lunes, 1 de febrero de 2021
El gusto de Nicole por llevar pañales 7
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El gusto de Nicole por llevar pañales 1
Tengo que cuidar de mi sobrina
Sus padres iban a salir de viaje al Africa, en una de esas misiones de rescate con las que soñabamos cuando teniamos todos la edad de mi sobrina, (mi hermano su esposa y yo fuimos amigos desde el colegio), en las que al parecer salvábamos a todas las personas con hambre y azotadas por la violencia. Yo me rendí hace años al notar que muchas personas no quieren ser rescatadas y me dediqué a ayudar en otras formas, menos lejanas y un poco más seguras.
Mi hermano y su esposa se graduaron como médicos y toda la vida quisieron ser parte de médicos sin fronteras. Con Alma en una edad en la que necesitaba una supervisión permanente, y visto que tal vez pasaran varios años allí, decidieron dejarla conmigo mientras terminaba el colegio.
Mi relación con ella siempre fué buena, aunque esporádica, la veía menos de lo que me gustaría aunque siempre había sido una chica tranquila y poco problemática. más bien demasiado tranquila para ser adolescente. Poco la conocía yo.
El día en que llegó a casa todo se desarrolló con tranquilidad, ella se veía calmada, incluso orgullosa de que sus papás se fueran en esa misión, recuerdo mucho la conversación que sostuvimos los cuatro.
Bueno Alma - dijo su mamá - ya estás instalada, tal como querías (hasta aquí yo no sabía que había sido idea suya quedarse conmigo en lugar de acompañarlos) ahora quiero que te queden claras varias cosas: primero, tu tío tiene total autoridad sobre ti, le harás caso en todo lo que te pida incluso aunque no te guste entendido?; "si mamá" - fue su respuesta además el tiene el derecho de castigarte como lo considere apropiado entendido? -ella se sonrojó un poco, cosa que me llamó la atención, antes de contestar- sí mamá.
Luego acordamos las reglas de casa: a casa directo del colegio, en cama a las 10 de la noche todos los días, no salir sin permiso y en caso de salir, debería estar en casa a mas tardar a las 8 de la noche entre semana o a las 9 los fines de semana. Además debería siempre tener buenas claificaciones, obedecer siempre lo que le pidiera y ser respetuosa en todo momento.
Una última cosa - dijo mi hermano- quiero que tu tío apruebe siempre tu forma de vestir, si él dice que no debes ponerte algo, es su decisión, no quiero más jeans de esos a media nalga, ¿Entendido? - ella se sonrojó visiblemente y su expresión fue de rebeldía, pero luego me miro y simplemente dijo - si señor.
Después de la charla, salimos para el aeropuerto nos despedimos en la entrada del muelle internacional y esperé con ella a que el avión despegara, ella me abrazó y lloró un poco, como era de esperar.
De regreso a casa ella estaba muy excitada, hablando conmigo sobre todas las cosas divertidas que podríamos hacer y sobre como sería la primera vez que ella estaría lejos de sus papás.
No te hagas muchas ilusiones - le dije medio en serio medio en broma - yo puedo ser mas estricto que tu papá. Ella se quedó mirándome muy seria, justo a los ojos con sus ojos verdes (o lo que podía pues yo iba manejando) luego sonrió y dijo "si tito".
Al llegar a casa ella fue a acabar de deshacer la maleta y después vino a verme : tito puedo hablar contigo?
-Claro nena siéntate- le dije señalandole una silla de la sala
-Quiero hacerte una pregunta-
-adelante- dije sorprendido por la seriedad del tono para una niña de 12 años
-¿Como piensas castigarme?-
La pregunta me tomó totalmente por sorpresa realmente no lo había considerado hasta ese emomento. Creo que en realidad esperaba que no fuese necesario.
-No lo he decidido aún, ¿Como crees que debería hacerlo?
Ella bajo la vista a sus manos, se veía nerviosa, como reuniendo el valor para decirme algo.
- La verdad es que de los castigos de papá y mamá no funcionan, como ellos dijeron que podías darme cualquier castigo, creo que deberías darme nalgadas cuando lo consideres necesario-
Esa era la última declaración que yo me esperaba de mi sobrina. me quedé callado durante un momento y entonces todas las piezas comenzaron a encajar. ella tenía curiosidad por ese tipo de castigos que nunca le habían dado, así que convenció a sus papás de dejarla conmigo, esperando convencerme de que yo los usara (por eso se sonrojó cuando su mamá dijo eso), y esperaba que la tomará en serio.
- ¿Como crees que funciona eso? aventuré
Eso pareció quitarle un peso de encima, se nota que lo había pensado mucho. - bueno, pues tu eres mi tito cierto? así que si consideras que yo me he portado mal, puedes decidir castigarme con unas nalgadas o unos correazos o lo que sea, y yo no puedo decir nada al respecto, cuando tu creas apropiado y como tu lo creas apropiado, como dijo mamá
- ¿Es decir que no vas a protestar?
-Seguramente si, y seguramente te pediré que no lo hagas, pero igual es tu decisión y yo no la puedo cambiar.
- ¿Tienes claro que va a dolerte el culete? y que no va a ser divertido
-¡Claro! - dijo soltando una carcajada- no sería castigo de otra forma
Yo me quede pensando un mamento, por un lado no me gustaba la sensación a trampa que todo esto me daba, y por otro quería que ella supiera en lo que se metía.
-Déjame aclarar esto, para castigarte, tú crees que yo estoy en mi derecho de darte una zurra cuando y como yo quiera si lo considero adecuado y tu vas a obedecerme?
-Sí tito- dijo ella con firmeza
- Muy bien pues, acordado -ella sonríó de oreja a oreja.
- Pero creo que es justo que tu sepas a lo que te comprometes
Me levanté y tomé una silla del comedor y la traje a la sala sentándome en ella
- Ponte de pié y ven aquí.
Ella trago saliva pero obedeció
- Pon las manos en tu cabeza
Ella obedeció mientras me miraba con los ojos muy abiertos como yo comenzaba a desabrocharle el pantalón
-¿Tito, no, que haces?
- ¿Cuándo y como yo lo considere apropiado recuerdas?
Ella trago saliva pero no dijo nada. Al bajarle los pantalones a las rodillas la deje allí mirandome un momento con solo sus braguitas rosas puestas.
-Una zurra bien dada es siempre con el culete al aire, - le dije, mientras procedía a bajarle tambien los braguitas.
Ella hizo ademán de moverse hacia a trás pero la sujete de la cadera y la acerqué, sus mejillas estaban rojas lo que contrastaba con sus ojos verdes y su largo cabello castaño
-Ponte en mis rodillas -le dije, cosa que ella hizo de inmediato para tratar de cubrirse al estar acostada, lo que no sirvió de mucho cuando la acomodé sobre mis rodillas con el culete bien alto
- Ahora voy a decirte como funciona, tus manos deben estar siempre al frente, si tratas de cubrirte voy a hacer más duro tu castigo, no debes tratar de levantarte tampoco entendido? - si tito- fue su respuesta
En ese momento coloque mi mano derecha sobre sus nalguitas desnudas, - como no has hecho nada aún, este no va a ser el peor castigo que recibirías, será el mínimo. Si quieres ensayar como puede ser peor sólo debes romper las reglas y lo sabrás.
Entonces levante mi mano derecha y comencé el castigo dándole fuerte desde el principio plasss plassss plasss plassss primero en una nalga y luego en la otra.
aaayyyyyyyyyyyy ooooooowwwww fueron sus reacciones desde el comienzo del castigo, a las pocas nalgadas ya estaba empezando a patalear y despues de cerca de un minuto parecía un nadador en una competencia.
Vas a obedecerme en todo lo que te diga plasss plassss plasssplasss plassss plasssplasss plassss plasss
SSSSSSSSSSSSSSIIIIIIIIII LO PROMEEEEEEEETOOOOO AAAAAAAYYYYYY OOOOWWWWW
SI QUE??? plasss plassss plasss plasss plassss plasss
SIIII TITOOO AAAYAYAYYYYYY NO MAAAAAAAAAASSSSS
A esta altura sus brazos también trataban de agarrar algo en frente y ella sacudía su culito de lado a lado como tratando de esquivar las nalgadas
plasss plassss plasss plasss plassss plasssplasss plassss plasss plasss plassss plasss vas a cumplir todas las reglas !!
AAAAAAYYYYYYYYYY AAAAAAAAUUUUUUUUUUU AYAYAYAYAYYYYYYY SIIIIII TITOOO
Finalmente una de sus manos fue a cubrir su adolorido culo para tratar de detener el castigo, empezando a llorar.
Yo simplemente le sujeté la mano a la espalda y comence a azotarle fuerte el punto en donde las nalgas se unen a las piernas, el sitio en el que se sienta
plasss plassss plasss Te advertí plasss plassss plasss que no plasss plassss plasss pusieras plasss plassss plasss las manos plasss plassss plasss plasss plassss plasss plasss plassss plasss
Esto tuvo una reacción inmediata que fué un solo grito de dolor y un incremento en el pataleo
PERDOOOOOOOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNNN
NO MAAAAAAAAS POR FAVOOOOORRRRRR PERDOONNNNNNN SERE BUENAAAAAAAAA BWAAAAAAAAAAA BWAAAAAA
El castigo siguió hasta que conté 300 nalgadas.
Casi como un resorte, ella se levanto de mis rodillas llevó las manos a la cola y comenzo a bailar haciendo círculos y saltando mientras cambiaba el peso de un pie al otro.
Toda noción de modestia había desaparecido en función del ardor de su culito, a juzgar por el espectáculo que estaba ofreciendo
Luego de un momento me levanté, la tomé del brazo y la lleve a una esquina de la sala
- Pon las manos en la cabeza y quedate en esa posición hasta que te lo diga
Ella estaba llorando tan fuerte aún que la única respuesta fué un asentimiento de cabeza. Yo me senté en la sala, observando el resultado de mi labor y esperando, que con esta experiencia, ella renunciaría al acuerdo de arreglar la disciplina con palizas. Lo que sucede es que nunca he sido muy bueno para juzgar el pensamiento de los adolescentes.
Una hora despues, cuando ella había dejado de llorar, fui a decirle que podía moverse.
- Puedes irte - le dije. Su reacción fue darse vuelta y lanzárseme al cuello en un enorme abrazo.
Empezó a llorar nuevamente, así que le devolví el abrazo esperando que se calmara.
- Gracias tito - me dijo al recuperar el habla - gracias por mostrarme un castigo de verdad y por aceptar encargarte de mi. Te prometo que me voy a portar bien y a obedecerte en todo. Ahora se como me vas a castigar si me porto mal.
Allá iban mis esperanzas de rescindir el acuerdo.
- Puedo preguntarte algo tito? - dijo
- Claro nena
- En serio puede ser peor?
- Si nena, mucho peor, aún no has probado ni la correa ni el cepillo ni otras muchas posibilidades
ella abrió los ojos con asombro - en serio usarías esas cosas?
- cuando y como yo lo considere - le recordé
- si tito, fue su respuesta
-ojalá no necesitemos ensayarlos le dije, como tratando de tranquilizarla
- Sí... ojalá - fue su respuesta
Aún quedaba mucho camino por delante con ella
Mi fascinación por las nalgadas
Cuándo tenía unos 10 años, con un amigo jugábamos a darnos azotes en el culo ¿Como y por qué?
Una vez, cuando tenía 12 años, tenía un amigo más joven, Daniel. Tenía 10 años. Estábamos jugando un día en mi habitación, no había nadie más en casa. Él se estaba divirtiendo jugando con mi radio CB. La radio CB tenía un amplificador lineal para aumentar ligeramente la potencia de salida, de 4 vatios a 500, LOL. Era una pequeña caja con un simple interruptor de encendido en el frente. Mamá me había prohibido usarlo más, mientras un vecino se quejaba de que podían escucharme hablar en su televisor, ja, ja. Pero todavía lo tenía conectado, a pesar de que era ilegal usarlo en la radio CB. Mi amigo Daniel me pregunta qué es, así que le digo que no podemos usarlo. Por supuesto, la tentación para él era demasiado grande. Él acciona el interruptor y comienza a hablar muy rápido como para hablar antes de apagarlo. Apagué el interruptor rápidamente y juguetonamente lo agarré de la silla.Ahora vas a conseguirlo.
Él gritó de alegría y lo levanté y lo dejé boca abajo en mi cama. Luego, antes de que tuviera tiempo de reaccionar, levanté mi mano en el aire y la bajé en su culito con mucha fuerza. WHAP !!!!
. El fuerte sonido del golpe resonó en la pared. Me di cuenta de inmediato que probablemente lo había golpeado con demasiada fuerza. Su cabeza se echó hacia atrás con los ojos cerrados y su boca se abrió de golpe
... ¡Ohhhhh!
. Sus manos volaron alrededor de su trasero mientras agarraba su culito. Te lo dije, lo ibas a conseguir.
. Se levantó de un salto y me miró mientras se frotaba más el culete. Afortunadamente, se olvidó rápidamente y volvió a holgazanear. Perdí mi oportunidad, más tarde pensé que podría haber dejado que me azotara o algo como una forma de vengarse de mí.
Cuando era niño, todos los años mi madre me llevaba al consultorio del médico para un chequeo anual. Este fue el mismo médico que me ayudó a traerme al mundo cuando era un bebé recién nacido. Esto implicaría que fuéramos a la sala de examen y tendría que quitarme toda la ropa, excepto mi ropa interior de algodón blanco. Haría todos los exámenes habituales. Mamá se sentaba allí en una silla junto a nosotros, leyendo un libro. En algún momento bajaba la parte delantera de mi ropa interior y revisaba mis partes de chico. Luego tenía que darme la vuelta, y él bajaba la parte de atrás de mi ropa interior por debajo de mi trasero, luego agarraba el termómetro rectal y lo colocaba. Esto sucedía todos los años, incluso en mi último examen a los 16. Luego salía de la habitación por un par de minutos mientras el termómetro hacía su trabajo.
Cuando tenía 14 años Pensé que era una oportunidad divertida para bromear un poco con mi madre. Mientras ella estaba sentada leyendo su libro, me incliné sobre mi costado para que mi trasero estuviera frente a ella.Oye, mamá ... mira, todavía me toma la temperatura en el trasero
. Ella rió. La verdad es que me gustaba hacer eso, sabiendo que ella vería mi trasero desnudo con el termómetro sobresaliendo de él. Me hizo callar con una sonrisa en su rostro, diciéndome que me diera la vuelta. Por supuesto lo hice. Ella volvió a leer su libro, y pronto la doctora regresó y me lo quitó, me subió la ropa interior y me dijo que me vistiera. Mientras mamá nos llevaba a casa, bromea ... Aún tienes un lindo trasero
.
Empecé a tener un poco de erección dentro de mis pantalones. Hey mamá, recuerda cuando solías azotarme en mi culito desnudo
. Si.
Me gustaría que todavía hicieras eso. Odio que me castiguen, dije. Ya eres demasiado grande para las nalgadas
. Lo sé, solo digo.Odias ser castigado más entonces, así que eso lo convierte en un mejor castigo para ti.
No dijimos nada de camino a casa. Pero qué lindo recuerdo es ese.
La silla y el cepillo de madera que había en la despensa cuando era más joven habían desaparecido hacía mucho tiempo. Me preguntaba ... Apuesto a que todavía tiene ese cepillo de madera en alguna parte. Lo busqué cuando estaba solo en casa, pero nunca lo encontré;) .– - –Por supuesto, esto me dio una idea para una nueva serie de fantasías y para jugar solo después de la escuela hasta que ella llegara a casa.
Aunque no encontré su cepillo para el cabello, encontré un termómetro rectal en el mueble del baño. Mi nueva fantasía involucraba la idea de volver a ser un niño y decirle a mamá que estaba enfermo para no tener que ir a la escuela. Entonces ella, tomaría mi temperatura rectal. Y cuando fuera normal, estaría en problemas. Incluso tomé una silla de la mesa de la cocina y la puse en la despensa donde ella me dio las nalgadas de mi niñez. Colocando una almohada sobre la silla, ese sería su regazo. Y luego me bajé los pantalones y me di una palmada fuerte con el cepillo. Por supuesto, nunca fue lo mismo que los azotes reales de mamá, ya que yo tenía el control sobre eso.
Cuando eres un niño y mami te está pegando, da miedo porque no tienes el control y solo puedes soportarlo. Pero haría mi mejor esfuerzo. Luego agregué un nuevo elemento para hacerlo aún más emocionante. Siempre tuve que pararme en la esquina después de una zurra cuando era niño, comencé a agregar esto a mi juego. Caminaba hacia una de las esquinas de la cocina después de haber terminado de azotarme, mi trasero todavía me picaba un poco y estaba rojo. Luego me paraba en la esquina con los pantalones bajados hasta los tobillos, fingiendo ser un niño travieso. Y no solo por unos minutos, a veces por un buen rato, sabiendo que estaba solo en casa, luego lo hice aún más emocionante.
¿Y si me pilla haciendo este tipo de cosas?
Nunca fui tan lejos, pero seguro que me acerqué. Al principio, solo hacía eso hasta que escuché que se abría la puerta del garaje mientras ella sacaba su auto del trabajo. Luego me subía los pantalones y volvía a mi habitación. Luego comencé a esperar más y más, y debo admitir que fue Muy emocionante hacer eso.
Me pregunté qué pensaría ella si entrara a la cocina y yo estuviera de pie frente a la esquina con los pantalones bajados y mi trasero desnudo estaba rojizo.
De hecho, pensé seriamente en dejar que eso sucediera y me pregunté cómo reaccionaría. Pero no pude hacer eso, por supuesto, Eso sería demasiado extraño y podría molestarla, pero seguro que lo apreté una vez. Mientras estaba parado allí en la esquina, esperé hasta que escuché cerrarse la puerta del garaje y supe que ella estaba subiendo las escaleras. Luego rápidamente me subí los pantalones y los volví a colocar. Menos mal que no estaba usando un cinturón y necesitaba más tiempo, ya que ella, literalmente, entró en la cocina como 5 segundos después. ¡Vaya, estuvo cerca! Pero me emocionó mucho. Entonces entré en pánico cuando me di cuenta de que la silla de la cocina y mi cepillo de baño de madera todavía estaban en la despensa. Miré frenéticamente y vi que al menos había cerrado la puerta. Dios mío, ¿y si entra en la despensa? ¡Estoy arruinado! ¿Cómo explico eso? ¡Dios, mi corazón latía fuerte! Para mi gran alivio, ella salió de la cocina para ir al baño. Rápidamente puse la silla en su lugar y corrí escaleras arriba y de regreso a mi habitación con el cepillo. ¡Uf! ¡Manera de correr!
Adrià quiere una azotaina
"Mamá, ¿por qué papá nunca me azota?"
"Porque nunca eres travieso", dijo su mamá, sonriendo con indulgencia a su amado hijo.
"Pero a veces soy travieso, como cuando rompí ese plato y cuando rompí esa ventana ..."
"Bueno, sí, un poco, pero lo lamentaste mucho, especialmente lo de la ventana".
"Pero el papá de Víctor le da nalgadas cuando es travieso, incluso si realmente lo siente mucho".
“Sí, querido, lo sé. Pero el papá de Víctor es ... eh, tiene reglas diferentes, supongo ... "
“Víctor recibió una azotaina con el cepillo ayer, y su papá me dejó mirar. Dijo que a Víctor le vendría bien si lo veía conseguir una buena azotaina. Tuvo que quitarse toda la ropa ... "
Las cejas de la mamá de Adrià se elevaron un poco.
"Y después de más de 100 azotes con el cepillo, lo hizo pararse en la esquina y dejarme sentir lo caliente que estaba su trasero".
Las cejas de la señora Frimley se elevaron un poco más.
Adrià omitió mencionar también que había visto el pene pequeño de su amigo Víctor, y que estaba muy rígido y sobresalía por delante, y que su propio pene pequeño también se había vuelto rígido ...
"El papá de Víctor me dijo que también le gustaría darme una buena nalgada", dijo Adrià, algo melancólico a su mamá.
Las cejas de su mamá subieron un poco más.
"Lo hizo de verdad." El tono de su mamá fue sombrío.
"Mira, Adrià, papá y yo no creemos que sea bueno pegarle a los niños, incluso si son traviesos, y ciertamente no queremos que el papá de Víctor te pegue".
"¡Pero mamá, no es justo!" dijo Adrià, exasperado, "Todos los otros chicos son azotados - el papá de Serigio lo azota, y Dani recibe azotes, Alex ... Juan - y el papá de Fran lo azotó en el parque con los pantalones bajados ..."
Sí, sí, Adrià. Pero estoy seguro de que no lo disfrutaron, o realmente no lo merecieron. Todos son buenos chicos ... "
"Sí, pero sus papás les dan nalgadas, por eso son buenos", dijo Adrià.
“Mira, Adrià, eres un chico muy bien educado, y aunque no lo fueras, papá y yo no te azotaríamos. No aprobamos las nalgadas a los niños ".
“¡Aww, simplemente no es justo!”.
Y con eso, Adrià salió dando tumbos de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Las cejas de su mamá volvieron al campamento base y se sentó a considerar lo que acababa de decir su hijo.
Más tarde, cuando su esposo regresó a casa del trabajo, se encontró discutiendo inesperadamente el tema del castigo corporal y la extraña idea de que su hijo pensara que “no era justo” que su papá nunca lo azotara. Le preocupó mucho descubrir que, junto con el deseo de su hijo de recibir una palmada, el papá de Víctor parecía dispuesto a complacerlo.
“¡Pero el papá de Víctor es un bruto!”, Le dijo a su esposa. “Al pobre Víctor siempre le pegan por algún delito menor u otro. Bien, hablaré con Adrià más tarde y llegaré al fondo de esto ".
Palabras proféticas, si tan solo supiera ...
El papá de Adrià llamó suavemente a la puerta del dormitorio de su hijo y, después de una cortés pausa, abrió la puerta y entró en la habitación. Podría haber entrado sin llamar, como harían muchos papás, pero creía que fue por tales cortesías que mostró respeto por su progenie de nueve años y, a cambio, se ganó el respeto de su hijo.
Amaba tanto a su pequeño hijo de ojos azules que a veces se le llenaban los ojos de lágrimas de emoción. Mientras miraba al muchacho ahora, inclinado seriamente sobre su computadora portátil, estaba orgulloso de que este joven fuera un gran crédito para él y su mamá. De todos los chicos que conocía, Adrià era el que mejor se portaba. De hecho, nunca se había enojado ni le había levantado la voz a su hijo, y ciertamente nunca lo había azotado.
Sin embargo, pensó que podía entender por qué un niño de nueve años podría tener un interés activo en el tema del castigo corporal, especialmente si su mejor amigo era objeto de frecuentes azotainas, aparentemente desnudo. Era muy consciente del aspecto erótico de las nalgadas ...
Adrià levantó la vista de su computadora.
"Hola, papá", dijo.
"Hola peque. ¿Todo está bien?"
"Sí, gracias papá".
“Acabo de hablar con mamá. Dice que estás un poco triste porque nunca te damos nalgadas ".
Adrià pareció un poco avergonzado.
“Sabes, mamá y yo te queremos mucho. Nunca querríamos lastimarte ".
Su papá se sentó en la cama de su hijo y le rodeó el hombro con el brazo.
De todos modos, eres un chico muy bien educado. E incluso si te portaste mal, mamá y yo no creemos que darte nalgadas sea una buena idea. Entonces, dime, ¿qué es todo eso de que quieres que te peguen? ¿Tu mamá me dice que viste a Víctor recibiendo una azotaina de su papá?
“Eso es, papá. Víctor tuvo que quitarse toda la ropa y su papá le dio con el cepillo 100 veces, y luego me dejó sentir lo caliente que estaba su trasero. Víctor estaba llorando un poco, pero realmente estaba bien ... "
"¿Y su papá te dijo que le gustaría azotarte a ti también ...?"
Adrià pareció avergonzado por segunda vez y se apartó de la mirada de su padre, con las mejillas enrojecidas un poco.
“¿Qué piensas de que el papá de Víctor te azote? ¿Sabes, te lastimaría mucho y probablemente te bajaría los pantalones y vería tu trasero desnudo y tu pene?
"Si..."
"¿Y realmente no te importaría eso?"
"Bueno, realmente no quisiera que él viera mi tita ni mi trasero desnudo, y creo que podría azotarme un poco fuerte, pero ..."
Estoy seguro de que lo haría. El papá de Víctor es realmente muy rudo. Mira, Adrià. Realmente no me gusta la idea de que el papá de Víctor te dé nalgadas. Sin embargo, tengo la sensación de que sientes curiosidad por que los otros chicos sean azotados, ¿y quizás te sientes un poco excluido?
“Sí, eso es, papá. Todos los otros chicos reciben azotes, y yo no y ellos piensan que soy un niño mimado, bueno, no Víctor, pero los otros chicos ... "
Su papá miró a su hijo y tomó una decisión.
"Vale, entiendo. Mira, ¿y si te azotara? Y entonces sabrías lo que se siente, y podrías decirles a los otros chicos que te pegaron ".
"¿Podrías papá?"
Sí, peque, lo haría. Pero, entiéndelo: no lo haría porque seas travieso. Sería simplemente para satisfacer tu curiosidad. ¿Convencido?"
Adrià se animó mucho de repente. Se volvió hacia su padre y lo abrazó con fuerza.
"¡Gracias Papa! ¿De verdad me vas a pegar?
"Sí, Adrià."
"¿Pantalones y calzoncillos abajo?"
Escuchar esas últimas palabras de su hijo causó a su papá un pequeño estremecimiento de emoción.
"Oh si. Pantalones y calzoncillos abajo. Pero ten cuidado. Te azotaré bien y duro. Sin medias tintas, ¿de acuerdo?
“Oh, sí, papá. ¿Lo haremos ahora?
“Bueno… prefiero esperar hasta que mamá salga. ¿Y mañana cuando mamá vaya a la ciudad con tu tía? De alguna manera, no creo que mamá se alegrase demasiado si pensara que te voy a dar una nalgada ".
Adrià estaba realmente feliz con el arreglo, y con ese padre el hijo hizo cosquillas, y el hijo se rió, y el padre y el hijo lucharon felizmente y bromearon entre sí hasta que llegó el momento de que Adrià se relajara y estuviera listo para dormir.
El día siguiente era sábado, un día en que la su mamá solía ir de compras a la ciudad con su hermana, la mayoría de las veces acompañada por el joven Adrià. Hoy, sin embargo, Adrià dijo que prefería quedarse en casa y trabajar en un proyecto escolar, por lo que las dos mujeres se fueron sin él. La puerta de entrada se cerró ante las mujeres que se iban, y padre e hijo se miraron.
"Vamos, muchacho", dijo el su papá, "¡Te llevaré a tu habitación!"
Adrià salió disparado con entusiasmo, perseguido por su papá. Al llegar a su habitación, saltó sobre su cama y rodó sobre su espalda. Momentos después llegó su papá y se unió a él en la cama. Se inclinó y acarició suavemente el cabello y la mejilla de su hijo.
“Está bien, peque. Voy a darte una zurra en el culete y debes hacer lo que te diga. ¿Si?"
"Sí papi."
"Quiero que te quedes aquí junto a la cama y te bajes los pantalones".
Adrià estaba emocionado. Durante mucho tiempo había deseado escuchar a su padre decir estas palabras.
"¿Y mis calzoncillos?" preguntó, para confirmación.
"Sí, y tus calzoncillos, ¡hasta abajo!"
Las mejillas de Adrià se sonrojaron. Se bajó de la cama y comenzó a desabrochar los botones de sus pantalones . Sin embargo, su nerviosismo le hizo buscar a tientas, por lo que su padre apartó suavemente los dedos de su hijo y tiró del botón él mismo. Pronto abrió la cremallera y lentamente bajó los pantalones hasta los tobillos del niño.
"Levántate la camiseta", dijo, y Adrià obedeció. Hubo un momento hermoso mientras el su papá miraba la parte delantera de los calzoncillos de su peque, y estaba claro que el pequeño pene de su hijo estaba rígido.
Entonces fue el punto sin retorno. Agarró la suave prenda de algodón por ambos lados y, teniendo cuidado de levantar el elástico de la parte delantera sobre el miembro que sobresalía, deslizó la ropa interior hasta el final de las delgadas piernas del niño. Ninguno de los dos mencionó el pene erecto, pero era obvio para cada uno de ellos que el otro estaba al tanto de la situación.
En el espíritu del drama que se estaba desarrollando, su papá adoptó una voz severa.
"¡Bien, Adrià, sobre mi rodilla!"
Las mejillas de Adrià se sonrojaron de un rojo más intenso. A pesar de ser su propio deseo de ser azotado, sin embargo, era algo vergonzoso ahora que realmente estaba sucediendo. Con la peculiar lógica de un niño pequeño, le molestaba más que su papá viera su trasero desnudo que su pene erecto. Vaciló, no muy seguro de cómo lograría ponerse en posición sobre la rodilla de su papa.
Su papá, sintiendo su dificultad, lo ayudó levantando físicamente al niño y colocándolo en la posición tradicional, adoptada por tantos niños a lo largo de la historia. Podía sentir el pene duro de su hijo presionando contra su muslo.
Su papá jadeó. No pudo evitarlo. La vista de las nalgas deliciosamente curvadas de su hijo fue sin duda lo más hermoso que había visto en su vida. Tocó suavemente la piel suave y cálida con los dedos y frotó sensualmente cada nalga. Ambos corazones latían con fuerza.
"Bien, peque", dijo el su papá, "te voy a azotar y te voy a azotar con fuerza".
Sintió que el cuerpo de su hijo se estremecía de anticipación. Levantó la mano y, un momento después, un fuerte golpe sonó en la habitación cuando, por primera vez, le dio a su hijo la paliza que tanto deseaba.
"¡Ay!"
¡Golpe, golpe, golpe!
"¡Ay, ay, ay!" gritó Adrià.
Su papá se entusiasmó con su tarea. Dios, si había algo que había deseado toda su vida, era la oportunidad de golpear muy fuerte a un chico en su trasero desnudo y hacerlo gritar. Y ahora su propio hijo había rogado que lo azotara.
El trasero de su hijo se estaba poniendo rápidamente de un rojo intenso. Llovió golpes en ese lindo culito, más y más fuerte, más rápido y más rápido. Adrià pronto comenzó a retorcerse y retorcerse, pero el su papá lo mantuvo firme, agarrando las muñecas del niño con una mano y colocando un pie inmovilizador sobre los tobillos del niño.
¡Golpe, golpe, golpe, golpe!
“Ooh, papi - ow - papi - ooh ow, ooh - por favor papi - ¡ay, oh! Papi oh! por favor, ¡oooooh! "
Los agudos lamentos y las súplicas del muchacho animaron aún más al su papá. Continuó golpeando vigorosamente las nalgas y la parte superior de los muslos de su hijo. La sensación del esbelto cuerpo de su hijo retorciéndose y retorciéndose fue casi excesiva, estimulando la palpitante erección de su papá con cada movimiento.
De repente, Adrià comenzó a llorar y el su papá desaceleró la rapidez de sus nalgadas. Ahora espaciaba los golpes con varios segundos entre cada uno. Las nalgas de su hijo eran de un rojo lívido y claramente cálidas al tacto. Ahora, con cada nalgada, el niño llorando soltaba un pequeño chillido de dolor:
¡TORTAZO!
"¡Eeeeow!"
¡TORTAZO!
"¡Aaaaaaaaaah, papi, por favor!"
¡TORTAZO!
“¡Oooooooooh! ¡Papá, papá!
Y luego, con cierta desgana, el golpe final:
¡¡¡TORTAZO!!!
"¡¡¡Oooooooooh !!!"
"Está bien, Adrià."
Adrià yacía sobre las rodillas de su padre, sollozando suavemente. Extendió la mano hacia atrás y se frotó el trasero dolorido.
"Sniff sniff. Oh, papá, eso realmente duele ".
“Lo sé, peque. Pero quería darte una paliza adecuada. De lo contrario, ¿cuál sería el punto, eh? Ven aquí, y le dio un abrazo ".
Y diciendo esto, levantó a su hijo en una posición vertical sobre su rodilla y lo sostuvo cerca con un brazo mientras acariciaba suavemente el trasero dolorido de su hijo.
Lo hiciste muy bien, peque. ¡Dios, sí hiciste ruido! "
Adrià sonrió con pesar entre lágrimas.
"¡Bueno, realmente me golpeaste!" dijo, con una nota de orgullo en su voz.
"Vamos", dijo su papá, "miremos en el espejo". Le dio a su hijo un suave empujón en la espalda, y su hijo se bajó de la rodilla y comenzó a frotarse las mejillas rojas. Juntos fueron hacia donde Adrià tenía un espejo largo en su armario. Adrià miró detrás de él y tuvo que confesar que su papá había hecho un buen trabajo.
"¡Vaya, mi trasero está muy rojo!" Miró a su padre. "Gracias Papa. ¡Oooooh! ¡Eso realmente duele! "
"Bueno. Tal vez eso te enseñe.
“¡Oh, sí papá! ¿La próxima vez puedo estar desnudo? ¿Y puedo tener la correa?
Su papá se rió.
“Eres un niño gracioso. Bueno, ya veremos. No le digas a mamá, ¿eh?
"Sí, papá, prometo no decírselo a mamá".
“Está bien, muchacho. Ahora, vamos a sentir tu trasero. ¡Dios, hace calor! "
Adrià jadeó y envolvió sus dedos alrededor de su erección hormigueante ...