nalga y luego en la otra.

aaayyyyyyyyyyyy ooooooowwwww fueron sus reacciones desde el comienzo del castigo, a las pocas nalgadas ya estaba empezando a patalear y despues de cerca de un minuto parecía un nadador en una competencia.

Vas a obedecerme en todo lo que te diga plasss plassss plasssplasss plassss plasssplasss plassss plasss

SSSSSSSSSSSSSSIIIIIIIIII LO PROMEEEEEEEETOOOOO AAAAAAAYYYYYY OOOOWWWWW

SI QUE??? plasss plassss plasss plasss plassss plasss

SIIII TITOOO AAAYAYAYYYYYY NO MAAAAAAAAAASSSSS

A esta altura sus brazos también trataban de agarrar algo en frente y ella sacudía su culito de lado a lado como tratando de esquivar las nalgadas

plasss plassss plasss plasss plassss plasssplasss plassss plasss plasss plassss plasss vas a cumplir todas las reglas !!

AAAAAAYYYYYYYYYY AAAAAAAAUUUUUUUUUUU AYAYAYAYAYYYYYYY SIIIIII TITOOO

Finalmente una de sus manos fue a cubrir su adolorido culo para tratar de detener el castigo, empezando a llorar.

Yo simplemente le sujeté la mano a la espalda y comence a azotarle fuerte el punto en donde las nalgas se unen a las piernas, el sitio en el que se sienta

plasss plassss plasss Te advertí  plasss plassss plasss que no plasss plassss plasss pusieras plasss plassss plasss las manos plasss plassss plasss plasss plassss plasss plasss plassss plasss

Esto tuvo una reacción inmediata que fué un solo grito de dolor y un incremento en el pataleo

PERDOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNN

NO MAAAAAAAAS  POR FAVOOOOORRRRRR PERDOONNNNNNN SERE BUENAAAAAAAAA BWAAAAAAAAAAA BWAAAAAA

El castigo siguió hasta que conté 300 nalgadas.

Casi como un resorte, ella se levanto de mis rodillas llevó las manos a la cola y comenzo a bailar haciendo círculos y saltando mientras cambiaba el peso de un pie al otro.

Toda noción de modestia había desaparecido en función del ardor de su culito, a juzgar por el espectáculo que estaba ofreciendo

Luego de un momento me levanté, la tomé del brazo y la lleve a una esquina de la sala

- Pon las manos en la cabeza y quedate en esa posición hasta que te lo diga

Ella estaba llorando tan fuerte aún que la única respuesta fué un asentimiento de cabeza. Yo me senté en la sala, observando el resultado de mi labor y esperando, que con esta experiencia, ella renunciaría al acuerdo de arreglar la disciplina con palizas. Lo que sucede es que nunca he sido muy bueno para juzgar el pensamiento de los adolescentes.

Una hora despues, cuando ella había dejado de llorar, fui a decirle que podía moverse.

- Puedes irte - le dije. Su reacción fue darse vuelta y lanzárseme al cuello en un enorme abrazo.

Empezó a llorar nuevamente, así que le devolví el abrazo esperando que se calmara.

- Gracias tito - me dijo al recuperar el habla - gracias por mostrarme un castigo de verdad y por aceptar encargarte de mi. Te prometo que me voy a portar bien y a obedecerte en todo. Ahora se como me vas a castigar si me porto mal.

Allá iban mis esperanzas de rescindir el acuerdo.

- Puedo preguntarte algo tito? - dijo

- Claro nena

- En serio puede ser peor?

- Si nena, mucho peor, aún no has probado ni la correa ni el cepillo ni otras muchas posibilidades

ella abrió los ojos con asombro - en serio usarías esas cosas?

- cuando y como yo lo considere - le recordé

- si tito, fue su respuesta

-ojalá no necesitemos ensayarlos le dije, como tratando de tranquilizarla

- Sí... ojalá - fue su respuesta

Aún quedaba mucho camino por delante con ella

Guía básica spanking

Mi fascinación por las nalgadas

 


Me han fascinado las nalgadas aparentemente desde siempre, desde que era un niño. 

Cuándo tenía unos 10 años, con un amigo jugábamos a darnos azotes en el culo ¿Como y por qué?

Era sencillo, cada uno lanzaba 5 penaltis, y por cada gol que encajabamos o por cada fallo, recibíamos 5 azotes. Lo hacíamos debajo de mí casa, el castigado de tenía que poner entre la cabina y el remolque de un camión que siempre había debajo de mí casa. Este tenía que bajarse el pantalón y calzoncillo, hasta las rodillas y exponer el culo para el castigo.

Una vez, cuando tenía 12 años, tenía un amigo más joven, Daniel. Tenía 10 años. Estábamos jugando un día en mi habitación, no había nadie más en casa. Él se estaba divirtiendo jugando con mi radio CB. La radio CB tenía un amplificador lineal para aumentar ligeramente la potencia de salida, de 4 vatios a 500, LOL. Era una pequeña caja con un simple interruptor de encendido en el frente. Mamá me había prohibido usarlo más, mientras un vecino se quejaba de que podían escucharme hablar en su televisor, ja, ja. Pero todavía lo tenía conectado, a pesar de que era ilegal usarlo en la radio CB. Mi amigo Daniel me pregunta qué es, así que le digo que no podemos usarlo. Por supuesto, la tentación para él era demasiado grande. Él acciona el interruptor y comienza a hablar muy rápido como para hablar antes de apagarlo. Apagué el interruptor rápidamente y juguetonamente lo agarré de la silla.Ahora vas a conseguirlo. Él gritó de alegría y lo levanté y lo dejé boca abajo en mi cama. Luego, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, levanté mi mano en el aire y la bajé en su culito con mucha fuerza. WHAP !!!! . El fuerte sonido del golpe resonó en la pared. Me di cuenta de inmediato que probablemente lo había golpeado con demasiada fuerza. Su cabeza se echó hacia atrás con los ojos cerrados y su boca se abrió de golpe ... ¡Ohhhhh! . Sus manos volaron alrededor de su trasero mientras agarraba su culito. Te lo dije, lo ibas a conseguir.. Se levantó de un salto y me miró mientras se frotaba más el culete. Afortunadamente, se olvidó rápidamente y volvió a holgazanear. Perdí mi oportunidad, más tarde pensé que podría haber dejado que me azotara o algo como una forma de vengarse de mí.

 

Cuando era niño, todos los años mi madre me llevaba al consultorio del médico para un chequeo anual. Este fue el mismo médico que me ayudó a traerme al mundo cuando era un bebé recién nacido. Esto implicaría que fuéramos a la sala de examen y tendría que quitarme toda la ropa, excepto mi ropa interior de algodón blanco. Haría todos los exámenes habituales. Mamá se sentaba allí en una silla junto a nosotros, leyendo un libro. En algún momento bajaba la parte delantera de mi ropa interior y revisaba mis partes de chico. Luego tenía que darme la vuelta, y él bajaba la parte de atrás de mi ropa interior por debajo de mi trasero, luego agarraba el termómetro rectal y lo colocaba. Esto sucedía todos los años, incluso en mi último examen a los 16. Luego salía de la habitación por un par de minutos mientras el termómetro hacía su trabajo. 


Cuando tenía 14 años Pensé que era una oportunidad divertida para bromear un poco con mi madre. Mientras ella estaba sentada leyendo su libro, me incliné sobre mi costado para que mi trasero estuviera frente a ella.Oye, mamá ... mira, todavía me toma la temperatura en el trasero . Ella rió. La verdad es que me gustaba hacer eso, sabiendo que ella vería mi trasero desnudo con el termómetro sobresaliendo de él. Me hizo callar con una sonrisa en su rostro, diciéndome que me diera la vuelta. Por supuesto lo hice. Ella volvió a leer su libro, y pronto la doctora regresó y me lo quitó, me subió la ropa interior y me dijo que me vistiera. Mientras mamá nos llevaba a casa, bromea ... Aún tienes un lindo trasero .


 Empecé a tener un poco de erección dentro de mis pantalones. Hey mamá, recuerda cuando solías azotarme en mi culito desnudo . Si. Me gustaría que todavía hicieras eso. Odio que me castiguen, dije. Ya eres demasiado grande para las nalgadas . Lo sé, solo digo.Odias ser castigado más entonces, así que eso lo convierte en un mejor castigo para ti. No dijimos nada de camino a casa. Pero qué lindo recuerdo es ese.

 

La silla y el cepillo de madera que había en la despensa cuando era más joven habían desaparecido hacía mucho tiempo. Me preguntaba ... Apuesto a que todavía tiene ese cepillo de madera en alguna parte. Lo busqué cuando estaba solo en casa, pero nunca lo encontré;) .– - –Por supuesto, esto me dio una idea para una nueva serie de fantasías y para jugar solo después de la escuela hasta que ella llegara a casa.

 Aunque no encontré su cepillo para el cabello, encontré un termómetro rectal en el mueble del baño. Mi nueva fantasía involucraba la idea de volver a ser un niño y decirle a mamá que estaba enfermo para no tener que ir a la escuela. Entonces ella, tomaría mi temperatura rectal. Y cuando fuera normal, estaría en problemas. Incluso tomé una silla de la mesa de la cocina y la puse en la despensa donde ella me dio las nalgadas de mi niñez. Colocando una almohada sobre la silla, ese sería su regazo. Y luego me bajé los pantalones y me di una palmada fuerte con el cepillo. Por supuesto, nunca fue lo mismo que los azotes reales de mamá, ya que yo tenía el control sobre eso. 

Cuando eres un niño y mami te está pegando, da miedo porque no tienes el control y solo puedes soportarlo. Pero haría mi mejor esfuerzo. Luego agregué un nuevo elemento para hacerlo aún más emocionante. Siempre tuve que pararme en la esquina después de una zurra cuando era niño, comencé a agregar esto a mi juego. Caminaba hacia una de las esquinas de la cocina después de haber terminado de azotarme, mi trasero todavía me picaba un poco y estaba rojo. Luego me paraba en la esquina con los pantalones bajados hasta los tobillos, fingiendo ser un niño travieso. Y no solo por unos minutos, a veces por un buen rato, sabiendo que estaba solo en casa, luego lo hice aún más emocionante. 

¿Y si me pilla haciendo este tipo de cosas? 

Nunca fui tan lejos, pero seguro que me acerqué. Al principio, solo hacía eso hasta que escuché que se abría la puerta del garaje mientras ella sacaba su auto del trabajo. Luego me subía los pantalones y volvía a mi habitación. Luego comencé a esperar más y más, y debo admitir que fue Muy emocionante hacer eso. 

Me pregunté qué pensaría ella si entrara a la cocina y yo estuviera de pie frente a la esquina con los pantalones bajados y mi trasero desnudo estaba rojizo. 


De hecho, pensé seriamente en dejar que eso sucediera y me pregunté cómo reaccionaría. Pero no pude hacer eso, por supuesto, Eso sería demasiado extraño y podría molestarla, pero seguro que lo apreté una vez. Mientras estaba parado allí en la esquina, esperé hasta que escuché cerrarse la puerta del garaje y supe que ella estaba subiendo las escaleras. Luego rápidamente me subí los pantalones y los volví a colocar. Menos mal que no estaba usando un cinturón y necesitaba más tiempo, ya que ella, literalmente, entró en la cocina como 5 segundos después. ¡Vaya, estuvo cerca! Pero me emocionó mucho. Entonces entré en pánico cuando me di cuenta de que la silla de la cocina y mi cepillo de baño de madera todavía estaban en la despensa. Miré frenéticamente y vi que al menos había cerrado la puerta. Dios mío, ¿y si entra en la despensa? ¡Estoy arruinado! ¿Cómo explico eso? ¡Dios, mi corazón latía fuerte! Para mi gran alivio, ella salió de la cocina para ir al baño. Rápidamente puse la silla en su lugar y corrí escaleras arriba y de regreso a mi habitación con el cepillo. ¡Uf! ¡Manera de correr!

Adrià quiere una azotaina


El joven Adrià tenía una pregunta.

"Mamá, ¿por qué papá nunca me azota?"

"Porque nunca eres travieso", dijo su mamá, sonriendo con indulgencia a su amado hijo.

"Pero a veces soy travieso, como cuando rompí ese plato y cuando rompí esa ventana ..."

"Bueno, sí, un poco, pero lo lamentaste mucho, especialmente lo de la ventana".

"Pero el papá de Víctor le da nalgadas cuando es travieso, incluso si realmente lo siente mucho".

“Sí, querido, lo sé. Pero el papá de Víctor es ... eh, tiene reglas diferentes, supongo ... "

“Víctor recibió una azotaina con el cepillo ayer, y su papá me dejó mirar. Dijo que a Víctor le vendría bien si lo veía conseguir una buena azotaina. Tuvo que quitarse toda la ropa ... "

Las cejas de la mamá de Adrià se elevaron un poco.

"Y después de más de 100 azotes con el cepillo, lo hizo pararse en la esquina y dejarme sentir lo caliente que estaba su trasero".

Las cejas de la señora Frimley se elevaron un poco más.

Adrià omitió mencionar también que había visto el pene pequeño de su amigo Víctor, y que estaba muy rígido y sobresalía por delante, y que su propio pene pequeño también se había vuelto rígido ...

"El papá de Víctor me dijo que también le gustaría darme una buena nalgada", dijo Adrià, algo melancólico a su mamá. 

Las cejas de su mamá subieron un poco más.

"Lo hizo de verdad." El tono de su mamá fue sombrío.

"Mira, Adrià, papá y yo no creemos que sea bueno pegarle a los niños, incluso si son traviesos, y ciertamente no queremos que el papá de Víctor te pegue".

"¡Pero mamá, no es justo!" dijo Adrià, exasperado, "Todos los otros chicos son azotados - el papá de Serigio lo azota, y Dani recibe azotes, Alex ... Juan - y el papá de Fran lo azotó en el parque con los pantalones bajados ..."

Sí, sí, Adrià. Pero estoy seguro de que no lo disfrutaron, o realmente no lo merecieron. Todos son buenos chicos ... "

"Sí, pero sus papás les dan nalgadas, por eso son buenos", dijo Adrià.

“Mira, Adrià, eres un chico muy bien educado, y aunque no lo fueras, papá y yo no te azotaríamos. No aprobamos las nalgadas a los niños ".

“¡Aww, simplemente no es justo!”.

Y con eso, Adrià salió dando tumbos de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Las cejas de su mamá volvieron al campamento base y se sentó a considerar lo que acababa de decir su hijo. 

Más tarde, cuando su esposo regresó a casa del trabajo, se encontró discutiendo inesperadamente el tema del castigo corporal y la extraña idea de que su hijo pensara que “no era justo” que su papá nunca lo azotara. Le preocupó mucho descubrir que, junto con el deseo de su hijo de recibir una palmada, el papá de Víctor parecía dispuesto a complacerlo.

“¡Pero el papá de Víctor es un bruto!”, Le dijo a su esposa. “Al pobre Víctor siempre le pegan por algún delito menor u otro. Bien, hablaré con Adrià más tarde y llegaré al fondo de esto ".

Palabras proféticas, si tan solo supiera ...


El papá de Adrià llamó suavemente a la puerta del dormitorio de su hijo y, después de una cortés pausa, abrió la puerta y entró en la habitación. Podría haber entrado sin llamar, como harían muchos papás, pero creía que fue por tales cortesías que mostró respeto por su progenie de nueve años y, a cambio, se ganó el respeto de su hijo.

Amaba tanto a su pequeño hijo de ojos azules que a veces se le llenaban los ojos de lágrimas de emoción. Mientras miraba al muchacho ahora, inclinado seriamente sobre su computadora portátil, estaba orgulloso de que este joven fuera un gran crédito para él y su mamá. De todos los chicos que conocía, Adrià era el que mejor se portaba. De hecho, nunca se había enojado ni le había levantado la voz a su hijo, y ciertamente nunca lo había azotado. 

Sin embargo, pensó que podía entender por qué un niño de nueve años podría tener un interés activo en el tema del castigo corporal, especialmente si su mejor amigo era objeto de frecuentes azotainas, aparentemente desnudo. Era muy consciente del aspecto erótico de las nalgadas ...

Adrià levantó la vista de su computadora.

"Hola, papá", dijo.

"Hola peque. ¿Todo está bien?"

"Sí, gracias papá".

“Acabo de hablar con mamá. Dice que estás un poco triste porque nunca te damos nalgadas ".

Adrià pareció un poco avergonzado.

“Sabes, mamá y yo te queremos mucho. Nunca querríamos lastimarte ".

Su papá se sentó en la cama de su hijo y le rodeó el hombro con el brazo.

De todos modos, eres un chico muy bien educado. E incluso si te portaste mal, mamá y yo no creemos que darte nalgadas sea una buena idea. Entonces, dime, ¿qué es todo eso de que quieres que te peguen? ¿Tu mamá me dice que viste a Víctor recibiendo una azotaina de su papá?

“Eso es, papá. Víctor tuvo que quitarse toda la ropa y su papá le dio con el cepillo 100 veces, y luego me dejó sentir lo caliente que estaba su trasero. Víctor estaba llorando un poco, pero realmente estaba bien ... "

"¿Y su papá te dijo que le gustaría azotarte a ti también ...?"

Adrià pareció avergonzado por segunda vez y se apartó de la mirada de su padre, con las mejillas enrojecidas un poco.

“¿Qué piensas de que el papá de Víctor te azote? ¿Sabes, te lastimaría mucho y probablemente te bajaría los pantalones y vería tu trasero desnudo y tu pene?

"Si..."

"¿Y realmente no te importaría eso?"

"Bueno, realmente no quisiera que él viera mi tita ni mi trasero desnudo, y creo que podría azotarme un poco fuerte, pero ..."

Estoy seguro de que lo haría. El papá de Víctor es realmente muy rudo. Mira, Adrià. Realmente no me gusta la idea de que el papá de Víctor te dé nalgadas. Sin embargo, tengo la sensación de que sientes curiosidad por que los otros chicos sean azotados, ¿y quizás te sientes un poco excluido?

“Sí, eso es, papá. Todos los otros chicos reciben azotes, y yo no y ellos piensan que soy un niño mimado, bueno, no Víctor, pero los otros chicos ... "

Su papá miró a su hijo y tomó una decisión.

"Vale, entiendo. Mira, ¿y si te azotara? Y entonces sabrías lo que se siente, y podrías decirles a los otros chicos que te pegaron ".

"¿Podrías papá?"

Sí, peque, lo haría. Pero, entiéndelo: no lo haría porque seas travieso. Sería simplemente para satisfacer tu curiosidad. ¿Convencido?"

Adrià se animó mucho de repente. Se volvió hacia su padre y lo abrazó con fuerza.

"¡Gracias Papa! ¿De verdad me vas a pegar?

"Sí, Adrià."

"¿Pantalones y calzoncillos abajo?"

Escuchar esas últimas palabras de su hijo causó a su papá un pequeño estremecimiento de emoción.

"Oh si. Pantalones y calzoncillos abajo. Pero ten cuidado. Te azotaré bien y duro. Sin medias tintas, ¿de acuerdo?

“Oh, sí, papá. ¿Lo haremos ahora?

“Bueno… prefiero esperar hasta que mamá salga. ¿Y mañana cuando mamá vaya a la ciudad con tu tía? De alguna manera, no creo que mamá se alegrase demasiado si pensara que te voy a dar una nalgada ".

Adrià estaba realmente feliz con el arreglo, y con ese padre el hijo hizo cosquillas, y el hijo se rió, y el padre y el hijo lucharon felizmente y bromearon entre sí hasta que llegó el momento de que Adrià se relajara y estuviera listo para dormir.

 

El día siguiente era sábado, un día en que la su mamá solía ir de compras a la ciudad con su hermana, la mayoría de las veces acompañada por el joven Adrià. Hoy, sin embargo, Adrià dijo que prefería quedarse en casa y trabajar en un proyecto escolar, por lo que las dos mujeres se fueron sin él. La puerta de entrada se cerró ante las mujeres que se iban, y padre e hijo se miraron.

"Vamos, muchacho", dijo el su papá, "¡Te llevaré a tu habitación!"

Adrià salió disparado con entusiasmo, perseguido por su papá. Al llegar a su habitación, saltó sobre su cama y rodó sobre su espalda. Momentos después llegó su papá y se unió a él en la cama. Se inclinó y acarició suavemente el cabello y la mejilla de su hijo.

“Está bien, peque. Voy a darte una zurra en el culete y debes hacer lo que te diga. ¿Si?"

"Sí papi."

"Quiero que te quedes aquí junto a la cama y te bajes los pantalones".

Adrià estaba emocionado. Durante mucho tiempo había deseado escuchar a su padre decir estas palabras.

"¿Y mis calzoncillos?" preguntó, para confirmación.

"Sí, y tus calzoncillos, ¡hasta abajo!"

Las mejillas de Adrià se sonrojaron. Se bajó de la cama y comenzó a desabrochar los botones de sus pantalones . Sin embargo, su nerviosismo le hizo buscar a tientas, por lo que su padre apartó suavemente los dedos de su hijo y tiró del botón él mismo. Pronto abrió la cremallera y lentamente bajó los pantalones hasta los tobillos del niño.

"Levántate la camiseta", dijo, y Adrià obedeció. Hubo un momento hermoso mientras el su papá miraba la parte delantera de los calzoncillos de su peque, y estaba claro que el pequeño pene de su hijo estaba rígido. 

Entonces fue el punto sin retorno. Agarró la suave prenda de algodón por ambos lados y, teniendo cuidado de levantar el elástico de la parte delantera sobre el miembro que sobresalía, deslizó la ropa interior hasta el final de las delgadas piernas del niño. Ninguno de los dos mencionó el pene erecto, pero era obvio para cada uno de ellos que el otro estaba al tanto de la situación.

En el espíritu del drama que se estaba desarrollando, su papá adoptó una voz severa.

"¡Bien, Adrià, sobre mi rodilla!"

Las mejillas de Adrià se sonrojaron de un rojo más intenso. A pesar de ser su propio deseo de ser azotado, sin embargo, era algo vergonzoso ahora que realmente estaba sucediendo. Con la peculiar lógica de un niño pequeño, le molestaba más que su papá viera su trasero desnudo que su pene erecto. Vaciló, no muy seguro de cómo lograría ponerse en posición sobre la rodilla de su papa.

Su papá, sintiendo su dificultad, lo ayudó levantando físicamente al niño y colocándolo en la posición tradicional, adoptada por tantos niños a lo largo de la historia. Podía sentir el pene duro de su hijo presionando contra su muslo.

Su papá jadeó. No pudo evitarlo. La vista de las nalgas deliciosamente curvadas de su hijo fue sin duda lo más hermoso que había visto en su vida. Tocó suavemente la piel suave y cálida con los dedos y frotó sensualmente cada nalga. Ambos corazones latían con fuerza.

"Bien, peque", dijo el su papá, "te voy a azotar y te voy a azotar con fuerza".

Sintió que el cuerpo de su hijo se estremecía de anticipación. Levantó la mano y, un momento después, un fuerte golpe sonó en la habitación cuando, por primera vez, le dio a su hijo la paliza que tanto deseaba.

"¡Ay!"

¡Golpe, golpe, golpe!

"¡Ay, ay, ay!" gritó Adrià.

Su papá se entusiasmó con su tarea. Dios, si había algo que había deseado toda su vida, era la oportunidad de golpear muy fuerte a un chico en su trasero desnudo y hacerlo gritar. Y ahora su propio hijo había rogado que lo azotara.

El trasero de su hijo se estaba poniendo rápidamente de un rojo intenso. Llovió golpes en ese lindo culito, más y más fuerte, más rápido y más rápido. Adrià pronto comenzó a retorcerse y retorcerse, pero el su papá lo mantuvo firme, agarrando las muñecas del niño con una mano y colocando un pie inmovilizador sobre los tobillos del niño.

¡Golpe, golpe, golpe, golpe!

“Ooh, papi - ow - papi - ooh ow, ooh - por favor papi - ¡ay, oh! Papi oh! por favor, ¡oooooh! "

Los agudos lamentos y las súplicas del muchacho animaron aún más al su papá. Continuó golpeando vigorosamente las nalgas y la parte superior de los muslos de su hijo. La sensación del esbelto cuerpo de su hijo retorciéndose y retorciéndose fue casi excesiva, estimulando la palpitante erección de su papá con cada movimiento.

De repente, Adrià comenzó a llorar y el su papá desaceleró la rapidez de sus nalgadas. Ahora espaciaba los golpes con varios segundos entre cada uno. Las nalgas de su hijo eran de un rojo lívido y claramente cálidas al tacto. Ahora, con cada nalgada, el niño llorando soltaba un pequeño chillido de dolor:

¡TORTAZO!

"¡Eeeeow!"

¡TORTAZO!

"¡Aaaaaaaaaah, papi, por favor!"

¡TORTAZO!

“¡Oooooooooh! ¡Papá, papá!

Y luego, con cierta desgana, el golpe final:

¡¡¡TORTAZO!!!

"¡¡¡Oooooooooh !!!"

"Está bien, Adrià."

Adrià yacía sobre las rodillas de su padre, sollozando suavemente. Extendió la mano hacia atrás y se frotó el trasero dolorido.

"Sniff sniff. Oh, papá, eso realmente duele ".

“Lo sé, peque. Pero quería darte una paliza adecuada. De lo contrario, ¿cuál sería el punto, eh? Ven aquí, y le dio un abrazo ".

Y diciendo esto, levantó a su hijo en una posición vertical sobre su rodilla y lo sostuvo cerca con un brazo mientras acariciaba suavemente el trasero dolorido de su hijo.

Lo hiciste muy bien, peque. ¡Dios, sí hiciste ruido! "

Adrià sonrió con pesar entre lágrimas.

"¡Bueno, realmente me golpeaste!" dijo, con una nota de orgullo en su voz.

"Vamos", dijo su papá, "miremos en el espejo". Le dio a su hijo un suave empujón en la espalda, y su hijo se bajó de la rodilla y comenzó a frotarse las mejillas rojas. Juntos fueron hacia donde Adrià tenía un espejo largo en su armario. Adrià miró detrás de él y tuvo que confesar que su papá había hecho un buen trabajo.

"¡Vaya, mi trasero está muy rojo!" Miró a su padre. "Gracias Papa. ¡Oooooh! ¡Eso realmente duele! "

"Bueno. Tal vez eso te enseñe.

“¡Oh, sí papá! ¿La próxima vez puedo estar desnudo? ¿Y puedo tener la correa?

Su papá se rió.

“Eres un niño gracioso. Bueno, ya veremos. No le digas a mamá, ¿eh?

"Sí, papá, prometo no decírselo a mamá".

“Está bien, muchacho. Ahora, vamos a sentir tu trasero. ¡Dios, hace calor! "

Adrià jadeó y envolvió sus dedos alrededor de su erección hormigueante ...

domingo, 31 de enero de 2021

Azotes en casa de los abuelos 8

Un día, me desperté temprano, justo después de que salía el sol y escuché chapotear en la piscina. Miré por la ventana y parecía que el abuelo estaba nadando. Sin molestarme en ponerme nada, bajé a verlo. Cuando me acerqué, pude ver que él tampoco tenía nada puesto. Sin decirle nada, agarré mis gafas, me metí en la piscina y comencé a nadar con él. Se detuvo al final de la piscina después de darse cuenta de que yo estaba allí, así que también me detuve.


“Otros 15 minutos y terminaré”, dijo. Se volvió y empezó a nadar de nuevo. Yo hice lo mismo. Pude seguirle el ritmo, pero tuve que nadar duro para hacerlo.

Unos quince minutos después, se detuvo al final de la piscina. Yo también me detuve.

"Fue un buen ejercicio", dijo.

"¿Cuánto tiempo estuviste nadando?" Yo pregunté.

“Aproximadamente media hora. Intento hacer eso todos los días, temprano en la mañana ”, respondió.

"¿Por qué haces eso? ¿Por qué no nadas con Jeff y conmigo a la mitad del día? Continué con mis preguntas.

"Necesito el ejercicio y me gusta nadar desnudo, pero tu abuela no cree que deba nadar desnudo mientras ustedes juegan en la piscina", respondió. "Además, ustedes suelen estar jugando en la piscina, lo que hace que sea muy difícil nadar largos al mismo tiempo".

“Me encantaría nadar contigo todas las mañanas”, dije. "El equipo de natación de la escuela secundaria comienza en la Y justo después del Día del Trabajo y necesito estar en forma para eso".

“No estás en mal estado ahora. Hiciste un buen trabajo manteniéndome a mi ritmo y fueron quince minutos de natación sin parar ".

"Realmente tuve que trabajar en eso", admití.

Al salir de la piscina, agarró una toalla y comenzó a secarse. "Nos vemos en el desayuno en unos 15 minutos", dijo mientras se dirigía a la casa con la toalla alrededor de sus desechos.

"Abuelo", llamé. “¿Puedo usar tu toalla? No traje uno ".

"Claro", respondió el abuelo. “Justo después de que te golpee el trasero con él. Ese es el precio de no traer el suyo ".

"Está bien", le dije. Después de todo, es solo un trozo de tela. Cuánto puede doler eso, pensé para mí. Había dejado caer la toalla de alrededor de su cintura y la estaba doblando cuidadosamente mientras caminaba hacia mí. Tenía la erección más grande que jamás había visto.

Alcanza tus tobillos. Pies muy juntos. No quiero golpear tus bolas. Tú tampoco quieres eso ”, dijo.

Agarré mis tobillos y esperé mientras terminaba de enrollar la toalla. Dios mío, parecía un látigo. Tomó un par de golpes de práctica con él y lo rompió al final para que hiciera un fuerte estallido. “No he hecho esto desde que estaba en la escuela secundaria. Y esta es la primera vez que no tengo un objetivo en movimiento al que acertar. Solíamos hacer látigos de toalla y jugar en la ducha después de la educación física. Un día, un niño recibió un golpe en las bolas y eso lo detuvo. Prepararse. Aquí viene."

Primero, escuché el fuerte sonido POP, luego lo sentí. Vidente dolor como una picadura de abeja. Salté al instante y comencé a frotar mi dolorido trasero. "Aquí está tu toalla", dijo mientras la arrojaba hacia mí.

Cogí la toalla en el aire cuando se volvió y empezó a caminar hacia la casa mientras jugaba con su polla. Sin pensarlo dos veces, agarré la toalla por el extremo grande, corrí y lo alcancé en unos cinco pasos y le di uno en el trasero como él me había hecho a mí.

"Mierda", exclamó mientras saltaba en respuesta al chasquido de mi toalla. Se dio la vuelta con una gran sonrisa y dijo: "Creo que fue juego limpio y me lo merecía".

"¿También te mereces tres con tu pádel por mal lenguaje?" Me burlé.

"Ya veremos", dijo con una gran sonrisa en su rostro. Dio media vuelta y entró en la casa.

Me sequé y entré, pero no había razón para ducharme o vestirme. En lugar de eso, me acosté en mi cama y me masturbé, pensando en la cálida sensación en mi trasero por el chasquido de la toalla.

Cuando escuché voces en la planta baja, bajé y me reuní con la abuela y el abuelo para desayunar. El abuelo habló sobre cómo me había unido a él nadando vueltas y lo buen nadador que era para seguirle el ritmo. No dijo nada sobre la toalla. También le dijo que me reuniría con él todas las mañanas y que esperaba que ella no se opusiera a que nadara desnuda conmigo. “Solías hacer eso todo el tiempo con Andy”, dijo refiriéndose a mi papá. Continuó diciendo que iba al centro comercial esta mañana y que almorzaría con su amiga Marci, así que hoy tendríamos que almorzar solos. Esperaba estar de regreso entre las 2 y las 3 en punto.

Estaba en mi habitación jugando a Nintendo cuando entró el abuelo. “Eres todo un nadador”, dijo. "¿Qué tal una carrera esta mañana?"

"¿Cuán lejos?" Yo pregunté.

“¿Qué tal 33 vueltas arriba y atrás? La piscina tiene 40 pies de largo, por lo que 66 longitudes son 880 yardas o media milla.

"Estás encendido", le dije. "¿Qué obtiene el ganador?"

“El ganador puede aplastar al perdedor, un golpe por cada longitud de la piscina por la que pierde. Te detectaré 3 vueltas más 3 golpes por mi mal lenguaje esta mañana ".

"¿Como es que?" Pregunté sin saber exactamente qué quería decir.

“Si gano por 3 vueltas, es un empate y me das tres golpes para mi idioma. Si gano por menos de 3 vueltas, tú ganas y me das una palmada por cada vuelta de diferencia de tres. Si gano por más de tres, entonces puedo aplastarte. Pero te dan crédito por mi mal lenguaje, así que tengo que ganar por 6 vueltas antes de que te aplastan ".

“Eso me suena bastante seguro. Pero primero dijiste un golpe por longitud de piscina, luego sonó como un golpe por vuelta. ¿Cuál es? Yo pregunté.

"Hagamos un golpe por longitud o longitud parcial".

"OKAY. Te llevaré a la piscina ".

No corrió conmigo. Debió haber ido a su dormitorio a desvestirse porque apareció en la piscina unos minutos después completamente desnudo. Hablamos un minuto sobre la carrera, luego contó “1, 2, 3, ya” y nos zambullimos en la piscina para comenzar la carrera. Durante las primeras cinco vueltas, estuvimos igualados golpe por golpe, luego me alejé en la curva y lideré el resto del camino. Cuando terminé, esperé a que llegara al final de la piscina. “¿Cuántas vueltas hiciste?”, Le pregunté.

"29", respondió.

“Venías por aquí cuando terminé, así que hiciste 59 longitudes, que son 7 golpes. Además, me viste 3 vueltas, que son otras 6, más las tres por malas palabras. Eso es 16 golpes. Vas a tener un abuelo realmente adolorido ”, le dije. "¿Cuánto tiempo ha pasado desde que te pegaron?"

“La última vez que un tipo me azotó fue en septiembre pasado, así que esto va a doler. Terminemos con esto."

“¿Debería remarte de la misma manera que remé a Eric? Ni siquiera podía tomar siete de la forma en que su padre quería que lo hiciera y los últimos siete no fueron tan difíciles como los primeros. No quiero lastimarte. Se suponía que esto iba a ser divertido. ¿Qué tengo que hacer?"

Él respondió: “Dave, te voy a contar un secreto que muy poca gente conoce. Me gusta que me peguen. Cuando le pido que lo haga, la abuela me da nalgadas antes o mientras tenemos relaciones sexuales. Suele ser genial, pero a veces realmente anhelo una paliza realmente dura. Un azote real, un azote que comienza cuando quiero que termine. Llevo semanas deseando uno así. ¿Puedes ayudar a tu viejo abuelo y darme una paliza de verdad?

"No sé abuelo", respondí. “No me gustaba darle nalgadas a Eric y causarle dolor. No sé si puedo hacer esto ".

“Puedes hacerlo Dave. Sé que puedes. Eric no quería que le pegaran, pero yo sí. Necesito a este Dave. Recarga mis baterías. Puedes hacerlo."

“Está bien, haré mi mejor esfuerzo. ¿En qué silla quieres inclinarte? " Yo pregunté.

“No una silla esta vez. Sígueme al sótano ".

Seguí al abuelo hasta el sótano. Estaba lleno de muebles viejos, pero en un rincón había algo cubierto con una colcha vieja. Se quitó la colcha y reveló algo que parecía un caballete de carpintero, excepto que era más alto. Había un cojín acolchado en la barra superior y todo estaba atornillado al piso de concreto.

“Dave, este es un caballo de azotes. Hay cuatro esposas unidas a las piernas y quiero que me sujetes al caballo y luego me azotes el trasero. Puedes remar desde aproximadamente 2 pulgadas por debajo de donde mi grieta comienza a un ancho de paleta debajo del pliegue entre mi trasero y mis muslos. Quiero que me des golpes con toda la fuerza, como empezaste cuando remabas a Eric. Azócame hasta que te diga que te detengas. Pero no te detengas. Ese es el comienzo de mis verdaderas nalgadas. Ahí es cuando empiezas a darme los 16 golpes que gané en la carrera. No importa lo que diga después de eso, continúe hasta que me haya dado 16 golpes duros. ¿Ahora dime qué vas a hacer?

Repetí lo que me pidió que hiciera, luego dijo. “Dave, realmente odio ponerte en esta posición, pero esto es muy importante para mí. Si empiezas a sentir lástima por mí y lo dejas, te demostraré lo que quería que hicieras. No querrás sentarte durante un par de días ".

"Abuelo, pensé que eras mi amigo".

“Lo siento Dave. Es importante para mí que hagas esto ".

“Me dejaste ganar esa carrera, ¿no? Tú preparaste todo esto para poder usarme para esta cosa enfermiza que quieres que haga ".

“Sí, Dave. Configuré esto. Pero no creo que esto sea un comportamiento enfermizo. Solo tengo esta necesidad de que me peguen. Lo he tenido toda mi vida. Siento haberte metido en este Dave. Olvidemos todo. Pero guarde mi pequeño secreto ".

“¡No, abuelo! Guardaré tu secreto, pero no olvidaré todo. Si lo desea, olvídese de su caballo. Haré todo lo posible para que se arrepienta de haberme pedido que haga esto ".

“Buen chico Dave. Eso es exactamente lo que quería escuchar ".

Se paró al lado del caballo y vio cómo le abrochaba las esposas hasta los tobillos. Luego se inclinó hacia adelante y agarró una barra transversal unida a las patas del otro lado del caballo. Abroché las esposas de sus muñecas y las apreté lo más que pude. "¿Cómodo?" Yo pregunté.

"Soy. Dame todo lo que tienes ".

Usé el mismo agarre con dos manos en esta paleta de fraternidad que usé con Eric hace unas semanas. Balanceé con todas mis fuerzas. La paleta hizo un fuerte sonido de "WHACK" cuando aterrizó, pero el abuelo dijo en voz baja "Buena". como si estuviera en medio de una conversación normal. Eso me habría hecho llorar, pensé. Lo golpeé una y otra vez, sin mucha reacción. Después del cuarto, su voz sonó diferente. Después del sexto, dejó escapar el primer "Ow". Coloqué el séptimo justo en la parte superior de sus muslos, justo donde él también me dijo. Dejó escapar un pequeño grito. "Bingo", pensé. "Finalmente me estoy comunicando con él". Lo golpeé de nuevo en el mismo lugar. Un grito más fuerte esta vez, luego dijo "Ya es suficiente, Dave".

No dije nada, solo lo golpeé de nuevo en el mismo lugar. Otro grito fuerte y otro "Ya es suficiente, Dave".

"¿Me estás pidiendo que pare?" Dije mientras lo golpeaba de nuevo.

Gritó de nuevo “Joder, sí, quiero que te detengas. Detener. Detener."

Lo golpeé de nuevo y gritó aún más fuerte.

“Ese fue un abuelo. Pero ese lenguaje. Mis oídos nunca deberían escuchar algo así. Imagina que le dices eso a un niño de trece años ".

El respondió. Estás presionando Dave. Detente ahora mismo."

Le pegué dos veces en rápida sucesión, luego me detuve. Él dijo: “Dave, espera un minuto, toda mi vida he intentado que alguien me hiciera esto, pero eres el primero en llegar tan lejos. Esto duele mucho más de lo que esperaba. Quiero que te detengas ahora. Todas esas cosas que te dije de demostrarte lo que quería, olvídalo. Detente ahora mismo ".

Le di otro golpe sólido. Después de que dejó de gritar, le dije: “Abuelo, lo último que dijiste antes de que empezáramos es que debo ignorar todo lo que puedas decir después de decirme que me detenga. Eso es exactamente lo que estoy haciendo. Me lo estás poniendo muy difícil. Lo siento, pero no puedo aceptar todas sus súplicas ". Tenía un cinturón de cuero corto y ancho al lado de su caballo. Se lo metí en la boca y se lo abroché detrás de la cabeza. Intentó hablar, pero no entendí nada de lo que decía.

"Te voy a azotar más alto en tu trasero, así que tal vez no duela tanto", dije mientras desataba otro quemador de trasero en la parte inferior de su trasero. Murmurar, murmurar. No pude distinguir una palabra de lo que estaba tratando de decir. Esperé un minuto antes de darle otro. "Tengo que hacer pipí", le dije y corrí escaleras arriba hacia el baño. Cuando regresé, le di otro, esperé un minuto y lo volví a golpear. “Voy a tomar un trago de agua. ¿Quiero uno?" Mascullar. "Lo siento, no puedo entenderte". Corrí escaleras arriba y regresé con dos vasos de agua.

Seguí dándole palmadas en intervalos de un minuto hasta que le di los dieciséis que me pidió. Saqué el cinturón de su boca. Al principio estaba muy enojado y dijo que me iba a dar un poco de mi propia medicina. Decidí no deshacer sus ataduras hasta que se calmara y se lo dijera.

Me gritó durante un par de minutos diciéndome que pensaba que iba a morir de un ataque al corazón o algo así. Finalmente, se calmó un poco.

"Abuelo", comencé. “Hice exactamente lo que me dijiste que hiciera. Me dijiste que querías una paliza real, una que comenzara cuando querías que terminara. Me dijiste que ignorara todo lo que pudieras decir después de que comenzaran los azotes reales. Eso es exactamente lo que hice. Sabía que te estaba lastimando mucho y era muy difícil para mí seguir dándote nalgadas. Pero sabía que estaba haciendo exactamente lo que tú querías que hiciera. Antes de empezar, me dijiste que siempre habías querido una zurra como esta. Por la forma en que lo dijiste, pensé que alguien más lo había hecho por ti antes, pero durante la paliza, dijiste que iba más lejos de lo que nadie había ido antes. Yo no lo sabía. Si lo hubiera hecho, probablemente me habría detenido, pero luego te habrías decepcionado. Lamento que estés tan molesto ahora, pero por mi propia seguridad, no puedo desatarte en este momento. Por favor calmate. Por favor perdoname. Voy arriba por unos minutos. Si estás bien cuando vuelva, te deshaceré. Si no, podría esperar a que la abuela venga y te deshaga.

Subí las escaleras dejando al abuelo inmovilizado en el sótano. No supe que hacer. Quería dejarlo ir, pero no quería que me lastimara. Me enojé mucho y comencé a llorar. Me senté en el suelo cerca de la parte superior de las escaleras junto a la puerta cerrada del sótano y lloré. Decidí que tenía que bajar a ver al abuelo. Todavía estaba llorando mientras bajaba lentamente las escaleras. Me sorprendió ver que el abuelo también lloraba.

"Lo siento mucho, David", comenzó. "Que te he hecho. Hiciste exactamente lo que te pedí que hicieras y te traté como a un monstruo. Tenías razón al dejarme atado aquí. No sé lo que estaba pensando, pero no fue bueno. Me alegro de que me hayas remado como lo hiciste. Durante años he fantaseado con que me azotaran así y nunca encontré a nadie que lo hiciera. Entonces lo hiciste y yo estaba enojado contigo por hacerlo. Eso estuvo mal. Lo siento mucho. Estuvo mal por mi parte pedirte que me hicieras esto. Pero habiéndolo hecho, existe un vínculo entre nosotros como el que tengo con ninguna otra persona. Espero que tú también lo sientas ".

“Oh abuelo,” dije. "Te quiero mucho. ¿Cómo podría guardarte rencor? "

"Puede comenzar deshaciendo estas restricciones", dijo.

“¿Pero qué hay de los golpes por decir 'joder'?”, Pregunté.

“Ahí, tú también lo dijiste. Estamos a mano"

“No, abuelo, no funciona de esa manera. Todavía te debo tres golpes, pero algún otro día. Tu trasero es un desastre, todo morado y negro y ahora está rezumando algún tipo de fluido —dije. Desabroché las correas que lo mantenían en su lugar. Le costó mucho levantarse; había estado allí durante casi una hora. Pero finalmente se levantó, tiró la colcha sobre el caballo y subimos las escaleras.

Era pasada la hora del almuerzo y no había nada en la nevera. El abuelo me preguntó qué me gustaría para comer, hamburguesas o tacos. Dije que estaba listo para un poco de salsa picante, así que nos vestimos, nos subimos al auto y manejamos las dos millas más o menos hasta la franquicia de tacos más cercana.

Mientras el abuelo conducía, le dije: “Abuelo, dijiste que la última vez que un tipo te pegó fue en septiembre. ¿Fue algo parecido a lo que acabamos de hacer?

"Para nada", comenzó. “En algún momento de septiembre, me reúno con algunos de mis antiguos hermanos universitarios de la fraternidad. Uno de los chicos tiene un campamento privado en un pequeño lago en las colinas un par de horas al oeste de aquí. Allí hacemos las mismas cosas que hacíamos cuando estábamos en la universidad. Nadamos desnudos en el lago; hay una vieja cuerda que usamos para lanzarnos al agua; apostamos en partidos de fútbol con palizas a los perdedores; nos masturbamos. Revivimos los viejos tiempos. Tenemos un gran tiempo. Todos teníamos hijos casi al mismo tiempo y todos llevamos a nuestros hijos con nosotros cuando eran adolescentes. Los chicos siempre volvían a casa con dolor de trasero y, por lo general, también con pollas adoloridas. Pero los chicos también se lo pasaron genial ".

"Eso suena divertido. Ahora soy un adolescente. ¿Vas a llevar a tus nietos también?

“Nunca había pensado en eso. Eso sería divertido."

Llegamos al drive-thru, tomamos nuestro almuerzo, nos fuimos a casa y lo comimos. Nunca se le dijo nada a nadie sobre lo que hicimos ese día. El abuelo se curó en aproximadamente una semana y tuvo cuidado de no dejar que la abuela le viera el trasero. Ella nunca lo supo.

Azotes en casa de los abuelos 7


La semana después del cumpleaños número 13 de Jeff, su madre me llevó junto con Jeff y su hermana mayor, Laura, a la playa a una hora de su casa. Tuvimos un gran día bajo el sol y jugando con las olas. Jeff había recibido un nuevo teléfono celular con una cámara de video por su cumpleaños y pasó la mayor parte de su tiempo en la playa haciendo películas que se subían inmediatamente a UTube. Pasé la mayor parte del tiempo en el agua mientras Laura pasaba la mayor parte del tiempo coqueteando con chicos.

Alrededor de las 5 de la tarde, la mamá de Jeff comenzó a empacar todo. Ella ya había enviado a sus dos hijos a los baños para que se cambiaran nuestros trajes de baño color arena para el viaje a casa. Cuando me encontró tratando de hacer surf en las olas a 100 metros de la playa, me dijo que saliera del agua y me cambiara porque nos iríamos pronto. Inmediatamente salí del agua y la seguí hasta nuestras toallas y todo. Cogió la hielera y se dirigió al coche diciendo que estuviera lista para partir cuando regresara.

Me senté sobre una toalla y Jeff dijo “¿Qué estás haciendo? Será mejor que vayas a la casa de baños o mamá se enojará mucho cuando regrese ".

“Me voy a cambiar aquí mismo,” dije mientras comenzaba a sacar toda mi ropa de una gran bolsa de papel. Sin que yo lo supiera, Jeff comenzó a grabar un video mío. Sentado en la toalla, empujé mi Speedo por mis piernas y por encima de mis pies. Estaba alcanzando mis pantalones cortos cuando la mano de un hombre me agarró del brazo y me puso de pie.

"No se permite la desnudez pública en esta playa", dijo un hombre corpulento con una camisa de salvavidas. Me estaba sosteniendo con un agarre de hierro.

"Lo siento señor. Solo me estaba cambiando para irme. Todos nos iremos en un par de minutos. Déjame ponerme los pantalones cortos —le supliqué.

“Puedes hacer eso justo después de que te azote el trasero. Duro ”, dijo mientras se dejaba caer sobre una rodilla, ponía la otra rodilla frente a él, luego me inclinaba sobre ella y empujaba mi cara en la arena. Empezó a azotarme de verdad. Realmente dolió. Después del primer par de golpes, estaba realmente gritando y la gente se detuvo a mirar. Continuó durante un par de minutos y lo había perdido por completo, llorando incontrolablemente. La mamá de Jeff vio toda la conmoción y corrió por la arena para enfrentarse al salvavidas.

"¿Qué le estás haciendo a ese chico?" exigió.

“Estaba desnudo en la playa y lo estoy castigando por eso”, respondió.

“No tienes la autoridad para dar nalgadas desnudas. ¡Lo dejó ir!" ella le dijo que él seguía dándome nalgadas.

"Jeff, llama al 911", le dijo a Jeff.

“No puedo mamá, estoy grabando todo en video”, dijo Jeff.

El socorrista escuchó eso y me tiró como un saco de papas y fue tras Jeff. La mamá de Jeff se interpuso entre ellos y agarré el pie del salvavidas. Finalmente, se escapó de mí, pasó por su madre y agarró a Jeff. Le quitó el teléfono celular y lo tiró al océano.

“Ese teléfono te costará más de $ 600”, dijo la mamá de Jeff.

Así que intenta demandarme. No tienes pruebas ”, respondió el socorrista.

En ese momento llegó un Jeep del Servicio de Salvavidas. “¿Cuál es el problema aquí, John?” Preguntó el conductor.

“Nada que no pueda manejar”, ​​respondió el salvavidas.

“Eso no es cierto, señor”, dijo la mamá de Jeff. “Este hombre simplemente le dio una palmada a ese chico en su trasero desnudo y luego nos atacó a mí ya mi hijo porque mi hijo grabó todo el video. Luego tiró el teléfono celular de mi hijo al océano ".

“No hay pruebas de eso, señor”, dijo el salvavidas.

El conductor me señaló y dijo: "Ven aquí hijo, luego date la vuelta para que pueda ver tu trasero".

“Este chico tiene lágrimas en los ojos y el trasero muy rojo. Para mí es obvio que le han dado una palmada. Me imagino que algunas de estas personas vieron lo que pasó ”, dijo el conductor.

“Todavía no hay pruebas contundentes de que hice algo”, dijo el salvavidas.

Jeff se acercó al Jeep y preguntó: "¿Puede conectarse a Internet en su teléfono, señor?"

“Sí, hijo, puedo”, fue la respuesta.

“Mi video se subió automáticamente a Utube. ¿Te gustaría verlo?"

El salvavidas perdió su mirada engreída. Jeff inició sesión en su cuenta de UTube y le mostró el video al hombre del Jeep.

“Aquí está mi tarjeta, señora. Llame a la oficina y solicite un formulario de reclamo. Le daremos a su hijo un teléfono nuevo de inmediato. Lo siento mucho por esto ". Mirando al salvavidas, dijo: "Tú también lo lamentarás mucho".


Azotes en casa de los abuelos 6

Un par de semanas después de mi decimotercer cumpleaños, Jeff y yo estábamos en mi habitación viendo lo que todos nuestros amigos estaban haciendo en FaceBook. Ya habíamos estado en la piscina, así que ambos estábamos desnudos, como pasamos la mayor parte del verano. La abuela entró en la habitación y empezó a quitar las sábanas de mi cama para poder lavarlas.


"¿Oh que es esto?" preguntó levantando la sábana superior y mirando la mancha húmeda en la sábana inferior.

Mi rostro instantáneamente se puso rojo y tartamudeé: “Supongo que goteé un poco anoche. Pero no he orinado en mi cama desde que tenía seis años ".

“No es pipí”, dijo Jeff. "Tuviste un sueño húmedo".

"¿Un qué?" Yo pregunté.

“Tenías lo que se llama una emisión nocturna”, explicó la abuela. “Es fluido seminal. Ahora eres sexualmente maduro y ese líquido puede producir un bebé si lo colocas dentro de una mujer, incluso una de tu edad ".

“Me pegan en casa cuando hago eso”, dijo Jeff.

“No puedo creer que tus padres te azoten por eso. No puedes controlar una emisión nocturna más de lo que puedes controlar lo que sueñas. Simplemente sucede ”, dijo la abuela.

“Bueno, ellos creen que puedo. Tengo una botella de loción de manos y un paño en la mesa junto a mi cama. Si mamá descubre que he manchado las sábanas y no hay nada en la toallita, me pegan. Si me masturbo antes de irme a dormir, normalmente no tengo un sueño húmedo. Solo sucedió una vez y no me pegaron esa vez. Una vez, estaba despierto hasta tarde y muy cansado y me fui a dormir sin masturbarme. Esa noche no tuve un sueño húmedo, pero mamá me dio un golpe fuerte porque lo había olvidado ".

"¿Cómo te masturbas?" Yo pregunté. “Nunca lo había hecho antes. ¿Quién te enseñó cómo hacerlo? "

"Será más fácil si les muestro", dijo Jeff.

“Parece que debería volver más tarde a buscar las sábanas. Diviértanse muchachos ”, dijo la abuela mientras salía de mi habitación y cerraba la puerta detrás de ella.

“Acuéstate en la cama y abre las piernas”, me ordenó Jeff. “Te masturbaré la primera vez, luego te mostraré cómo lo hago. Un par de horas después, podremos volver a hacerlo ".

Me acosté en el medio de la cama como Jeff me había indicado y Jeff se sentó en el borde de la cama. Ambos estábamos duros. "Voy a necesitar algo de lubricante, o esto dolerá", dijo.

“Hay aceite de bebé y probablemente algo de loción para las manos en el baño”, dije.

Jeff regresó en menos de un minuto con la botella de aceite para bebés y una toalla. Se sentó a mi lado, se vertió un poco de aceite en la mano, se frotó las manos y luego comenzó a masajear el interior de mis muslos con las yemas de los dedos, justo al lado de mis bolas. “Mi papá me mostró cómo hacer esto”, dijo. “También me mostró un sitio web con más técnicas. Es importante excitarse por completo y ponerse duro antes de empezar a frotar la polla. A veces empiezo con mis pezones y voy bajando hasta las bolas, luego la polla, pero por lo general empiezo con el interior de mis piernas como lo estoy haciendo ahora. Realmente ligero. Como cosquillas. Luego paso a mis bolas ". Empezó a trabajar en mi escroto. “A veces muevo los testículos dentro del saco como lo hago ahora, pero por lo general solo froto el exterior sin mover el interior. A estas alturas mi polla se está poniendo tan dura que casi me duele ".

"Sí", respondí, sintiendo que sucedía mientras hablaba.

"Así que ahora mantengo mi mano izquierda trabajando las bolas y mi mano derecha comienza en la polla". Envolvió sus dedos alrededor de mi polla y comenzó a bombear hacia arriba y hacia abajo. Empecé a gemir. De repente, todo se fue y lo único de lo que fui consciente fue la intensa sensación al final de mi polla. Unos segundos después, estallé y comencé a rociar semen por todas partes. Algunos aterrizaron en mi cara y estaban por todo mi pecho y estómago. Siguió llegando mientras Jeff seguía bombeando. Finalmente se detuvo y Jeff soltó mi polla.

"Guau. Nunca antes me golpeé la cara con eso. Seguro que tuviste mucho semen ”, dijo Jeff.

"Eso fue asombroso. Esa fue la primera vez que hice eso. ¿Haces eso todas las noches? Yo pregunté.

"Sí, a veces un par de veces".

“Creo que me va a gustar ser adolescente”, dije.


En el almuerzo del día siguiente, la abuela dijo: "Dave, realmente arruinaste tus sábanas anoche, ¿no?"

"Sí, eran un poco pegajosos, ¿no?" Respondí.

"¿Sucedió eso antes de irse a dormir o mientras dormía?" ella continuó cuestionándome.

“No sé si sucedió mientras dormía o no. Pero sucedió antes de que me fuera a dormir y de nuevo después de despertarme ”, respondí.

“Voy a poner una toalla de mano en tu mesita de noche. Quiero que te laves con él cada vez que te masturbes y luego lo pongas en la cesta por la mañana. Si vuelvo a encontrar sábanas desordenadas y una toalla limpia, alguien que conozco va a tener dolor en el trasero ".

Me sonrojé y respondí "Sí, abuela".


Un par de semanas después, olvidé usar la toalla y me corrí por todas las sábanas. Mojé un paño y traté de limpiar las sábanas lo mejor que pude, pero cuando se secaron, todavía se veía. Nadie dijo nada en todo el día, así que pensé que me habría salido con la mía.

Esa noche cerré la puerta, apagué la luz y me metí en la cama. Inmediatamente alguien llamó a la puerta y se abrió. Todavía estaba sentada en el borde de mi cama con la botella de aceite para bebés en una mano y la toalla en la otra cuando el abuelo entró. Él estaba sonriendo, así que no pensé que estaba en problemas hasta que dijo: la misma toalla que estaba allí anoche, ¿no?

"Sí, lo es, pero seguro que lo usaré esta noche".

"¿Por qué no lo usaste anoche?"

"Estaba probando algo nuevo", dije sonrojándome. “Estaba acostado boca abajo y movía el culo hacia arriba y hacia abajo. Mi polla se frotaba contra las sábanas y realmente se sentía bien. Antes de que lo esperaba, estallé en todas las sábanas ".

“Bueno, la próxima vez ponte la toalla debajo de ti y frota la toalla en lugar de las sábanas. Pero la abuela te dijo que tendrías dolor en el trasero si no usabas tu toalla, ¿verdad? preguntó.

"Si ella lo hizo. Pero lo limpié lo mejor que pude, y no es como si hubiera hecho algo terrible. No me vas a pegar por eso, ¿verdad?

“Sí, Dave, lo soy. Voy a usar mi mano para que no me duela mucho, pero sigue siendo una paliza. Acuéstese en la cama y levante las rodillas hacia el pecho ".

Hice lo que me dijo. El abuelo me quitó la toalla y la extendió sobre mi pecho y estómago, luego me quitó la botella de aceite para bebés. "Extiende tu mano", dijo.

"¿Por qué?" Yo pregunté.

"Porque tus azotes no dolerán tanto si estás haciendo algo que realmente te gusta hacer", respondió.

"¿Quieres decir que quieres que me masturbe mientras me azotas?" Yo pregunté.

“No me importa lo que hagas. Es totalmente tu decisión, ”dijo mientras inclinaba la botella de aceite para bebé hacia mi mano. Abrí mi mano y vertió una generosa cantidad de aceite en mi palma. Luego vertió un poco en su mano derecha, dejó la botella y agarró mis dos tobillos con su mano izquierda y los levantó directamente sobre mis bolas. Esto hizo que se me separaran las rodillas y me sentí terriblemente vulnerable. Inmediatamente puse ambas manos sobre mi polla y mis bolas para que no las golpeara mientras me azotaba. Fue solo unos segundos después cuando comencé a frotarme.

Pero no empezó a dar nalgadas de inmediato. Estaba frotando el aceite de bebé por todo mi trasero. “El aceite hace que pique más”, dijo. “No tengo que golpear tan fuerte para obtener la misma cantidad de picadura y habrá muchos menos moretones. Tu trasero probablemente ni siquiera se pondrá rojo por la mañana ".

Empezó a azotarme. En la posición en la que estaba, me estaba dando nalgadas directamente en mi lugar de asiento, y tenía razón sobre el dolor. De alguna manera masturbarse mientras te azotan lo mejora todo. Me estaba golpeando bastante fuerte, al menos me dolía mucho. Parecía golpearme una vez por cada golpe que daba. Un lado de mi cerebro decía: "Este será el orgasmo más intenso de mi vida". El otro lado decía “Detente. Esto duele mucho. No puedo soportar más ". El primer equipo ganó, y yo estaba diciendo “Azótame más fuerte, abuelo. Azótame más rápido ”una y otra vez.

No pasó mucho tiempo antes de que estallara. La mayor parte se fue a la toalla y un poco a mi cara. Fue asombroso. De hecho, fue el orgasmo más intenso de mi vida. El abuelo dejó de pegarme de inmediato y empezó a frotarme el trasero. Luego tomó la toalla, la dobló y luego limpió todo el aceite de mi trasero.

Después de recuperar el aliento, dije: “Si ese es el castigo, nunca volveré a usar la toalla. "

“No cuentes con eso. La próxima vez, podrían ser diez golpes duros a media mañana ”, respondió.

"Te amo abuelo. Eres la mejor."

“Yo también te amo, Dave. Buenas noches." Salió por la puerta y la cerró detrás de él. Rápidamente me quedé dormido agarrándome el pene.